«Psicosis» en Francia tras el incendio de una de sus fábricas de productos químicos más peligrosas

La empresa Lubrizol ha presentado una querella criminal por presuntos delitos de «destrucción involuntaria» de su factoría, en Rouen (Normandía), cuyo incendio, la semana pasada, ha provocado una ola de inquietud y «psicosis» nacional.

La factoría Lubrizol de Rouen se encuentra entre las instalaciones industriales potencialmente más peligrosas de Francia. Su incendio, no elucidado, hasta hoy, provocó la inquietud más viva entre agricultores, sindicalistas, asociaciones de ecologistas y padres de familia.

Para todos los habitantes de Rouen y la región, las nubes del incendio de Lubrizol tenían proporciones alarmantes e inquietantes. Varios ministros del Gobierno de Emmanuel Macron lanzaron mensajes de «tranquilidad», afirmando que «no había riesgos». Sin éxito.

Durante varios días, ni la empresa ni el Gobierno pudieron dar explicaciones concretas sobre el origen último del incendio. Comenzaron a multiplicarse los motivos de inquietud, calificados oficialmente de «irracionales» e «injustificados».

Hasta que la tarde del lunes, la dirección de Lubrizol anunció oficialmente los primeros resultados de una investigación interna: «Las cámaras y grabaciones de vídeo vigilancia y varios testigos oculares sugieren que el incendio comenzó en el exterior de la factoría».

A partir de esas primeras informaciones, privadas, Lubrizol decidió presentar una querella criminal por presunta «destrucción involuntaria». Según el fiscal de Rouen, la querella presentada por la empresa denuncia «un comportamiento manifiestamente deliberado, violando la obligación de seguridad y prudencia».

Edouard Philippe, primer ministro, decidió viajar a Rouen la tarde del lunes, con el fin de conocer personal y directamente los resultados de las primeras investigaciones, prometiendo «transparencia absoluta», para intentar calmar una suerte de «psicosis ciudadana ante los posibles riesgos de contaminación química peligrosa».

Lubrizon fabrica y distribuye productos químicos, aceites especiales concebidos para «enriquecer» carburantes y pinturas industriales. La factoría de Rouen está clasificada oficialmente de peligrosa, con el fin de exigir una «vigilancia y medidas de seguridad especiales».

Presentando una querella penal, la empresa Lubrizon sugiere que «alguien» pudo estar en el origen primero del incendio, que pudo estallar en el exterior de la factoría, para propagarse, rápidamente, por el interior de la cadena de producción, que se encuentra a unos cinco kilómetros del centro de Rouen, una de las grandes ciudades histórica de la región de Normandía.

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