Prosigue el desplome electoral de Junts per Catalunya

Estabilidad en cuanto a los bloques políticos, reequilibrio en el seno de los mismos. Los datos ofrecidos por el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (CEO) confirman lo que un análisis rápido a pie de calle hace intuir: Cataluña sigue partida en dos bloques casi homogéneos a favor y en contra de la independencia, y los únicos corrimientos se producen dentro de estas dos realidades políticas, donde los partidos actúan como vasos comunicantes.

Así, dentro del bloque secesionista, el sondeo confirma el desplome de Junts per Catalunya (JpC), la marca electoral del PDECat bajo la tutela de Carles Puigdemont, que desde que se impuso a ERC en las autónomicas de 2017 no ha hecho más que descender a costa de los republicanos. JpC pasó de obtener el 17,07% de los sufragios el 21-D a una intención directa de voto del 15,6% en el sondeo de abril de 2018. Pasó al 12,5% en el CEO de julio y al 10% en el conocido ayer. ERC, por contra, pasaría sucesivamente del 16,85% en las elecciones de diciembre al 22,3% de octubre. Alimentándose del desplome de JpC, la CUP tendría también una evolución ascendente, hasta quedarse en el 8,2% de intención de voto.

Los resultados traducidos a la composición del Parlament permitirían al bloque independentista conservar su mayoría absoluta: pasarían de los 70 diputados actuales a una horquilla de entre 69 y 73, si bien la CUP volvería a tener un peso decisivo, pasando de 4 a 10 o 11. El desplome de JpC les llevaría a sacar 23-24 frente a los 34 actuales. ERC subiría de 32 a 36-38.

Cs retrocede

Dentro del bloque constitucionalista, Ciudadanos proseguiría con el retroceso que ya apuntaban anteriores barómetros, cayendo de los 36 diputados actuales -el grupo más numeroso- a 29-30. Al igual que le sucede al PP, la «cocina» del CEO tiene que corregir siempre al alza sus resultados dado que el recuerdo de voto para estos partidos siempre está por debajo del resultado real. El PSC retendría sus 17 actas mientras que los «comunes» pasarían de 8 a 12-13. El PP perdería uno o dos de sus actuales 4 diputados.

Si la correlación de bloques sigue arrojando cierta estabilidad, otro tanto sucede con el apoyo a la independencia: los partidarios de la secesión son un 47.2%, cinco décimas más que en el anterior barómetro. Los contrarios son un 43,2%, siete décimas menos. En cualquier caso, oscilaciones no significativas que indican que el independentismo sigue sin rebasar su techo del 48,7% que obtuvo en el barómetro de octubre, coincidiendo con el referéndum ilegal.

El dibujo de una Cataluña partida en bloques es sin embargo engañosa, ya que cuando se plantean otras formas de organización, los favorables a la independencia retroceden hasta el 38,9%, muy por debajo de la suma de quienes abogan por Cataluña como comunidad autónoma (24%), Cataluña estado dentro de una España federal (22,1%) o Cataluña como región de España (5.9%).

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