Presión a la prensa, altercados en el Ayuntamiento y colaboración de bomberos: los escenarios del 21-D

Presión a los periodistas

A los CDR no les gusta la prensa y cada vez que pueden lo demuestran. Habitualmente no se llega a las agresiones físicas a los profesionales, pero ayer el periodista Cake Vinuesa, de Intereconomía, recibió un puñetazo por parte de un sujeto independentista. Otro de sus compañeros fue igualmente increpado en sus conexiones desde Vía Layetana, sin mayores consecuencias. Momentos complicados vivió en la misma zona la periodista Mayka Navarro en un directo con «El programa de AR». Fue literalmente rodeada, recibió todo tipo de insultos, incluidos machistas, y sólo la sensatez de algunos de los presentes evitó males mayores.

Pleno municipal alterado

En el Ayuntamiento de Barcelona, los grupos independentistas intentaron durante toda la semana paralizar el pleno mensual previsto para ayer. La sesión, que sí llegó a celebrarse, estuvo marcada por la ausencia desde un primer momento de casi la mitad de los concejales -los pertenecientes al PDECat, ERC y la CUP y los dos no adscritos-, para asistir a las protestas. La alcaldesa Ada Colau, que previamente desayunó con el presidente Pedro Sánchez y que en el pleno de fue reprobada por enésima vez -ayer, por su política económica-, se negó a suspender el pleno, que clausuró con un «espero que en 2019 todos lo hagamos mejor».

Bomberos y médicos, coordinados con los CDR

Los CDR, como adelantó ABC, han dado pasos en los últimos meses para ser más eficaces en sus ataques. Se conocía ya el papel de vanguardia de los «Bombers per la República», pero a ellos se han sumado los «Sanitaris per la República», dedicados a atender a los heridos. Ayer se pudo ver a ambos en la vanguardia de las manifestaciones y los sanitarios contaban con sistemas de transmisión que les permitían tener conocimiento exacto de cómo estaba la situación en los distintos puntos. Así, el grueso de ellos se trasladó desde Vía Layetana, donde el ambiente era menos tenso que en La Rambla, con varias cargas de los Mossos.

Facturación a la baja

La convocatoria de movilizaciones por el centro de la ciudad indignó de nuevo a restauradores y comerciantes, que una vez más, vieron cómo sus negocios quedaban afectados. «Los CDR no pueden fastidiar al resto de personas, piensen cómo piensen. No respetan a la gente que trabaja. Tendrían que pensar en todos», lamentaban Carme y Marta, dependientas en uno de los pocos comercios de Vía Layetana que pese a todo abrió. Al mediodía muchos establecimientos del Born que habían subido la persiana reconocían a ABC no haber tenido ni una sola venta y lamentaban que «por desgracia» ya llevan más de un año acumulando jornadas con problemas.

Lee más: abc.es


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