Predator B, el gran «dron» del Ejército del Aire

El Ejército del Aire ya se prepara para recibir en 2019 el primero de sus cuatro drones de largo alcance MQ-9 Predator B, antes conocido como Reaper.

Esta será una de las grandes novedades que deparará el próximo año para las Fuerzas Armadas que verán aumentada su capacidad de «vigilancia y seguimiento estratégico en las áreas de interés de inteligencia», además podrán apoyar operaciones del Ministerio del Interior

Estos aviones tripulados remotamente entrarán en servicio en el segundo semestre de 2019, según informan a ABC fuentes del Ejército del Aire. Comenzará a operar en la base aérea de Talavera la Real (Badajoz), dependiendo del Ala 23 por lo que compartirá estructura con la Escuela de Caza y Ataque.

También podrá ser lanzado a operaciones desde el aeródromo militar de Lanzarote, acondicionado ya para este tipo de misiones sin que por ello se vea afectado el tráfico aéreo de las Islas Canarias. Esta posición es clave para las operaciones en el Sahel.

A 15.000 metros de altura

De 11 metros de longitud y una envergadura de 20 m., el Predator B puede alcanzar una velocidad de hasta 444 km/h. «Es considerado como un avión no tripulado de gran envergadura, tiene un techo de vuelo de 15.000 metros y una autonomía de 27 horas, en las cuales puede operar sin ser advertido desde tierra», explican las mismas fuentes.

Durante este mes se ha completado un nuevo hito en la instrucción de sus pilotos del Ejército del Aire: las primeras «sueltas» o vuelos en solitario de las tripulaciones españolas en la base aérea de Holloman, en Nuevo Mexico (EE.UU.) como parte del curso de formación inicial en el citado sistema, impartido por la fuerza aérea estadounidense.

Otra imagen del Predator B
Otra imagen del Predator B – ABC

El Predator B realizará misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. A diferencia de los actuales drones de que dispone el Ejército del Aire, más pequeños como el Raven o el Wasp, este nuevo avión tripulado remotamente podrá operar vía satélite.

En este sentido, incluye apoyo a misiones permanentes en territorio nacional como el seguimiento estratégico en las áreas de interés de inteligencia, vigilancia y seguridad marítima o defensa y operaciones aéreas. Por sus características, el sistema podrá realizar también misiones de evaluación táctica de daños, designación de blancos y apoyo a misiones de rescate de personal.

«Por supuesto también podrá realizar misiones en apoyo a la acción del Estado lo que incluye asistir a autoridades y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mediante la observación de situaciones como: crisis humanitarias, vigilancia y control de fronteras, prevención de incendios, lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, y otras donde se aconseje su utilización», informan.

Esta nueva plataforma tiene la capacidad de operar 24 horas al día, siete días a la semana y transmitir la información en tiempo real: «Es decir, será de gran utilidad para otros organismos del Estado, como por ejemplo el Ministerio del Interior entre otros».

El MQ-9 Predator B de las Fuerzas Armadas españolas no cuenta con armamento de ataque al suelo a diferencia de otros países como EE.UU. o últimamente aprobado en Francia. El motivo principal de esta decisión es que se trata de un sistema adquirido para las citadas misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. «Esas futuras capacidades se pretenden cubrir con el sistema Euromale», proyecto europeo de avión tripulado remotamente de largo alcance del que forman parte Alemania, Italia, Francia y España.

Así se pilota un Predator B

¿Cómo se pilota un Predator B? La tripulación está compuesta por un piloto y varios tripulantes. «Aunque pueda parecer contradictorio operar un sistema aéreo no tripulado requiere mucho personal». La tripulación aunque no está embarcada, sí que está en la «cabina» del avión. La parte principal de lo que llamamos la cabina es la estación de control en tierra o GCS («Ground Control Station»).

En la GCS hay dos puestos que tienen control directo sobre la aeronave, el piloto y el operador de sensores que, aunque no tiene la formación previa de vuelo de un piloto, sí que realiza junto a este una formación intensiva de un año aproximadamente focalizada en el Predator B y la operación de sus sensores.

Esta formación está dividida en una fase nacional y otra en EE.UU. con la US Air Force. La nacional se realiza en los centros de enseñanza del Ejército del Aire como son la Escuela UAS de Salamanca y el Centro Cartográfico de Cuatro Vientos (Madrid).

«Además, debido a que la información de la misión se obtiene en tiempo real, existen otros puestos imprescindibles para que esa información obtenida por los sensores del avión sea útil. Fundamentalmente es personal especializado en análisis de imágenes que están formados en Inteligencia e Imagen.», añaden las fuentes.

La adquisición de este nuevo sistema de armas fue aprobada por el Consejo de Ministros en noviembre de 2015 por un importe de 158 millones de euros (cuatro aviones y dos estaciones de control remoto móviles para pilotarlos). La cuantía total debe ser abonada al fabricante estadounidense General Atomics Aeronautical Systems Inc. (GA-ASI) antes del 31 de enero.

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