Por qu茅 el d贸lar sigue siendo la moneda del mundo, seg煤n el New York Times

En los 煤ltimos a帽os, el d贸lar ciment贸 su posici贸n como instrumento de ahorro global Cr茅dito: Shutterstock

LONDRES – Una simple evaluaci贸n superficial podr铆a concluir que Estados Unidos no es para nada el candidato ideal para el empleo de administrar al m谩ximo representante del dinero del planeta.

Tiene una enorme deuda p煤blica -de 22 billones de d贸lares- y va en aumento. En cuanto a su pol铆tica, hace poco provoc贸 el cierre parcial de la administraci贸n m谩s prolongado en la historia del pa铆s. Su sistema bancario super贸 apenas hace una d茅cada la peor crisis financiera desde la Gran Depresi贸n. Su presidente, un orgulloso nacionalista, provoca malestar entre propios y extra帽os por igual porque ignora las normas de las relaciones internacionales, de ah铆 los rumores de que el d贸lar estadounidense ya perdi贸 su aura como el refugio seguro por excelencia.

Sin embargo, el dinero cuenta una historia totalmente distinta. Desde hace algunos a帽os, el d贸lar ha cimentado m谩s su posici贸n como el dep贸sito preferido de los ahorros globales, el refugio supremo en 茅pocas de crisis y el medio clave para el intercambio de materias primas como el petr贸leo.

El vigor perdurable del d贸lar mantiene en pie el modo de relacionarse del presidente estadounidense, Donald Trump . Gracias a la fuerza del d贸lar, el Departamento del Tesoro ha podido encontrar compradores para los bonos de ahorros del gobierno a precios baratos envidiables. Tambi茅n ha reforzado la autoridad de Trump, que consigui贸 imponer su pol铆tica exterior a un mundo renuente en general, gracias a que el d贸lar amplifica el poder de sus sanciones comerciales, en especial en contra de Ir谩n y Venezuela .

Fuente: Archivo

Como los bancos no pueden poner en riesgo su acceso a las entra帽as de la red financiera global basada en el d贸lar, han hecho hasta lo imposible para mantenerse alejados de las naciones y empresas que Washington clasifica como indeseables.

“No existe una alternativa al d贸lar”, se lament贸 Mark Blyth, economista pol铆tico internacional de la Universidad de Brown. “No podemos vivir sin el d贸lar y eso le da a Estados Unidos un poder estructural impresionante”.

Esta es la realidad a pesar de que muchos predijeron tras la crisis financiera que el d贸lar quiz谩 por fin perder铆a parte de su dominio y que, en una era de retroceso del car谩cter excepcional estadounidense, era tiempo de que la moneda de otro pa铆s tuviera su oportunidad.

China intent贸 que su moneda, el renminbi, tuviera una participaci贸n m谩s importante para reflejar su posici贸n de potencia mundial. Desde hace diez a帽os, ha establecido convenios de intercambio de divisas con muchos pa铆ses, entre ellos Canad谩, el Reino Unido y Brasil. El presidente Xi Jinping ha promovido el conjunto de proyectos globales de infraestructura de un bill贸n de d贸lares de China , conocidos como Iniciativa del Cintur贸n y la Ruta de la Seda, en parte como un medio para extender el uso del renminbi en el mundo. El a帽o pasado, China estableci贸 un sistema de negociaci贸n en Shangh谩i que permite comprar petr贸leo en la moneda china.

Por desgracia, la desaceleraci贸n econ贸mica actual de China, las inquietudes que han generado sus crecientes deudas y el desasosiego de sus vecinos ante la posibilidad de que sus inversiones en realidad sean una nueva forma de colonialismo se han combinado para moderar sus planes en el sector de infraestructura.

Las restricciones impuestas por el gobierno chino a la salida de dinero del pa铆s y las alarmantes detenciones de extranjeros han puesto a prueba el atractivo de conservar dinero que ostente la imagen del presidente Mao.

“驴Qu茅 tal China?”, pregunt贸 Blyth, apresur谩ndose a enumerar posibles alternativas para el d贸lar. “Podr铆a ir a ese pa铆s y sencillamente desaparecer. Es una situaci贸n que no inspira confianza. En cuanto un pa铆s aplica ese tipo de pol铆ticas, muestra que no puede ser un candidato serio para tener una moneda global”.

El mejor contrincante para el d贸lar ha sido desde hace tiempo el euro .

El problema es que los bonos soberanos alemanes -el tipo de inversi贸n en euros m谩s confiable- son terriblemente escasos. Alemania tiene una profunda aversi贸n cultural a la deuda, por lo que se ha mostrado renuente a financiar su gasto mediante la venta de bonos. En consecuencia, los inversionistas que buscan refugios superseguros para guardar sus ahorros cuentan con muy pocas opciones en euros. En comparaci贸n, las existencias de bonos de ahorro estadounidenses son casi ilimitadas.

Una serie de crisis dentro de los diecinueve pa铆ses que comparten el euro ha provocado m谩s hostilidad que unidad, y ha dejado al descubierto un defecto fundamental: el euro es una moneda com煤n que no cuenta con el respaldo de una estructura pol铆tica com煤n que pueda garantizar una respuesta firme en caso de que surjan dificultades.

“Los problemas del euro son de gobernanza”, explic贸 Catherine Schenk, historiadora econ贸mica de la Universidad de Oxford. “Ha tenido fallas profundas desde el principio. No parece un refugio muy seguro para remplazar al d贸lar estadounidense”.

En contraste, el d贸lar luce como una criatura 煤nica en su tipo dentro del paisaje global, pues no sufre ning煤n temor existencial.

Desde hace algunos a帽os, la Reserva Federal ha aumentado las tasas de inter茅s, lo cual ha hecho m谩s atractivo al d贸lar para los inversionistas porque tambi茅n se han elevado las tasas de rendimiento de las inversiones en d贸lares. La marea ha tra铆do m谩s dinero a las costas estadounidenses.

La permanencia innegable del d贸lar, aunque parezca incomprensible, se solidific贸 durante la crisis global que estall贸 en 2008.

Se enfrent贸 la aterradora posibilidad de que los bancos globales no pudieran reunir suficientes d贸lares para evitar un ajuste de cuentas con las deudas denominadas en esa moneda. La Reserva Federal (que, en esencia, es el banco central del mundo) abri贸 una fuente inagotable de d贸lares. El sistema sobrevivi贸.

Entre principios de 2008 y finales de 2018, la proporci贸n de reservas en d贸lares de los bancos centrales de todo el mundo se mantuvo casi constante, solo cay贸 del 63 al 62 por ciento del total, seg煤n el Fondo Monetario Internacional (FMI). As铆 se comport贸 con todo y que las reservas totales (el dinero que los bancos centrales conservan en su balance general) se ampliaron m谩s de la mitad.

En el mismo periodo, las reservas confiadas al euro cayeron del 27 al 20 por ciento. Gran parte de este movimiento refleja la p茅rdida de valor del euro con respecto al d贸lar. El renminbi representa tan solo un dos por ciento de las reservas totales, seg煤n el FMI.

“A pesar de que Trump est谩 en la Casa Blanca y de todo lo que ha hecho para socavar el liderazgo estadounidense en el mundo, el d贸lar ha logrado mantenerse como la moneda global dominante y no da la menor se帽al de ir en declive”, afirm贸 Nicola Casarini, investigador del Instituto de Asuntos Internacionales de Roma.

Nada es para siempre en la econom铆a global y esta era no es m谩s permanente que otras. No obstante, por ahora el d贸lar es, como ha sido desde hace mucho tiempo, lo m谩s parecido a la certeza en una econom铆a global vol谩til.

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