Por primera vez, una universidad exige buen español a extranjeros

Unos 500 brasileños se inscribieron para cursar en la Universidad de La Matanza Fuente: Archivo

En La Matanza, habrá un curso, que cuesta $60.000, para los aspirantes no hispanohablantes; por el mal uso del idioma hubo quejas de profesores y de alumnos

Muchos docentes se esforzaron en comprender “portuñol” en los exámenes escritos y orales y en las tesis de sus alumnos brasileños. Muchos alumnos argentinos intentaron no perder el ánimo ante la lentitud de la cursada de las asignaturas porque varios de sus compañeros extranjeros no hispanohablantes no comprendían lo que se les enseñaba en el aula y necesitaban más tiempo que el usual.

Frente a esta situación y al crecimiento de inscriptos de origen brasileño especialmente en la carrera de Medicina, la Universidad Nacional de La Matanza se convirtió en la primera de gestión pública y gratuita del país en establecer un curso de español obligatorio para aspirantes no hispanohablantes a sus carreras de grado que no puedan desenvolverse en el idioma oficial.

La medida fue aprobada por unanimidad por el Consejo Superior de esa casa de estudios, cuyo rector es Daniel Martínez, en el que el centro de estudiantes tiene representante. Hoy cerrará la inscripción para el curso, que durará dos meses y medio y costará $60.000, con posibilidad de extenderse dos meses más con exámenes recuperatorios.

La decisión, única en su tipo en el país, es más contundente que el requisito de la Universidad de Buenos Aires (UBA) de tomar exámenes de nivelación de español para equiparar el aprendizaje entre quienes hablan, leen y escriben el idioma y quienes no lo dominan para cursar el ciclo básico común (CBC), la puerta de acceso a las carreras de grado.

A pesar de que el centro de estudiantes de la Universidad de La Matanza votó en favor de la medida y recibió muchas quejas de alumnos de la carrera de Medicina porque la barrera idiomática retrasaba la cursada, una representación minoritaria denominada Estudiantes Autoconvocados planteó su rechazo al curso.

“O los docentes aprendían portuñol para entender los exámenes escritos, las tesis y las presentaciones o los alumnos aprendían español. Y es lo que debe suceder: en las universidades de cualquier lugar del mundo no se aceptan alumnos que no manejen el idioma en el que se cursan las carreras”, explico Daniel Martínez, rector de esa universidad a LA NACION.

El curso de idioma será intensivo, de 80 horas presenciales más una plataforma tecnológica. “El Estado no financia las actividades extracurriculares. Por eso el curso de español no puede ser gratuito”, sumó Martínez, al admitir que recibieron pocas quejas de los brasileños. “Estudiar Medicina en una universidad de Brasil cuesta $90.000 por mes por al menos seis años”, explicó, al defender el arancel del curso de español y recordar que las carreras de grado de la universidad son gratuitas.

“El que no apruebe el curso no podrá empezar a cursar la carrera”, anticipó Martínez, al señalar que Medicina es la preferida por los brasileños. En los últimos cuatro años, ha crecido la matriculación de esa carrera por parte de extranjeros. “Tenemos mucho prestigio en Medicina, por eso la eligen tantos brasileños”, añadió.

Pero tanto el rector como representantes del centro de estudiantes de la universidad coincidieron en señalar que la disparidad del idioma “era una problemática que había que abordar”.

“Estamos ubicados en un lugar muy sensible [del conurbano], el 90% de los alumnos son los primeros universitarios de sus familias y tenemos la mejor tasa de graduación del país. Entre el 51 y el 55% egresa de la Universidad de La Matanza; el promedio de graduación de la universidad pública es del 25% y de la privada, el 35%. Tenemos que privilegiar y contribuir al ascenso social de los argentinos”, concluyó Martínez.

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