Populares, socialistas y liberales negocian con los Verdes la legislatura

Representantes de los cuatro principales grupos políticos del Parlamento Europeo mantienen actualmente conversaciones para establecer un pacto de legislatura en el que se fijen tanto los objetivos legislativos más importantes de la UE en los próximos cinco años, como el reparto de puestos en las instituciones comunitarias. Por primera vez se ha incluido en este equipo negociador al grupo de los Verdes, que a cambio podría optar -en un resultado también inédito- a la presidencia del Parlamento Europeo.

Teniendo en cuenta que el resultado de las elecciones europeas se tradujo por primera vez en el hecho de que los dos grupos fundamentales, el Popular y el Socialdemócrata, ya no suman solos una mayoría suficiente, en esta ocasión las negociaciones se han extendido al grupo liberal, muy reforzado con la llegada de los diputados del movimiento del presidente francés Emmanuel Macron, que ha forzado incluso un cambio de denominación, y, como novedad absoluta, a los Verdes.

La necesidad de conseguir el apoyo de este cuarto grupo se debe al hecho de que la disciplina de voto en el Parlamento Europeo no está siempre garantizada, sobre todo en el caso de los socialistas y liberales, por lo que se necesita un margen de seguridad para las principales votaciones.

Naturalmente, la más importante entre este primer paquete de votaciones será la de la ratificación del presidente de la Comisión, puesto para el que solamente hay un candidato formal, el popular alemán Manfred Weber, cuya designación depende además de que sea designado antes por el Consejo Europeo. Esta legislatura el grupo popular ha decidido que solo quiere optar a un puesto, el de presidente de la Comisión, y sostiene que este ha de ser para Weber, como candidato patrocinado en las elecciones europeas por el PPE, que ha sido el partido más votado. Hay varios miembros del Consejo que no están de acuerdo con este procedimiento, empezando por el propio Macron, e insisten en que los tratados les conceden a ellos la potestad soberana de designar a quien consideren, siempre que puedan mantener que lo hacen «teniendo en cuenta los resultados electorales», como está prescrito.

De modo que en lo esencial estas negociaciones a cuatro bandas tienen como base la decisión de formar una mayoría para sostener a Weber en el Parlamento, lo que de algún modo comprometería la posición del Consejo, si los presidentes no quieren provocar un conflicto entre las instituciones. Entre los grupos, a pesar de que los demás partidos preferirían un candidato que no fuera del PPE, existe también la ambición de hacer que se consolide la figura de los candidatos especiales («spitzenkandidat» en alemán) para introducir un elemento de mayor participación democrática en la designación del presiente de la Comisión.

Puesto que el PPE renuncia a cualquier otra posición a cambio de tener la Comisión, existe un mayor margen de maniobra para designar a los dos eurodiptados que se sucederán en la presidencia del Parlamento, al presidente del Consejo en sustitución de Donald Tusk, al Alto representante para la política exterior y, también, al presidente del Banco Central Europeo. Y puesto que el Parlamento tiene que empezar sus sesiones eligiendo a su presidente, este cargo podría ser -en estos momentos esta oferta está sobre la mesa- para un representante de los ecologistas, concretamente para su portavoz la alemana Ska Keller. Sería la primera vez que un ecologista ocupase un cargo de estas dimensiones y, en este reparto, el único al que pueden aspirar. Teniendo en cuenta que no hay ningún gobierno de los Verdes, no pueden optar a la presidencia del Consejo, para la que se requiere haber sido miembro de este selecto club.

Negociaciones paralelas

En paralelo a estas negociaciones entre los grupos políticos, los miembros del Consejo también han dado sus pasos. El presidente del Gobierno Pedro Sánchez participa en este proceso como representante de los socialistas y deberá lidiar con el hecho de que si los diputados deciden conceder la presidencia del Parlamento a la coportavoz ecologista, el «spitzenkadidat» socialista y actual vicepresidente de la Comisión, el holandés Frans Timmermans, se quedaría apartado -al menos por ahora- de su deseo de presidir el Parlamento (y tampoco puede ser presidente del Consejo por no haber sido primer ministro).

Las ambiciones de Macron han sido el principal factor de interferencia en todo este proceso. El presidente francés ha estado retrasando durante meses su decisión de sumarse al grupo liberal, algo que ha hecho al final, de mala gana y después de forzar el cambio de nombre del grupo, que se llamará ahora «Renovar Europa». Tampoco le ha salido nada bien el intento de hacer elegir como portavoz del grupo a su favorita, Nathalie Loiseau, obligada a renunciar después de que salieran a la luz unos comentarios suyos poco afortunados. El presidente francés está interesado sobre todo en que sea un compatriota suyo quien ocupe la presidencia del Banco Central Europeo en sustitución del italiano Mario Draghi.

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