Polémica entre taurinos y animalistas por los correbous de Amposta

Festejos taurinos con polémica, un verano más. Como cada verano, varios municipios del sur de Cataluña, en la zona de las Terres de l’Ebre, acogen correbous, diferentes tipos de fiestas con sueltas de toros como protagonistas que tienen una larga tradición y que han podido permanecer, amparadas por la ley, a pesar de que el Parlament llegó a prohibir en 2012 las corridas de toros en territorio catalán.

Desde entonces, las rencillas entre taurinos y animalistas, que siguen exigiendo el cese de estos festejos, no han parado aunque tras unos primeros años con excesiva tensión unos y otros han aprendido a convivir. La particularidad de estas fiestas hace que municipios vecinos de una misma comarca los tengan totalmente prohibidos o defendidos como sus principales actos de las fiestas mayores. Con todo, los grupos animalistas tienen la mirada puesta cada año en las celebraciones taurinas y aprovechan a la mínima para denunciar las fiestas.

Es lo que ha ocurrido con las que se celebraron (Tarragona) hace dos semanas en Amposta, en unos correbous especialmente controvertidos porque se hacen con la modalidad del “bou capllaçat” (toro enmaromado, atado con una cuerda) que los animalistas consideran todavía más cruel que los típicos correbous. Las imágenes del toro, que se encontró en su camino con vehículos estacionados y los iba embistiendo, se han hecho virales en las redes sociales.

Tal es así que la Asociación Contra la Tortura y el Maltrato Animal (Actyma) ha denunciado a los organizadores del festejo taurino, la Asociació Cultural Bou Capllaçat d’Amposta, ante la delegación de Juegos y Espectáculos de la Generalitat por incumplir la ley catalana de fiestas tradicionales con toros. Según denunciaron, en el correbou del pasado día 17 no se desalojó previamente el espacio por donde tenía que pasar el toro.

“En el recorrido del bou capllaçat se encontraban estacionados vehículos en la calle Barcelona, de los cuales un coche y una moto fueron embestidos por un toro enmaromado. El animal sufrió atrapado en uno de los coches por un cuerno, librándose después de forcejeos y tirones”, explica en un comunicado la entidad, que denuncia que los organizadores no lo hubieran prevenido y que tampoco la grúa municipal hubiera retirado los vehículos antes del correbou.

El Ayuntamiento se defiende

La polémica ha llevado al Ayuntamiento de Amposta, dirigido por ERC, a manifestarse por los hechos. Fuentes del consistorio se han mostrado convencidos de que la denuncia quedará archivada porque el correbou “cumple el reglamento de los toros. El equipo de gobierno siempre ha sido muy estricto para que así sea”.

Cierto es que las entidades animalistas, a la espera de que pueda organizarse alguna iniciativa legislativa popular que intente prohibir los correbous, han centrado en los últimos años sus quejas en encontrar las incoherencias técnicas que se incumplen en estos festejos de acuerdo con la Ley. Cuestiones de aforo, participación de menores o las agresiones físicas a los animales son algunos de los argumentos que más repiten y que intentan denunciar con imágenes en redes.

Además en este caso, Amposta también celebra por las noches la modalidad del “bou embolat” (toro embolado, al que se le ponen dos bolas de fuego en las astas). Estas imágenes también han se han viralizado en redes sociales y los grupos animalistas han hecho campaña contra la fiesta por considerarla “una salvajada”, una fiesta “terrible” o un “espectáculo decrépito” en el que solo hay “violencia, humillación y terror al fuego de las víctimas”.

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