poesía visual sobre el mal de nuestros pueblos

Un merecido homenaje al que fuera escritor y columnista vallisoletano Antonio Corral Castanedo como excusa para hablar del más grave problema de nuestros pueblos, la despoblación. Con ese espíritu nacía el proyecto audiovisual «Donde vivo y muero», impulsado por la Fundación Godofredo Garabito y Gregorio y la productora Pez Volador, y cuyo estreno acogía hace unos días el Teatro Zorrilla de Valladolid.

El documental, elaborado a partir de 100 horas de grabación y con más de una veintena de localizaciones, exhibe unas imponentes imágenes captadas por drones de los páramos del sur de Tierra de Campos y de sus pueblos, que entremezcla con testimonios de referentes culturales como el etnógrafo Joaquín Díaz, el escritor y cronista de Valladolid José Delfín Val o el artista Andrés Coello, junto a vecinos anónimos y artesanos con oficios a los que es difícil encontrar relevo como un ceramista, un imaginero o un pastor.

«Aunque en principio la idea de homenajear a Corral Castanedo tenía más peso, cuando pisamos terreno se nos mostraron problemas mucho más importantes», señala Guillermo Garabito, presidente de la Fundación que lleva el nombre de su abuelo y habitual colaborador de ABC, sobre el viraje de su trabajo, cuyo germen era la reedición de un libro del mencionado escritor vallisoletano con fotografías tomadas por drones. Él es quien se ha encargado de hacer el guión de este cortometraje para el cual, dice, «leyó y releyó» la obra de Corral Castanedo, en la que también está muy presente la «soledad» de los pueblos. De él recoge algunas frases, pero también de otros autores vallisoletanos como Paco Martín Abril, Ángel María de Pablos o su propio abuelo: «Queríamos que se viesen reflejados todos esos escritores en un guión que precisamente habla de lo que ellos hablaban, que es Castilla».

Autores que en algún caso han caído en el olvido, como denuncia el propio José Delfín Val en una de sus intervenciones. «Valladolid tiene una lista de personajes relacionados con la cultura vastísima, donde destaca Miguel Delibes, pero hay otros muchos nombres que al morir se han quedado en el limbo», coincide Guillermo Garabito.

Poner imagen al guión del columnista de ABC, escrito en clave de prosa poética, añadió dificultad al montaje de Pez Volador Producciones, porque -señala Carlos Barcenilla, uno de sus cofundadores- prácticamente casi todas las imágenes correspondían a paisajes y, ante todo, «queríamos evitar la literalidad». «Lo más complicado fue encajar cada imagen con frases tan potentes como las que había», explica.

Castilla «en toda su amplitud»

La grabación se extendió durante nueve meses en los que el equipo de «Donde vivo y muero» captó imágenes durante las cuatro estaciones del año, que es precisamente como se estructura el cortometraje. ¿Y por qué este recurso?, se les pregunta. «Siempre tuvimos claro que iba a ser estacional y avanzar a la vez que lo hacía la narrativa», señala el periodista Jorge Francés, otro de los impulsores del proyecto. «Teníamos ganas de mostrar Castilla en toda su amplitud y cómo cambia de una estación a otra. Además, esa estructura nos venía muy bien para acompasarla con la parte biográfica relacionada con Castanedo con la idea de seguir su curso vital y terminar con la esperanza que brinda la llegada de una nueva primavera y con ella, el regreso de la gente a los pueblos».

Sin embargo, y pese a que los autores tratan de remarcar esa cierta esperanza, al final del cortometraje con testimonios de quien contra viento y marea optan por vivir en el medio rural, su trabajo no puede dejar de reflejar cierto halo de pesimismo. «Si alguien hiciera un documental optimista sobre este tema estaría engañando sobre la realidad», sostiene Barcenilla. En cualquier caso, insisten que aunque «es verdad que se da una visión bastante dramática, que es la que mantiene el documental todo el tiempo, también nos encontramos con el testimonio de esa otra gente enamorada del lugar donde vive».

Jorge Franc̩s, Carlos Barcenilla, David Vila y Guillermo Garabito, impulsores del proyecto РABC

Satisfechos por el resultado obtenido, la Fundación Godofredo Garabito y Gregorio y la productora Pez Volador quieren seguir implicados en proyectos audiovisuales vinculados, precisamente, a la recuperación de esos personajes de la cultura vallisoletana que han caído en el olvido.

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