Plataforma continental: cómo se redibujaron los límites para su ampliación

Un equipo de ocenógrafos, geodestas, especialistas en hidrografía y geólogos, entre otros, realizó los estudios que permitieron sumar 1.800.000 km2 de fondo y subsuelo marinos Fuente: LA NACION

Desde que, a fines de marzo de 2017, un comité científico de las Naciones Unidas aprobó el reclamo argentino de ampliación de su plataforma submarina de acuerdo con el régimen creado por la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar (Convemar, uno de los tratados multilaterales más importantes de la historia, que fue firmado por 168 Estados), el país extendió sus fronteras submarinas alrededor de un 35%.

El nuevo límite agregó casi 1.800.000 km2, que se sumaron a los 4.200.000 existentes, lo que llevó el área de exploración y explotación exclusivas del fondo y el subsuelo marinos a más de 6.000.000 km2.

“Se sum√≥ casi una Argentina m√°s -destaca el ingeniero Marcelo Paterlini, profesor de la Escuela de Ciencias del Mar y coordinador del equipo de ge√≥logos, geodestas, geof√≠sicos, hidr√≥grafos, sism√≥logos, cart√≥grafos, ocean√≥grafos y analistas de sistemas de informaci√≥n geogr√°fica que durante una d√©cada realizaron los estudios que permitieron fundamentar la presentaci√≥n, que luego fue analizada y discutida durante ocho a√Īos hasta su aprobaci√≥n-. Hubo m√°s de 30 encuentros de la delegaci√≥n argentina con la subcomisi√≥n de las Naciones Unidas que hizo la auditor√≠a para analizar si se ajustaba a derecho. Este nuevo trazado limita con las aguas oce√°nicas que son patrimonio de la humanidad, de todos los habitantes de este planeta”.

A lo largo del siglo XX, los Estados ribere√Īos hab√≠an propuesto extender el mar territorial, con el fin de proteger los recursos pesqueros y mineros, y aplicar medidas de control y fiscalizaci√≥n para evitar la contaminaci√≥n. En los a√Īos ochenta, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Mar decidi√≥ avanzar en ese sentido y, entre otros organismos, se cre√≥ la comisi√≥n de an√°lisis de la plataforma, integrada por 21 expertos (entre los que se encuentra Paterlini), provenientes de distintas regiones para darle imparcialidad, que ser√≠an los encargados de evaluar las presentaciones.

En 1997, se form√≥ en el pa√≠s la Comisi√≥n Nacional del L√≠mite Exterior de la Plataforma Continental (Copla), que reuni√≥ a un amplio grupo de expertos y con la que colaboraron especialistas de numerosos organismos p√ļblicos y universidades.

“Durante m√°s de seis a√Īos recopilamos los datos -explica la doctora en Geodesia y Geof√≠sica Mar√≠a Alejandra Arecco, docente de la Facultad de Ingenier√≠a de la UBA-. La informaci√≥n fue much√≠sima, proveniente de buques que med√≠an las profundidades submarinas, registros geol√≥gicos y s√≠smicos, an√°lisis sobre las corrientes marinas, an√°lisis matem√°ticos sobre el fondo marino para determinar el pie del talud, la gravedad, el magnetismo… Si el oc√©ano fuera una persona, uno podr√≠a decir que le hicimos la ‘historia cl√≠nica’ completa”.

Kilómetros de datos

Para acometer la tarea, fueron esenciales los buques oceanográficos, provistos de gran variedad de instrumentos. Y no se dudó en pedir la colaboración de barcos científicos de otros países que surcaban nuestras aguas y podían proporcionar información batimétrica (sobre profundidades). Algunos estudios, como los sísmicos, fueron adquiridos a institutos de investigación extranjeros.

Como el criterio clave para determinar el nuevo l√≠mite fue el “pie del talud” (es decir, el punto en que la velocidad de variaci√≥n de la pendiente que enlaza la plataforma continental con la llanura abisal es m√°xima y cuya determinaci√≥n se obtiene a partir de ecuaciones matem√°ticas), fue necesario realizar campa√Īas s√≠smicas para determinar el “espesor sedimentario”.

“As√≠ como en una casa se acumula m√°s polvo en los rincones -explica Arecco-, lo mismo ocurre con los sedimentos en el fondo de los oc√©anos. Al pie del talud se acumul√≥ un gran espesor sedimentario, pero alej√°ndose hacia el este, ese espesor va disminuyendo. El l√≠mite se coloc√≥ donde el espesor es m√°s delgado”.

Para hacerse una idea de la cantidad de informaci√≥n que hubo que procesar, baste con mencionar que fueron 106.000 km de datos de profundidad marina, 28.000 de gravimetr√≠a, 31.600 km de magnetometr√≠a, y de reflexi√≥n s√≠smica 29.000 km. En total, la Copla demand√≥ 12 campa√Īas oceanogr√°ficas.

Los geodestas fueron los encargados de determinar distancias teniendo en cuenta la curvatura terrestre y proporcionar mediciones con la precisión que exigía la Convemar.

“Nuestra presentaci√≥n fue una de las m√°s detalladas y exhaustivas, muy precisa en las mediciones y sumamente rigurosa en todo el procesamiento”, destaca Arecco.

La plataforma continental es el lecho y subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá del mar territorial hasta el nuevo límite definido por el país y aceptado por la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Nacionales Unidas. No todos los países pueden extenderla, porque no todas las costas la poseen.

“Nosotros tenemos una de las m√°s extensas del mundo”, afirma Arecco.

Con el nuevo l√≠mite, quedan reservadas para la Argentina la exploraci√≥n y la explotaci√≥n de todos los recursos vivos y no vivos que est√°n apoyados en el fondo marino o que se encuentran en el subsuelo de toda esa √°rea. Y aunque est√° permitido lo que se conoce como “tr√°nsito inocente”, los buques que deseen hacer investigaci√≥n en la zona deber√°n pedir autorizaci√≥n.

El pa√≠s hizo una presentaci√≥n completa: desde el R√≠o de la Plata hasta el Mar de Weddell, en la Ant√°rtida, pero dentro de ese per√≠metro hay dos zonas que quedan en suspenso. “Los pa√≠ses que firmaron el Tratado Ant√°rtico pusieron una objeci√≥n, y el Reino Unido present√≥ otra relativa a la zona aleda√Īa a las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur -explica Arecco-. Ante esa situaci√≥n, est√° previsto que la Convemar no dirima controversias en zonas donde los pa√≠ses se est√©n disputando territorio. Dej√≥ pendiente el an√°lisis hasta que los pa√≠ses se pongan de acuerdo”.

Tras la aprobaci√≥n, ahora resta difundir esta nueva frontera en mapas, cartas n√°uticas y libros de geograf√≠a. “Tenemos que trabajar mucho en las escuelas, para que se conozcan los nuevos l√≠mites”, concluye Paterlini.

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