Plan de la Comunidad de Madrid para buscar y estudiar sus «oasis de diversidad»

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Salpican la geografía madrileña reflejando la naturaleza, a veces urbana, que los rodea. En torno a ellos –lagos, lagunas, charcas o ciénagas de diverso origen– la fauna y la flora pasa inadvertida salvo para los lugareños que, por tradición o afición a alguna práctica deportiva, se acercan a ellos. Los humedales son, sin embargo, un objetivo estratégico a preservar en el futuro más próximo. Con ese objetivo, la Comunidad de Madrid ha anunciado recientemente un plan para localizar y estudiar 400, de los que prevén añadir a su catálogo una veintena de ellos. Hasta la fecha, Medio Ambiente tiene listados 23 para su conservación y protección.

Los trabajos, que incluyen un estudio técnico y científico, durarán aproximadamente 15 meses. Entre otras labores, antes de realizar el inventario se hará una caracterización preliminar de las zonas que se van a estudiar a través de imágenes, fotografías aéreas, así como de planos cartográficos. Con todo ese material, los especialistas determinarán si se deben añadir al citado catálogo.

«El estudio cobra especial relevancia en un contexto en el que el agua, que es el punto a partir del cual todo proceso de vida se origina, escasea», explica a ABC Luis del Olmo, director general de Biodiversidad y Recursos Naturales del Gobierno regional. «Para encontrar determinados insectos o anfibios los científicos están teniendo que acudir a los abrevaderos de los ganaderos porque se han secado esos humedales que antes habitaban esas especies», argumenta.

Para la consejería que dirige Paloma Martín estos espacios son «esenciales» para los periodos reproductivos, de invernada de aves o de resguardo y descanso de todo tipo de fauna. «Debemos de convivir de manera equilibrada con todos los ecosistemas que nos rodean. Queremos preservar nuestro capital natural y por ello vamos a vertebrar los entornos urbanos en verde como uno de los ejes fundamentales de la política medioambiental. La recuperación y protección de las zonas húmedas de la región es un claro ejemplo del camino que queremos», señala la consejera.

Intervención del hombre

Entre los espacios que se van a estudiar están algunos que son consecuencia de la intervención del hombre sobre el medio natural. «Nos encontramos con curiosidades como las canteras abandonadas, hace décadas, que con el aporte de las lluvias se convierten en lugares humedos en los que se dan unos procesos biológicos muy interesantes», describe Del Olmo. «Lo que antaño fue un impacto medioambiental, una herida en la montaña, hoy es un nicho de vida, un oasis de biodiversidad», añade.

Las aves son uno de los grupos más importantes dentro de los humedales. Garzas imperiales, calamones, patos, porrones, zampullines o somormujos conviven en los humedales y su entorno con mamíferos como la rata de agua; reptiles, como la culebra; anfibios singulares como el tritón alpino, en peligro de extinción. «Son ecosistemas muy sensibles y vulnerables y tienen un papel destacado tanto en el ciclo del agua, así como en las condiciones climáticas locales, ya que ayudar a regenerar el aire. Cuentan además con un importante valor paisajístico y cultural y por lo es necesario protegerlos», explican desde Medio Ambiente.

El plan estará dotado con más de 11 millones de euros y tiene un plazo de ejecución de 10 años. Entre otras cuestiones, evaluará la posibilidad de reconectar sus cursos de agua cercanos como ríos, charcas, o arroyos. Además de realizar un seguimiento de la calidad de las aguas el Ejecutivo regional pretender ejercer un control sobre las especies invasoras. El documento recogerá, asimismo, los usos públicos compatibles con los humedales que pueden ser de carácter científico, educativo, cultural y recreativo.

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