Pinky record√≥ su breve romance con Paul Newman: “Pas√≥ de todo”

Antes de su regreso a la televisión, Pinky recordó anécdotas junto a Mariana Fabbiani Fuente: Archivo

Despu√©s de estar 18 a√Īos alejada de la pantalla chica, Lidia “Pinky” Satragno vuelve a la Televisi√≥n P√ļblica con Memorias desordenadas y, con esa excusa pero tambi√©n para hablar de su salud y repasar viejas an√©cdotas, mantuvo una charla muy emotiva con Mariana Fabbiani en El diario de Mariana.

Protagonista de transmisiones hist√≥ricas, como por ejemplo el pase de la televisi√≥n blanco y negro a color, Pinky est√° en la memoria de la gente. Fue un a√Īo dif√≠cil para ella porque perdi√≥ a uno de sus hijos, Leonardo, y estuvo 16 meses internada, sin poder caminar. Muy lucida, la legendaria locutora y conductora habl√≥ de su recuperaci√≥n: “Estoy bien. Me voy acostumbrando a caminar. Fue un a√Īo muy dif√≠cil. ¬ŅDe d√≥nde saqu√© la fuerza si dec√≠a que quer√≠a morirme? O ment√≠ o cambi√©”.

En estos largos meses de recuperaci√≥n, Satragno comparti√≥ parte de su internaci√≥n en una cl√≠nica con otro grande de la radio y la televisi√≥n, Cacho Fontana. “Le tengo mucho cari√Īo a Cacho. Ve√≠a su carita a diario. Es un amigo, un compa√Īero de tareas. Cuando me fui de la cl√≠nica no me desped√≠ de nadie; abr√≠ la puerta y me fui. Sent√≠ algo muy hondo porque cre√≠ que no iba a volver a pisar la calle”, asegur√≥. “Mi vida ha sido tan extra√Īa: deslumbrante y dif√≠cil. Empec√© a trabajar a los 12 a√Īos, a los 16 era secretaria de la Municipalidad de La Matanza y a los 20 debut√© en televisi√≥n. La pol√≠tica no la dej√© nunca porque me interesa la gente”.

Durante la charla hubo tiempo para hablar de la muerte. “Tengo 83 a√Īos y muchos de mis amigos han muerto. En mi cuarto hay un cuadro que me hizo Fontanarrosa y m√°s abajo est√° Mafalda con una flor en la mano. Y Clemente, pero no tiene flor porque no tiene mano”, cont√≥ entre risas. “Lucho Avil√©s fue un amigo incondicional. Me doli√≥ tanto no haberlo visto… Lo mismo me ocurri√≥ con Chicho Iba√Īez Serrador, que fue mi prometido. Este a√Īo se fue mi hijo Leonardo; con √©l perd√≠ la mitad de mi vida. Ahora me cuida Gast√≥n”, dijo en referencia al menor de los hijos que tuvo con Ra√ļl Lavi√©.

El romance con Paul Newman

En otro momento, m√°s distendido, Pinky dio detalles de su fugaz romance con Paul Newman, que sucedi√≥ durante el festival de cine de Mar del Plata, en 1962. “Yo estaba m√°s rayada que un plumero. Hab√≠a intentado matarme y Canal 9 ten√≠a una inversi√≥n muy grande en mi, estaban desesperados. El gerente venia a mi casa a darme de comer en la boca. Me mandaron a Mar del Plata para que me distrajera y no pude trasmitir porque hubo problemas t√©cnicos, pero quisieron que me quedara. Estaba con una amiga, Micu, y fuimos a un almuerzo del club de golf. Me sentaron en la cabecera, una silla libre y en la otra, Micu. De pronto apareci√≥ Paul Newman y se sienta al lado m√≠o”, record√≥.

Pinky junto a Paul Newman, en el Festival de Cine de Mar del Plata de 1962 Fuente: Archivo

“Newman me pidi√≥ que lo acompa√Īara a la fiesta de la pel√≠cula. Empec√© a decirle que no, pero mi amiga me dio una patada y le termin√© diciendo que s√≠. El estaba fascinado porque las mujeres le met√≠an mano y a veces lo lastimaban. Y si iba conmigo, le abr√≠an paso. ¬ŅSi me gustaba? No lo hab√≠a tenido en cuenta. ¬ŅSi pas√≥ algo con √©l? Pas√≥ de todo. Me dio todos sus n√ļmeros de tel√©fonos”, cont√≥ con picard√≠a. “El acuerdo que ten√≠amos era que lo llamara yo pero nunca us√© esos n√ļmeros. No volvimos a vernos. Fue una aventura perfecta. Yo era asquerosamente famosa y √©l, el hombre m√°s famoso del mundo”.

Pinky continu√≥ con su relato: “Fue una etapa dif√≠cil; yo me quer√≠a morir. El se dio cuenta. Le pidi√≥ al chofer que nos llevara a dar una vuelta grande y fuimos de Constituci√≥n al Faro. La gente famosa y reconocida a veces se queda muy sola. Y ese es el salto al vac√≠o. Habl√≥ mucho en ese viaje y termin√≥ diciendo que cuando uno vive estas circunstancias, si es una persona inteligente, o tolera lo que viene o se dedica a otra cosa. Esa soledad aparece de a ratos”.

Tambi√©n record√≥ a Jorge Luis Borges. “Fuimos grandes amigos. Lo sigo extra√Īando. Lo que lloramos con Adolfo Bioy Casares cuando muri√≥… El me hab√≠a dicho que quer√≠a morir en Buenos Aires. Le tengo que pedir al de m√°s arriba que afloje con la muerte de mis amigos. Yo tengo mucho ensayo general con la muerte, pero no tengo miedo a morirme”, indic√≥.

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