Phillip Glass vuelve a grabar la partitura de «Música en 8 partes», perdida y hallada en las subastas

MADRID Guardar

A principios de los años setenta, el compositor Phillip Glass, uno de los pioneros de la música repetitiva, estaba muy lejos de convertirse en la estrella que llegó a ser pasados los 80s. Entonces malvivía y se ganaba la vida como taxista, fontanero o empleado de mudanzas. Cuando lograba tocar sus composiciones reunía en pequeñas galerías, museos o en los lofts de sus amigos y mecenas a un grupo de músicos que asistían al nacimiento de su técnica y de su obra, mucho antes de deslumbrar al mundo entero con grandes piezas.

Tal y como contaba ayer Joshua Barone el diario «The New York Times», en ocasiones, el músico se veía obligado a vender sus partituras manuscritas para poder llegar a fin de mes. Una de aquellas viejas hojas pautadas, escrita a lápiz con trazos rapidísimos, corresponde a una pieza germinal: «Música para ocho partes», en la que el estilo de Glass se oía en toda su magia y dimensión de un modo prístino.

Aquella partitura cambió de mano por unos pocos dólares y luego se perdió. El músico y su entorno, así como algunas instituciones de la música contemporánea habían perdido la esperanza de recuperar una pieza de la que solo quedaban unos pocos apuntes aislados.

La sorpresa vino cuando fue detectada en una subasta de Christie’s, en la que se remató con un precio de 43.750 dólares, de donde rápidamente fue rescatada por el entono de Phillip Glass, que ha podido revisarla.

Esa pieza que solo unos pocos oídos privilegiados pudieron escuchar hace 50 años acaba de resurgir, gracias a una nueva versión ejecutada por el ensemble del artista, cincuenta años después de su estreno, y desde esta semana está disponible en una grabación editada por Orange Mountain Music.

Los miembros del Philip Glass Ensemble la comparan con un Picasso perdido, porque es «exactamente la pieza central del periodo temprano de la producción de Glass». Compuesta en 1969, se estrenó en 1970, en un concierto en el que fue tocada entre «Música en quintas» y «Música con partes cambiantes», que fueron el embrión de su obra cumbre «Música en 12 partes»

El título «Música en ocho partes» se refiere al número de voces contrapuntísticas puestas en juego. Tiene una duración de algo más de 20 minutos y toda la complejidad de la textura propia de la música de Glass.

Los planes que casi rompe la pandemia

Los ensayos estaban en marcha para un reestreno y entonces llegó la pandemia. Aun así, el Ensemble ha decidido grabarlo en la distancia de sus estudios domésticos y mezclarlo para que fuera publicado según lo previsto, en la primavera de 2020.

La portada del disco es una obra de Sol LeWitt, amigo del compositor que ya ilustró con su plástica las portadas de varias grabaciones, entre las que destaca «Música para 12 partes». LeWitt se encuentra entre quienes ayudaron a sobrevivir con préstamos amistosos al Phillip Glass de los últimos años 60 y primeros años 70. El círculo, como en las piezas del autor, así se cierra.

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