Peritos en ADN piden que las provincias compartan sus bases de datos genéticos

El laboratorio de ADN de la Dirección de Criminalística Forense de Gendarmería, en plena tarea Crédito: Prensa Gendarmería

Especialistas de todo el país coincidieron en la necesidad de dictar una legislación que permita el uso común de la información surgida de los rastros de las escenas del crimen

Especialistas en genética forense promueven un consenso legislativo que permita a las provincias compartir sus bases de datos de ADN y compatibilizar la recolección y la admisibilidad judicial de las muestras.

Los avances en la materia dan nueva vida a casos sin resolver y respuesta inmediata a los delitos violentos. Las muestras biológicas que antes no bastaban para generar un perfil de ADN hoy pueden llevar a una condena. En la Argentina tres provincias están avanzando en la recolección y sistematización de material genético: Mendoza, Córdoba y Buenos Aires. Por su parte, el Laboratorio de Genética Forense de la Gendarmería ya está equipado para procesar perfiles de ADN y brindar apoyo a investigaciones judiciales en la búsqueda de rastros genéticos. Lo mismo ocurre con el de la Policía Federal.

Durante el Seminario Iberoamericano de Genética Forense, la semana pasada, expertos del país y de la región compartieron experiencias sobre técnicas, casos criminales y procedimientos usados en los distintos laboratorios forenses.

Además surgieron algunas problemáticas locales que postergan el proceso de colaboración entre las provincias, retrasan la identificación efectiva de sospechosos y la vinculación de crímenes. Crímenes que, en general, dejan rastros genéticos, una pieza clave de evidencia que puede significar el éxito o el fracaso de un caso.

A nivel nacional, el uso de rastros genéticos para resolver casos está mayormente enfocado en los delitos sexuales. Además, los condenados por abusos y violaciones son los únicos obligados a dejar una muestra de ADN en la base de datos nacional. Aunque hay intención de oficializar un proyecto de ley que habilite el uso de bases de datos genéticos en las investigaciones de todos los delitos, aún no hay consenso.

“Lo positivo a nivel nacional es que en 2016 se reglamentó una ley, aunque tiene falencias y lo ideal sería que las provincias tengan sus leyes y sus bases de datos, pero que después compartamos todo, como se hace en el resto del mundo”, sugirió Laura Locarno, perito genetista del Laboratorio de Genética Forense de Mendoza.

Carencias que ralentizan

En América Latina la implementación de bases de datos de ADN fue más lenta que en el resto del mundo, con problemas que surgen de la falta de legislación, de decisión política y de recursos.

Para la directora del Laboratorio de Análisis Comparativo de ADN de la Asesoría Pericial de La Plata, Mercedes Lojo, “no se trata simplemente de hacer una base de datos, sino de hacerla bien, ya que los derechos individuales están restringidos cuando un individuo está en una base de datos”.

Señaló Lojo que aún no se conoce ningún protocolo ni procedimiento aprobado para el intercambio de datos organizado junto con el registro nacional de datos genéticos. “Queremos que se establezcan las condiciones de intercambio y de admisibilidad de los perfiles. Porque para ‘subir’ un ADN debe reunir determinadas condiciones; de otra manera, la base de datos se convierte en una caza de brujas”, opinó.

María Eugenia Nicolotti, perito bioquímica del Laboratorio de ADN de la Dirección de Criminalística Forense de la Gendarmería, explicó a LA NACION que mientras más calidad se tiene en los datos del perfil que se sube a la base, menor será la probabilidad de error. Todos los expertos nacionales e internacionales coinciden en que lo ideal sería que cada perfil respondiera a 20 marcadores genéticos, la misma cantidad que utiliza el FBI antes de incorporar cada perfil a su base de datos.

Los perfiles genéticos son almacenados y sistematizados, para luego realizar una comparación a través del Sistema de Índice Combinado de ADN (Codis), el software creado por el FBI para investigación criminal que usan la mayoría de los laboratorios del país. Esta herramienta permite vincular crímenes violentos con sus autores.

“Buscamos alta calidad en el perfil genético. Sabemos que si se sube al Codis un perfil con muy pocos marcadores, mucha gente podrá coincidir con ellos. Cuanta mayor calidad tenga el perfil, menor será la posibilidad de errores”, continuó Nicolotti.

Para Lojo es elemental que el trabajo forense de los laboratorios ayude en las investigaciones. En ese sentido resaltó la importancia de comenzar con los delitos sexuales, ya que en la mayoría se cuenta con algún tipo de evidencia de ADN vinculada al perfil del criminal. Además, la provincia de Buenos Aires encabeza el ranking de provincias, con 6699 violadores y abusadores; por eso Lojo resalta la importancia de poner en marcha el registro.

Mendoza fue la primera en implementar en todo su territorio un sistema de recolección de datos genéticos. Ya sumó a los registros de condenados por violaciones los de todos las personas que fueron condenadas o imputadas en toda clase de delitos. Según datos presentados por la perito Locarno, con esa información se logró identificar a los autores de 103 delitos: el 47%, por abusos sexuales; el 23%, por robo, y el 18%, por homicidios.

Locarno resaltó la importancia de que la ley abarque todos los delitos, ya que es posible identificar al autor de un crimen grave a partir de una muestra genética subida al banco de datos, por ejemplo, por un delito menor. En los impactos identificatorios positivos de causas de abuso sexual de Mendoza, el 31% había sido registrado en el banco de ADN por un robo, o sea que no tenía una causa de abuso sexual previa.

“Sería interesante que se pudiera replicar la experiencia de Mendoza en todo el país. Incluso esperamos que las bases de ADN que se generen en cada provincia alimenten un registro nacional compartido, pero para eso aún falta resolver la parte legislativa. Cada provincia es autónoma y tiene su ley, por eso es necesario un marco normativo formal para llevar al máximo de utilidad la base”, concluyó Nicolotti.

A los países de la región les llevó muchos años ponerse de acuerdo, determinar la metodología, y contar con los recursos económicos.

Banco de datos genéticos en Buenos Aires

La Justicia bonaerense resolvió instrumentar una base de datos de ADN. La Suprema Corte de Justicia provincial dispuso implementar el Banco de Datos Genéticos creado por la ley provincial 13.869.

Según informaron fuentes del tribunal, en una primera etapa será alimentado con las huellas genéticas relacionadas con investigaciones por delitos contra la integridad sexual.

En una segunda etapa se incorporarán perfiles genéticos para la investigación de delitos contra la vida, la identidad y la libertad de las personas.

Actualmente en la provincia existen tres laboratorios -La Plata (de la Suprema Corte), Junín (de Procuración General) y San Martín (de la Superintendencia de Policía Científica, dependiente del Ministerio de Seguridad)- que realizan análisis de ADN en el contexto de las investigaciones criminales con el objetivo de identificar los rastros biológicos recolectados. La resolución surgió tras una reunión de trabajo de la que participaron el presidente de la Corte, Eduardo de Lázzari; el procurador general, Julio Conte-Grand; funcionarios del Ministerio Público, y peritos.

Lee más: lanacion.com.ar


Comparte con sus amigos!