Pekín impone cadena perpetua para aplastar la revuelta de Hong Kong

Corresponsal en Pekín Guardar

La venganza es un plato que se sirve fr√≠o y en China, con su paciencia milenaria y su arte de la guerra, saben mucho de eso. Justo un a√Īo despu√©s del asalto al Parlamento de Hong Kong en las protestas reclamando democracia, momento a partir del cual se desat√≥ una violencia nunca antes vista en la ciudad, el autoritario r√©gimen de Pek√≠n impuso ayer una draconiana Ley de Seguridad Nacional para aplastar esta larga revuelta.

Con su hermetismo y falta de transparencia habitual, lo hizo sin que se supiera su contenido y sin pasar por el Parlamento aut√≥nomo de la excolonia brit√°nica, cuando los 162 diputados del comit√© permanente de la Asamblea Nacional Popular la aprobaron por unanimidad en Pek√≠n por la ma√Īana. Hasta catorce horas despu√©s, cuando fue promulgada casi a medianoche por el Bolet√≠n Oficial de Hong Kong e incluida en el Anexo III de su Ley B√°sica, no se conocieron las penas con que castigar√° los delitos que contempla: secesi√≥n, subversi√≥n, terrorismo e injerencia extranjera.

Los dos primeros prev√©n condenas de entre tres y diez a√Īos y, para sus organizadores, cadena perpetua. Adem√°s, el ataque o el vandalismo contra instalaciones del Gobierno ser√° considerado subversi√≥n del poder estatal. El terrorismo ser√° castigado con penas de entre cinco y diez a√Īos hasta la cadena perpetua, incluyendo la destrucci√≥n del transporte p√ļblico e instalaciones el√©ctricas que puedan estallar o sistemas de agua, telecomunicaciones e internet. Con la cadena perpetua como pena m√°xima, la colusi√≥n con fuerzas extranjeras comprender√° no solo aquellas acciones apoyadas por organizaciones for√°neas que da√Īen al Gobierno local y al central, sino tambi√©n incluso las que pidan ayuda o sanciones internacionales.

Con este endurecimiento legal, Pek√≠n pretende acabar con la agitaci√≥n social que sacude a Hong Kong. Desde junio del a√Īo pasado, cuando estall√≥ el malestar contra la ya retirada ley de extradici√≥n a China, se han sucedido las manifestaciones multudinarias contra el Gobierno y pidiendo la independencia, los enfrentamientos violentos y actos vand√°licos y las llamadas a Estados Unidos y otros pa√≠ses para imponer sanciones al r√©gimen de Pek√≠n. Todo lo que ahora est√° duramente castigado por la Ley de Seguridad Nacional y que antes, como mucho, estaba penado con diez a√Īos de c√°rcel si el detenido era acusado de ¬ędisturbios¬Ľ. Al menos no se aplicar√° la nueva regulaci√≥n con efecto retroactivo, como tem√≠an los m√°s de 8.000 detenidos a lo largo de la revuelta.

Aunque la ley ser√° aplicada por unidades especiales de las fuerzas policiales y judiciales locales, Pek√≠n nombrar√° a un consejero del Gobierno aut√≥nomo y establecer√° una agencia de seguridad cuyos agentes tendr√°n total inmunidad. Su actuaci√≥n no se regir√° por la Ley B√°sica de Hong Kong, que hace de ¬ęmini-Constituci√≥n¬Ľ de la ciudad, y nadie ni nada podr√° interferir en sus misiones.

Para juzgar estos casos de seguridad nacional, el Gobierno elegir√° a los magistrados, que no podr√°n haber criticado la ley y cuyo ejercicio en el tribunal ser√° solo de un a√Īo. Aunque los juicios deber√≠an ser p√ļblicos y algunos con jurado, los especialmente sensibles se celebrar√°n a puerta cerrada y otros ¬ęcomplicados o que involucren a gobiernos extranjeros¬Ľ se llevar√°n a China continental, donde los disidentes suelen ser condenados por delitos como ¬ęsubversi√≥n contra el poder del Estado¬Ľ o ¬ębuscar problemas¬Ľ. Unas condiciones legales muy alejadas de las que imperan en cualquier democracia y que hacen temer a muchos hongkoneses el fin del modelo ¬ęUn pa√≠s, dos sistemas¬Ľ, que garantizaba su autonom√≠a hasta 2047, y la p√©rdida de sus libertades pol√≠ticas, mayores que en el resto del pa√≠s.

La marcha del 1 de julio del a√Īo pasado acab√≥ con el asalto al Parlamento de Hong Kong, donde los manifestantes causaron cuantiosos destrozos
La marcha del 1 de julio del a√Īo pasado acab√≥ con el asalto al Parlamento de Hong Kong, donde los manifestantes causaron cuantiosos destrozos – Pablo M. D√≠ez

Para calmar sus miedos, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, inisti√≥ en que esta nueva ley respetar√° los derechos humanos y el Estado de Derecho y ¬ęsolo afectar√° a un grupo muy reducido de personas¬Ľ, ayudando a ¬ęacabar con la revuelta para recuperar el desarrollo econ√≥mico y el bienestar de los ciudadanos¬Ľ. Pero numerosos activistas y l√≠deres pol√≠ticos, como el joven y carism√°tico Joshua Wong, disolvieron sus partidos y organizaciones antes de la entrada en vigor de la ley. Incluso los comercios ¬ęamarillos¬Ľ que se hab√≠an posicionado a favor de las protestas quitaron sus pancartas para no ser incriminados. En las redes sociales, los partidarios de la revuelta se apresuraron a borrar sus mensajes, lo que demuestra el miedo que ha despertado esta ley en una ciudad que, hasta ahora, era de las m√°s libres y abiertas de Asia.

A pesar del nuevo clima de represi√≥n que amenaza a Hong Kong, la oposici√≥n dem√≥crata ha llamado a salir hoy a la calle en la manifestaci√≥n por el 23¬ļ aniversario de la devoluci√≥n a China, prohibida por la Polic√≠a por el coronavirus y la violenta toma del Parlamento el a√Īo pasado. Habr√° que ver si desaf√≠an dicho veto, como el mes pasado en la vigilia de Tiananmen, o los asusta la nueva ley.

Unánime condena internacional contra el régimen chino

Adem√°s del fuerte rechazo social en Hong Kong, la Ley de Seguridad Nacional china se ha encontrado la un√°nime condena internacional. Las democracias occidentales denuncian que Pek√≠n incumple el acuerdo de devoluci√≥n de Hong Kong a China por parte del Reino Unido, contemplado en la Declaraci√≥n Sino-Brit√°nica de 1984 y formalizado con el traspaso el 1 de julio de 1997. Amparado por la ONU, dicho tratado internacional estipulaba el respeto a sus libertades y su autonom√≠a bajo la f√≥rmula de ¬ęUn pa√≠s, dos sistemas¬Ľ, que ahora queda en entredicho. Mientras Jap√≥n ha liderado en el G7 una propuesta contra la ley y la Uni√≥n Europeaa advierte a Pek√≠n de sus ¬ęserias consecuencias¬Ľ, Estados Unidos le ha retirado a Hong Kong su estatus econ√≥mico preferente. Se trata de un castigo al r√©gimen porque por esta ciudad entra el 70 por ciento de la inversi√≥n extranjera en China, pero tambi√©n da√Īar√° a esta capital financiera de Asia. Haciendo o√≠dos sordos, Xi Jinping sigue aumentando su control sobre Hong Kong, que podr√≠a perder su car√°cter √ļnico y, lo que es m√°s importante, sus libertades.

Lee m√°s: abc.es


Comparte con sus amigos!