¬ęPedimos a Garz√≥n que mediara porque no nos cog√≠an el tel√©fono¬Ľ

Los votantes de izquierdas que esta semana se acercaron a la pol√≠tica esperando encontrar una estampa parecida al famoso cuadro ¬ęEl abrazo¬Ľ, de Juan Genov√©s, acabaron contemplando una escena m√°s parecida al ¬ęDuelo a garrotazos¬Ľ de Francisco de Goya. Las casi 76 horas que transcurrieron desde que comenz√≥ el debate de investidura del candidato socialista, Pedro S√°nchez, el lunes a las doce de la ma√Īana y la presidenta del Congreso dict√≥ el resultado de la √ļltima votaci√≥n casi a las cuatro de la tarde del jueves, encierran un rosario de traiciones entre PSOE y Podemos que terminaron por romper en dos al bloque de la izquierda. Los √ļnicos l√≠deres que se declaraban socios preferentes son hoy enemigos ac√©rrimos. Estas son las cuchilladas que abortaron el nacimiento del primer gobierno espa√Īol de coalici√≥n desde la Rep√ļblica.

S√°nchez ignora a Iglesias

El candidato socialista asest√≥ el primer golpe a Iglesias durante su discurso ante el pleno, al implorar tanto o m√°s a la derecha como a su socio preferente. Durante una alocuci√≥n de casi dos horas, nombr√≥ √ļnicamente a Podemos al final y tan solo para agradecerle su ¬ęinterlocuci√≥n¬Ľ desde las elecciones. De manera gen√©rica defendi√≥ que ¬ęlas dos tradiciones¬Ľ de la izquierda deben entenderse para ¬ęculminar un acuerdo¬Ľ que permita ¬ędespu√©s (…) sacar adelante todo aquello en lo que coincidimos¬Ľ. Ni rastro de gobierno de coalici√≥n. Ni rastro de oferta. S√°nchez s√≠ apela, en cambio, a la bancada conservadora. ¬ęNo les pido que apoyen este proyecto, lo que les pido es que retiren las barreras, lo que les pido es que permitan que Espa√Īa tenga un gobierno, lo que les pido, lo que les exijo es que Espa√Īa avance¬Ľ. Conscientemente o no, humillaba a Iglesias.

Secretos desvelados

El discurso de S√°nchez dej√≥ ver su deseo de un gobierno monocolor. Bien con el ¬ęs√≠¬Ľ de Podemos, bien con la abstenci√≥n del PP o Cs. Iglesias devuelve el golpe y sube a la tribuna de oradores para lanzar una dura r√©plica a S√°nchez, a la que √©ste responde con hostilidad. El l√≠der de Podemos opta entonces por desvelar detalles secretos de la negociaci√≥n. ¬ęDijeron que jam√°s compartir√≠an con nosotros los ministerios de Estado. Es m√°s, cuando dijimos que nos gustar√≠a un modelo como el valenciano (…) y que pudiera haber gente nuestra en los equipos de todos los ministerios, usted me dijo personalmente: “Ni hablar, en ning√ļn ministerio que encabece alguien del PSOE habr√° ninguna persona de Podemos”, con lo cual ustedes asum√≠an para s√≠ Interior, Defensa, Exteriores y Econom√≠a. Y cuando les planteamos que para desarrollar el programa querr√≠amos alguna competencia de Hacienda, dijeron: “Ni hablar, ninguna competencia de Hacienda”. Bueno, para desarrollar el programa que pactemos querr√≠amos alguna competencia de Trabajo. Dijeron: “Ni hablar, ni una competencia de Trabajo”. Para desarrollar el programa que podemos pactar querr√≠amos alguna competencia de Igualdad: “Ni hablar, ni una competencia de Igualdad”. Cuando les planteamos que para desarrollar el programa que podemos pactar querr√≠amos alguna competencia de Transici√≥n Ecol√≥gica, dijeron: “Ni hablar”. Y cuando les planteamos que para desarrollar el programa que podemos pactar querr√≠amos alguna competencia de Ciencia, dijeron: “Ni hablar”¬Ľ. El movimiento sent√≥ a traici√≥n en el Gobierno y S√°nchez, molesto, renunci√≥ a contestarle.

Guerra de relatos

Al d√≠a siguiente contin√ļa el debate. Pero Iglesias no tiene ya turno de intervenci√≥n. S√°nchez s√≠, y se sacude los reproches que le lanzan ERC, PNV, Comprom√≠s justificando la falta de acuerdo en las fuertes diferencias que le separan de Podemos y que impiden concederle la cuota de poder que plantea. Podemos, al no poder defenderse, inicia corrillos con los periodistas para trasladar la idea de que la oferta del Gobierno est√° vac√≠a de competencias y es meramente decorativa. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se ve obligada a salir a defender la propuesta del Ejecutivo: una vicepresidencia social y los ministerios de Vivienda y Juventud.

Ruptura unilateral

Un d√≠a antes de la votaci√≥n definitiva, Calvo y Echenique se re√ļnen en una sala discreta del Congreso durante cerca de dos horas. Levantan la sesi√≥n y, seg√ļn el Gobierno, quedan en que Podemos debe decidir si acepta o no la √ļltima oferta. La formaci√≥n morada, en cambio, entiende que se trata de un receso para seguir negociando por la tarde, despu√©s de poner a los l√≠deres al corriente de lo hablado y testar su ¬ęhumor¬Ľ. No se vuelven a reunir. ¬ęEchenique ten√≠a que consultarlo todo con Iglesias, era muy dif√≠cil avanzar. Y luego Iglesias cambiaba constantemente las l√≠neas rojas de la negociaci√≥n. Desde que renunci√≥ a ser ministro empez√≥ a torpedear. No sab√≠amos si cre√≠a err√≥neamente que pod√≠a pedir lo que quisiera o es que quer√≠a que no saliera el pacto porque ya no le inclu√≠a. El caso es que cambiaba constantemente las l√≠neas rojas de la negociaci√≥n¬Ľ, comentan fuentes pr√≥ximas a las negociadoras socialistas. La versi√≥n de Podemos es completamente distinta. ¬ęPedro nunca le dijo a Pablo que no pudiera ser ministro, fue la excusa que le dijo a Ferreras. Pablo siempre es la excusa¬Ľ, subrayan.

Sin comunicación

La formaci√≥n morada se entera por la prensa de que el PSOE da por levantada la mesa de negociaci√≥n. La sensaci√≥n de traici√≥n est√° ahora en la formaci√≥n morada. ¬ęNunca quisieron un acuerdo con nosotros, lo que buscaban era una ruptura con bronca para poder echarle la culpa a Podemos¬Ľ. El Gobierno no recibe noticias de Echenique, y Calvo decide llamar a la portavoz adjunta de Podemos, Ione Belarra. Pero √©sta no le coge el tel√©fono ni le devuelve la llamada durante tres horas. Seg√ļn Podemos, porque la interlocuci√≥n deb√≠a ser con Echenique. ¬ęDecidimos entonces pedir la mediaci√≥n de Garz√≥n porque no nos cog√≠an el tel√©fono¬Ľ, explica el Gobierno. El coordinador de IU logra sumar a la oferta socialista el ministerio de Igualdad. Iglesias tiene al alcance de la mano los ministerios de Sanidad y Vivienda. Tambi√©n la vicepresidencia social. Pero sigue sin parecerle suficiente. S√°nchez le llama para advertirle de que es su √ļltima palabra. El l√≠der morado la rechaza.

Manipulaciones

Cuando la negociaci√≥n ha saltado por los aires, se encarniza la lucha por el relato. Los socialistas filtran a la prensa el documento con las peticiones de Podemos. Iglesias denunciar√° al d√≠a siguiente que Moncloa lo modific√≥ para cambiar la palabra ¬ępropuestas¬Ľ por ¬ęexigencias¬Ľ. La Moncloa buscaba hacer claudicar a Iglesias, pero si no lo consegu√≠a no le importaba. Su mirada estaba puesta en una abstenci√≥n del PP o Cs, que le permitiera gobernar con pactos a ambas bandas. ¬ęPedro quer√≠a un pacto pero no quedar en manos de Iglesias. Y no le importaba si le dec√≠a no. Pablo no lo vio venir. Pens√≥ que estaba jugando a las siete y media y empez√≥ a pedir una carta tras otra. Cuando se quiso dar cuenta se hab√≠a pasado¬Ľ, resume un portavoz nacionalista.

Llamadas por detr√°s

El PSOE da la investidura por fallida y empieza a preparar el terreno. Antes de que comience el debate, el secretario de Organizaci√≥n del PSOE, Jos√© Luis √Ābalos, llama a varios portavoces del √°mbito de la izquierda para exponerles la situaci√≥n desde la √≥ptica socialista. Es consciente de que la cr√≠tica de partidos afines penaliza mucho m√°s que la de PP y Cs. Con este √°nimo, llama al portavoz de ERC, Gabriel Rufi√°n, y al de Comprom√≠s, Joan Baldov√≠, confiando en que suavicen sus ataques a S√°nchez cargando las culpas a Iglesias. A la vista de los discursos consigui√≥ su objetivo. Rufi√°n atac√≥ a los dos l√≠deres por igual y Baldov√≠ fue m√°s suave con S√°nchez.

El √ļltimo golpe

A menos de media hora para la votaci√≥n, Iglesias lanza una √ļltima propuesta contra todo pron√≥stico, e incluye una gran pulla a S√°nchez al asegurar que una elevada personalidad del PSOE se la ha recomendado. ¬ęAlguien muy relevante de su partido, una persona con mucha autoridad moral en el PSOE me ha dicho: (…) p√≠dele que os ceda las competencias en pol√≠ticas activas de empleo. Pues estoy haciendo la recomendaci√≥n: renunciamos al Ministerio de Trabajo si ustedes nos ceden las competencias para dirigir las pol√≠ticas activas de empleo¬Ľ, ofrece. El Gobierno argumenta que es puro teatro. En los c√≠rculos parlamentarios se apuesta a que fue Jos√© Luis Rodr√≠guez Zapatero o solo una invenci√≥n. El debate termina con los ca√Īonazos de la portavoz socialista, Adriana Lastra, a Iglesias. ¬ęUsted quiere conducir un coche sin saber siquiera d√≥nde est√° el volante¬Ľ, fue uno de sus disparos. La izquierda espa√Īola quedaba rota a manos de los dos l√≠deres que se conjuraron para hacerla renacer.

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