Paula Echevarría «Los que me critican no van a poder conmigo»

Hace tiempo que Paula Echevarría dejó de marcarse propósitos, ya fuera en año nuevo, por su cumpleaños o al llegar septiembre. Lo decidió al darse cuenta de que no dejaba de fumar. «Un año me planté y no me lo propuse, y justo fue cuando dejé de fumar», apuntó la actriz el pasado miércoles a ABC, durante la presentación de los nuevos accesorios Smart Girl de Samsung. Paula descubrió entonces que todo fluye y que llega un momento donde todo encaja: «Las cosas van viniendo, y te lo dice una cuadriculada de manual que necesita dos agendas. Pero aún así cada vez estoy más a favor de dejarse llevar».

En marzo de 2018, Paula confirmó a la revista «Corazón» que tenía una relación «maravillosa y seria» con el futbolista Miguel Torres, quien entonces jugaba en el Málaga. Le llegaba la tranquilidad después de un inicio de año bastante convulso tras anunciar su divorcio de David Bustamante, el padre de su hija Daniella, con quien había estado casada doce años. No recurrió al psicólogo entonces para gestionar el revuelo mediático que se le vino encima, pero sí recuerda que perdió 10 kilos. Ahora asegura que está «muy feliz» y que, cuando acude a un «photocall», ya no le preguntan tanto por su ex: «El chicle no daba más de sí. Dos personas se separan. Ya está. Cada uno hace su vida y la rehace».

La actriz, este verano en el aeropuerto de Madrid, con Miguel Torres
La actriz, este verano en el aeropuerto de Madrid, con Miguel Torres – UAT

Pero después de Bustamante, la vida privada de Paula sigue interesando. Y, aunque ella es muy natural a la hora de hablar sobre temas personales, hay determinados rumores que le molestan, como el que surgió la semana pasada que apuntaba a que podía estar embarazada. El motivo de especulación fueron unas fotos donde Paula aparecía junto a Torres en el colegio de su hija, luciendo un vestido drapeado en la cintura. «Me molesta que digan que estoy embarazada, que he engordado me da igual», explicó. Y añadió: «Este verano me lo he comido todo. Todo Asturias, todo Italia… También hace un año que dejé de fumar y desde entonces he engordado 6 kilos». Sobre qué vendrá antes, si una boda con Torres o un bebé, Paula no se lo ha planteado. De momento, tras retirarse del fútbol, él se ha instalado en la nueva casa de Paula en Villafranca del Castillo, donde vive con su hija, y «la convivencia está siendo perfecta».

¿No se cansa de que la escruten al milímetro, sobre todo en Instagram?

En mayor o menor porcentaje, a todos nos analizan. Quien más y quien menos, sus mil seguidores en Instagram los tiene. Vale, a mí me analizan 2,9 millones, pero no creo que fastidie más la cantidad. Lo que no tolero son las faltas de respeto, por lo demás, hago lo que me da la gana.

¿Bloquea a mucha gente?

Solo a la gente dañina, que no la quiero ni en mi vida ni en Instagram

¿Se ha planteado alguna vez eliminar su cuenta?

Los que me critican no van a poder conmigo ni conseguirán que me quite Instagram. No, porque entonces ganarían.

Pienso en su móvil y a mí me agobiaría gestionar todas las notificaciones que debe recibir. ¿No le saturan?

Lo tengo todo desactivado. De Instagram no me llega ninguna, porque además me pone nerviosa ver el número de notificaciones pendientes. Hay días que uso más el móvil que otros. No me gusta estar esclavizada con el teléfono. Es mi herramienta favorita del mundo, pero como todo en la vida, me gusta ser yo la que disponga de él y no al revés.

Todo apunta a que en un futuro todos llevaremos el móvil implantado bajo la piel. ¿Qué le parece?

No lo veo tan extraño, pero me da un poco de miedo. Creo que evolucionamos tan rápido que al mismo tiempo hay una involución. La tecnología nos facilita la vida, pero nos vuelve más idiotas. Yo antes me sabía los teléfonos fijos de por lo menos cincuenta personas, ahora no me sé ni el mío.

Mientras pone como ejemplo de esta evolución tecnológica la película «Her», donde Joaquin Phoenix mantiene una relación amorosa con Samantha, el sistema operativo de su ordenador, a Paula le suena el móvil. Es su hija avisándole de que ya ha llegado a casa. Al colgar, le pregunto por la intervención de Greta Thunberg (16 años) en la cumbre del clima de Nueva York y si considera que es un buen ejemplo para las nuevas generaciones, como Daniella. «Menos mal que hay chicas como ella que ponen el punto en lo que de verdad importa. Esa niña cree tan firmemente en lo que dice que no te deja opción», asegura. Y concluye: «No sé si me gustaría que Dani a esa edad estuviera tan implicada, porque esta chica no va ni al colegio, pero creo que siempre tiene que haber alguien que ejerza esa onda expansiva sobre las que vienen detrás».

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