Pastor recuerda a los diputados que su misión es «mejorar la vida de los ciudadanos»

El Salón de Plenos del Congreso cerró al mediodía sus puertas sin saber, ni siquiera de manera aproximada, cuándo volverá a acoger un nuevo debate parlamentario ni quiénes serán los dueños de sus 350 escaños. Con la emoción en el ambiente, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, quiso dirigir unas palabras de balance y despedida a sus señorías, al término de la votación que puso fin al último pleno de la legislatura.

La tercera autoridad del Estado robó poco tiempo a sus señorías. Pero el suficiente para recordarles sin ambages cuál es la principal misión del Parlamento «intentar mejorar la vida de los ciudadanos». Una llamada al entendimiento y a dejar fuera el partidismo que ha convertido a la legislatura que ahora agoniza en la más improductiva de la democracia.

La exministra ha reconocido los «momentos duros» vividos entre las paredes del Salón de Plenos en los últimos tres años. La tensión, la crispación y el enfrentamiento han marcado los debates políticos de esta legislatura, salpicando demasiadas sesiones de tonos faltones, palabras gruesas y descalificativos que Pastor ha tenido que moderar. Y aunque la todavía presidenta ha preferido quedarse con lo positivo y destacar que el «afecto» ha dominado la «confrontación dialéctica», ha pedido un mayor esfuerzo de cara al futuro en la demostración del «respeto que todos nos debemos».

Pastor, feminista de las que no necesitan portar una camiseta, ha incluido en su discurso un alegato a favor de la igualdad ante la cercanía del próximo 8 de marzo. Así, ha recordado cómo el cuadro de Asterio Mañanós que cuelga en su despacho y que fue pintada en 1908 muestra un Salón de Plenos con mujeres sentadas solo en la tribuna de invitados. «Hoy aquí hay muchas mujeres y me enorgullece ser una de ellas», ha subrayado con la emoción asomando ya en el tono.

La política popular, que querría repetir como cabeza de lista por Pontevedra, se ha despedido rescatando una frase de uno de los padres de la Constitución, Gregorio Peces Barba, que ha terminado por entrecortarle las palabras. «Se puede pensar sin temor a equivocarnos, a equivocarme, que valió la pena por ustedes, por España y por los españoles». Todos los grupos políticos han querido elogiar a la que quiso ser «la presidenta de todos» con un sonoro aplauso.

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