«Para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen fascista»

¿Europa puede arreglar España?

España se tiene que arreglar a sí misma y estamos demasiado acostumbrados a estropearnos. La desinformación es total, y el deterioro es vertiginoso. Estamos a punto de tener un gobierno como el que en el 36 provocó una guerra creyendo que iba a ganarla. Esto no lo arregla Europa ni se arregla desde Europa, y por supuesto lo pagará España.

Carlos Herrera dice que Iglesias le ha metido un gol a Pedro Sánchez.

Son dos gallos en un mismo proyecto. Desiguales, porque Iglesias es mucho más capaz. Todo surge del pacto de Zapatero con los separatistas catalanes y ETA. El objetivo es un cambio del régimen. Empieza poco después del 2000 y salta a las instituciones con las bombas del 2004. Rajoy no tuvo el valor de pararlo. Y ahora Sánchez gobernará con comunistas venezolanos y golpistas. Y nos parece normal.

No todo el mundo.

Cuando alguien ha dado la voz de alarma se le ha ridiculizado y apartado, como a Jaime Mayor. Yo escribí dos libros, «Libelo contra la secta» y «Días de ira», y fueron ignorados.

Yo escribí sobre «Días de ira», me gustó mucho.

Cierto y te lo agradezco. También Herrera. Fuisteis de los pocos. Pero tú hace dos días le hacías una entrevista amable a un personaje como Antonio García Ferreras, que es el director de una orquesta contra el Estado. El éxito de Ferreras es el fracaso de la reconciliación en España. Solo Zapatero ha hecho más por el guerracivilismo y el odio para destruir los mimbres de afecto entre españoles.

Estas entrevistas son un resumen amable de España, una tregua.

Las treguas son buenas. Pero de ambas partes. La amabilidad puede ser una ofensa. Como aquella nauseabunda amabilidad de ministros de cultura de Rajoy siempre dando los premios a quienes insultan a España. Y entrevistar a Ferreras sin recordar el brutal acoso que ha ejercido LaSexta contra media España es blanquearlo.

También le he molestado dejándole sin la columna de Ruiz Quintano.

Las entrevistas de verano pueden ser más cortas. Y la única gran columna literaria que queda en la prensa española que es la de Ruiz Quintano.

Vaya, de verdad que lo siento.

Nada, no te preocupes. Es mi puñetera manía de decir las cosas. Una manía muy cara en España, por cierto. Parece incontinencia verbal pero es compromiso moral. Me enfado y protesto contra los atropellos, contra la mentira sistemática que acaba con Ferreras o Otegui dando lecciones de moral y con Iglesias y Montero, que promovían guillotinar a los Borbones, en el Consejo de Ministros

¿Alguna buena noticia?

Vox está dando la batalla pese al rodillo difamatorio. Se han despertado conciencias y se expande de nuevo la idea de que vale la pena el esfuerzo y el sacrificio por lo que se cree justo.

No creo que la izquierda le odie a usted más que a mí, ni que haya usted escrito los artículos para defenderme a mí que yo he escrito para defenderle a usted cuando la misma jauría y por los mismos motivos nos ha atacado, ni que pueda ser considerado comodidad escribir lo que yo escribo desde Cataluña.

Yo no soy quién para decir lo que tienes que escribir ni a quién ni cómo entrevistar y te agradezco que salieras en mi defensa. Pero tengo mi opinión y critico una entrevista a Ferreras en ABC en la que no se entera el lector de que lo que ha hecho rico y famoso a Ferreras ha sido dirigir el primer aparato de propaganda de ultraizquierda y filogolpista en España

Reconocer la humanidad del otro un antídoto contra el fascismo.

El problema, Salvador, no es el fascismo, ese espantajo. El problema está en la verdad. Y los proyectos totalitarios que se alimentan de la mentira y de la comodidad y cobardía de quienes no combaten esta mentira. Los periodistas, aparte de las élites que en España siempre traicionan a la nación, tienen una grave culpa. Por eso me irrita que gente que aprecio como tú, hagan entrevistas/masaje como la tuya a Ferreras. Hay que fomentar la amabilidad y la cordialidad, cierto, pero cuando el respeto es recíproco. Para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen fascista.

Marchena.

Marchena como Llarena son dos españoles que cumplen con su deber con aptitud y diligencia. En el español común eso es cotidiano y no llama la atención. Pero en las elites es tan extraordinario que impresiona mucho.

Lee más: abc.es


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