Pantoja S.L., la sociedad más rentable

Pilar Vidal

La última vez que Isabel Pantoja se subió al escenario fue en enero de 2018. Aquella noche llenó el Gran Canaria Arena e hizo vibrar a todas sus fans. Nada hacía presagiar que la tonadillera cambiaría a partir de aquella noche la bata de cola por una carrera televisiva que le reportaría mayores emolumentos a su asfixiada economía. Y eso que Universal la había relanzado a lo grande tras haber cumplido sus dos años de condena. No escatimaron en gastos ni para ella, ni para la puesta en escena. Un caché cercano a los 100.000 euros por concierto, rodeada de un centenar de músicos, disco nuevo, piso en el barrio del Retiro y un par de coches de lujo para su uso y disfrute. En total fueron seis conciertos en nuestro país y una mini gira por Latinoamérica que la llevó a visitar Chile y Perú. Más de un millón de euros facturó Pantoja en su regreso a los escenarios. De ahí que se reactivaran sus sociedades Pantiver 56 y Rocío del Cielo S.L. de las que es administradora única y que estuvieron bloqueadas por la Justicia durante unos años, tras su condena por blanqueo de capitales en el famoso caso Malaya.

Cambio de rumbo

Pero su voz y el deshacerse de dos de sus grandes propiedades -el chalet de La Moraleja y Mi Gitana- no fueron suficiente para saldar las deudas pendientes. Hacienda le reclamaba en 2014 1,8 millones de euros por haber facturado como sociedad y no como persona física. A eso había que añadir algunos embargos preventivos que pesaban sobre algunas de sus otras propiedades. Vamos, que Pantoja no ganaba suficiente para pagar. Y su propia voz la estaba asfixiando económicamente. Mientras veía como sus cachorros, Kiko Rivera y Chabelita, engrosaban sus cuentas bancarias aireando a golpe de exclusiva y por los platós de televisión sus conflictos familiares. Y entonces fue cuando Pantoja decidió explotar esa faceta también que le suponía más ingresos con menos esfuerzo.

El primer bolo lo hizo en Valencia, hasta donde se desplazó para inaugurar la nueva planta del magnate de las cremas Sesderma el 21 de septiembre de 2018. Por cortar la cinta y hacerse fotos con algunos de los invitados cobró algo más de 100.000 euros. Lo siguiente sería un reality. Y tenía el adecuado: «Supervientes» en Telecinco, la cadena cuyos programas llenaba de contenido mientras ella, sentada en el sofá de Cantora, veía sus cuentas bancarias en números rojos. Y se embarcó, en la aventura salvaje batiendo récords de audiencia y de caché, consiguió 800.000 euros durante su estancia.

Antes de partir rumbo a Honduras, se hizo una exclusiva en su revista de cabecera por unos 200.000 euros para explicar los motivos por los que se iba a tirar del famoso helicóptero. Una vez pasada la prueba, llegaría el contrato con la cadena. Mucho se ha hablado de ese acuerdo que desconocían hasta el último momento sus propios abogados. Pantoja se blindaba en Mediaset por alrededor de 2 millones de euros. A cambio de estar a bien con los programas de la cadena que la critican a diario y, de momento, ser jurado de «Idol Kids», un talentshow musical que la cadena estrenará los próximos meses.

La cantante se siente cómoda en esta nueva faceta, solo hay que verla protagonizando la foto de familia que la cadena ha distribuido esta semana con todas sus estrellas televisivas. Y no es para menos. En apenas un año, ha facturado algo más de 3 millones de euros sin apenas esfuerzo y sin tener que madrugar.

Pantoja es un seguro de vida, no solo para ella, sino para sus hijos. Ambos también han conseguido hacer de su apellido su modus vivendi.

El mediador

El mayor, Kiko, se vende como el mediador de todas las guerras familiares y el más protegido por su madre, pero es quien mejor rentabiliza el conflicto. Gana en apariciones televisivas a su hermana Chabelita, ahora más conocida como Isa P. Vendió su boda y bautizo de su primera hija en un pack por 150.000 euros. Anunció el segundo nacimiento en otra publicación, a la que también vendió sus memorias por alrededor de 80.000 euros. Es el que más veces se ha sentado en el «Deluxe» por alrededor de 30.000 euros cada sofá.

Sus bolos musicales y como DJ le reportan unos 5.000 euros por sesión. Y tras reconocer que se había fundido toda la fortuna, decidió encerrarse con su mujer Irene Rosales en «GH Dúo» el año pasado. Unos 12.500 euros por semana, a cambio de que sonara su música a menudo y tuviera alguna actuación durante el reality y así promocionaba su faceta musical. Esta vez quedó finalista y la cosa le salió mejor que las dos anteriores experiencias, en las que abandonó a las dos o tres semanas. Y de paso meter a su mujer Irene, hasta entonces discreta en un segundo plano, pero que en las últimas semanas ha adquirido una relevancia que era de esperar en el culebrón familiar, donde hay que introducir nuevos personajes para que la cosa siga siendo rentable.

Irene Rosales y Kiko Rivera – Juan José Úbeda

Empezó siendo bloguera, posó con sus hijas para una revista a cambio de unos 20.000 euros, fue imagen de un par de marcas hasta que alcanzó el mismo caché que su marido en «GH Dúo», aunque no llegó tan lejos como él pero sí consiguió un nivel de popularidad que le ha permitido sentarse como colaboradora en debates. Una faceta en la que no ha debutado con buen pie, ya que ahora todos los dardos son para ella, que tendrá que conseguir sortear los rumores de infidelidad de su marido y las críticas de su cuñada Chabelita.

La «oveja negra»

Precisamente ella, la pequeña del clan y la que parece que aviva todos los fuegos es la menos beneficiada de todos. En sus cuentas atesora 3 o 4 «deluxes», un par por año, a unos 25.000 euros. También estuvo en la isla, donde se quedó a las puertas de la final, con 300.000 euros de ganancias. Luego probó suerte en «GH Vip», pero la ayuda de su madre le truncó el sueño y el bolsillo, siendo la primera expulsada. Sin embargo, salió con novio, Asraf, con el que de momento solo ha hecho una exclusiva. Porque Chabelita es más de portadas de revista: acumula alrededor de 10 en los últimos años, a unos 30.000 euros por confesión.

Ahora, su éxito musical no le reportará grandes ingresos, ya se sabe que la música no cotiza como el cuore. De su primer éxito, «Ahora estoy mejor», se llevará un porcentaje de las descargas de Spotify y de la publicidad que You Tube facture por las más de dos millones de reproducciones que lleva su videoclip.

Isa Pantoja en la presentación de su nu nueva canción
Isa Pantoja en la presentación de su nu nueva canción – David Fernández

Hay quienes aseguran que los conflictos entre los Pantoja saltan cada vez que sus ingresos aminoran. Y que incluso están compinchados, porque es mucha casualidad que pasen del amor al odio según el reality en el que estén. Por si acaso, solo se juntan por Navidad y para los cumpleaños.

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