Paco Ure√Īa desata la tormenta perfecta en Santander

Como la carpintería de Geppetto quedó el ruedo de Cuatro Caminos. Más serrín que negra arena cubría el escenario: los operarios habían trabajado a destajo para reducir el barrizal y acondicionarlo al gusto de la terna. Aunque en un país donde la queja es el deporte nacional, como advertía un fotógrafo mexicano, nunca llueve al agrado de todos.

La tormenta perfecta se desat√≥ con Paco Ure√Īa, pero antes hab√≠an rugido rayos y truenos sobre Morante. Ascenc√≠an los gritos de ¬ę¬°torero, torero!¬Ľ mientras el agua ca√≠a en el tercero. Ure√Īa era el autor de las emociones desencadenadas con un toro de Jandilla que apunt√≥ cosas muy buenas, pero que se vino abajo enseguida, t√≥nica del conjunto ganadero. La plaza ya estall√≥ en el ramillete de ver√≥nicas, con la pata p‚Äôalante. Tres estatuarios anclado a la tierra (o al aserr√≠n), abrochados con un t√≠o de trincherillas, cautivaron al gent√≠o. Pero el caso es que, despu√©s de una primera primera serie prometedora, este ¬ęMalastripas¬Ľ fue a menos. El de Lorca intercal√≥ ambos pitones con enorme entrega frente a miradas nada agradables. Todas las aguant√≥, valiente de verdad. La plaza se volc√≥ con esa sinceridad tan aut√©ntica del murciano delante de la cara del toro. Dos pases de pecho de pit√≥n a rabo encendieron a√ļn m√°s al gent√≠o antes de unas arriesgadas manoletinas y un eterno redondo invertido mientras arreciaba la lluvia. El momento sagrado lleg√≥ en la hora final, cuando se tir√≥ literalmente sobre ¬ęMalastripas¬Ľ, en un choque como los pu√Īos de dos boxeadores. Espantosa la imagen en ese ring, con el matador encunado pero por fortuna sin sangre derramada. Aquel ¬ę¬°ay!¬Ľ de corazones encogidos dio paso a una loca pa√Īolada y un bot√≠n de dos orejas entre nuevos gritos de ¬ę¬°torero, torero!¬Ľ.

Derechazo de Morante al quinto
Derechazo de Morante al quinto

Nada que ver con los improperios con los que atizaban a Morante. La gente estaba de u√Īas con el artista sevillano, que el pasado a√Īo tuvo que salir escoltado por la polic√≠a. Si minuto y medio de reloj dur√≥ su primera faena de 2018, la de ayer no le fue a la zaga. Despu√©s de perder las telas en el inicio, cogi√≥ la espada de verdad y entre oles sentidos y otros de mucha guasa lo prob√≥ a izquierdas. El toro de Vegahermosa, rebrincado y bruscote de salida, no debi√≥ de agradarle, como tampoco el enrarecid√≠simo ambiente, muy a la contra antes del pase√≠llo. Cuando se perfil√≥ para matar, los gritos llegaron al Sardinero. Los ¬ę¬°fuera, fuera!¬Ľ se intercalaban con ¬ę¬°manos arriba, esto es un atraco!¬Ľ y varios ¬ę¬°vete a Sevilla!¬Ľ o ¬ęvago¬Ľ. El tal ¬ęManchego¬Ľ se llev√≥ una ovaci√≥n con sorna y el de La Puebla del R√≠o una bronca √©pica.

Cuando apareci√≥ el quinto y Morante pis√≥ el redondel la pitada fue monumental. Poco duraron las lanzas ante el arrebato del genio, que salud√≥ por ver√≥nicas y chicuelinas de mucho riesgo a esa violenta embestida. Los oles reales despertaron con fuerza: un aficionado se quit√≥ la chaqueta y la onde√≥ como las servilletas en una boda. De la boca de los mismos que le hab√≠an mentado a la madre ahora nac√≠a un ¬ę¬°viva La Puebla del R√≠o!¬Ľ. Basto y brutote en su embestida este ¬ęFarsante¬Ľ, con el que puso torer√≠a y se esmer√≥ con m√©rito, empujando al toro con ese valor natural, tan puro. Pero este jandilla, al que hab√≠an picado fatal, cant√≥ su mansa gallina y se raj√≥ en medio del apasionado esfuerzo morantista, crecido despu√©s de que le hubiesen tocado el amor propio. De punta a punta tuvo que irse para pasaportarlo: el pinchazo antes de la estocada enfri√≥ la petici√≥n, pero salud√≥ una gran ovaci√≥n. Del odio al amor tambi√©n hay un paso cuando se hurga en la fibra del orgullo m√°s √≠ntimo. Y a las ocho y cuarto todos (o casi) eran ya de Morante…

Natural de Ferrera
Natural de Ferrera

Como el aguacero de la ma√Īana hab√≠a brotado la sangre del primer jandilla, al que el picador hizo una carnicer√≠a. Aun as√≠ y pese al gas perdido, vali√≥ algo este ¬ęHorticultor¬Ľ, con el que Antonio Ferrera logr√≥ los mejores momentos al natural. Seria apariencia luc√≠a el cuarto, con sus complicaciones. Con maestr√≠a y esfuerzo tir√≥ del toro hasta extraer notables series, como una zurda con enjundia. Por ese camino sigui√≥, poniendo mucho. Y sin ayuda tore√≥ tambi√©n por el derecho, con un gusto que cal√≥ en los mojados tendidos. ¬ę¬°V√°monos, bonito!¬Ľ, le dec√≠a en la trabajada tanda final, con su personal sello. Aunque el acero se cay√≥, se gan√≥ un trofeo.

¬ęFan√°tico¬Ľ y una dispuesta labor de Ure√Īa cerraron la Feria de Santiago en la tarde de mayor expectaci√≥n. Era la de Roca Rey, ausente por su latosa lesi√≥n. A su rebufo, pese a su baja, se registr√≥ el mejor dato en taquilla: 8.901 espectadores. La Fiesta vive en Santander.

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