Ouviña, la pasajera inesperada

La relación de Cristina Ouviña (Zaragoza, 1990) con la selección es de amor odio. Fija en las concentraciones desde hace más de un lustro, su periplo en el equipo nacional solía acabar a las puertas de los grandes campeonatos. Así había sido desde 2013 –su última aparición en partido oficial con la camiseta de España– hasta que este verano se lució en la preparación para convencer por fin a Lucas Mondelo. A pesar de los éxitos de los últimos cinco torneos, el seleccionador insiste siempre en que el equipo se reinvente cada temporada. Hacer borrón y cuenta nueva. El técnico cree en la renovación para seguir ganando y por ahí han encontrado este año su sitio caras nuevas como las de Belén Arrojo o Queralt Casas, pero también Cristina Ouviña. La aragonesa, habitual en las concentraciones, llevaba desde 2013 quedándose fuera del equipo a las puertas de la fase final. Descarte esperado, este verano ha sido diferente para ella y en los dos primeros partidos de Mundial está demostrando que el técnico no se ha equivocado dándole un sitio en el equipo. «No miro atrás. Es verdad que no jugaba un partido oficial con España desde el Eurobasket de 2013 –ganaron el oro–, pero lo que haya pasado no importa. Quiero vivir el presente, aprovechar los minutos que tenga en este torneo que es muy especial, porque se juega en casa», explica Ouviña, campeona de todo este año con el Tango Bourges en Francia. La base aragonesa es una persona vital que casi nunca borra la sonrisa de su rostro. Ni siquiera cuando este año se dañó el tobillo y tuvo que pasar varias semanas de baja. Aquella lesión que puso en peligro el Mundial le hizo crecer como persona. Un contratiempo que ha sabido utilizar para sacar lo mejor de sí misma en la cancha. «Al principio de la concentración le pedimos a Cristina que diera un paso adelante en el apartado anotador y ella ha respondido muy bien en ese sentido. Ha ganado confianza, ha creído en ella y lo ha conseguido. Por eso está aquí con nosotros», reconoce a ABC Lucas Mondelo. La baja de Silvia Domínguez, que ayer volvió a jugar tras su rotura muscular, le dio más minutos a Ouviña en la preparación. Algo que la aragonesa aprovechó para reclamar un sitio en el equipo. «Estoy muy contenta de volver a estar aquí», apunta la jugadora, una de las máximas anotadoras del equipo en estos dos primeros encuentros saldados con victoria ante Japón y Puerto Rico. Cumpleaños en Tenerife Con la recuperación de Domínguez y la presencia también de Laia Palau, los minutos de Ouviña podrían verse reducidos, aunque Mondelo reconoce que tiene un plan para seguir exprimiendo su talento. «En principio, Cristina venía como tercera base, pero ha demostrado que puede jugar con otras ‘bajitas’ y va a seguir siendo importante para nosotros. Hasta ahora lo ha hecho de notable», señala. Más allá de su aportación en la cancha, Ouviña se ha convertido en un gran apoyo para sus compañeras en el vestuario por su alegría y compromiso. La celebración de su cumpleaños hace solo unos días, ya en Tenerife, sirvió para unir un poco más al grupo. Festejo que esta vez le supo mejor que otros años, en los que tuvo que cumplir años alejada de la cancha.

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