Otra boda en Mónaco. Se casó Louis Ducruet, el hijo de la princesa Estefanía

La boda civil se celebró el 26 de julio, a las 17hs, en el Ayuntamiento de Mónaco, donde se casaron los padres de Louis; y la religiosa, a las 14.30 del día siguiente, con 200 invitados. En el posado, los novios con sus familias y amigos más cercanos en la escalinata de la catedral de Mónaco Crédito: wenn

El fin de semana, volvieron a sonar campanas de boda para la familia Grimaldi. Dos meses después del matrimonio de Charlotte Casiraghi con Dimitri Rassam, su primo, Louis Ducruet, también le puso un final feliz a su noviazgo con Marie Chevallier, aunque con algunas diferencias con los casamientos celebrados en las últimas décadas.

Marie Chevallier secándose las lágrimas a su llegada a la catedral de Mónaco (siglo XIX) en un Rolls-Royce descapotable de la colección de palacio. Al igual que Pierre y Beatrice, Louis y Marie se conocieron en Cannes y eligieron el mes de julio para celebrar su boda, tras siete años de relación.

Otro plano de la novia, sentada en el asiento trasero del Rolls.
Otro plano de la novia, sentada en el asiento trasero del Rolls. Crédito: wenn

El hijo de la princesa Estefanía tenía el deseo de homenajear tanto a sus padres como a sus abuelos y su novia, Marie, experta organizadora de eventos, no solamente lo apoyó, sino que se ocupó de todo con la ayuda de sus cuñadas, Pauline y Camille, y especialmente de Estefanía. La princesa que le dijo a su hijo que Marie era perfecta y que no la dejara escapar, la que lloró a lágrima viva cuando tomaron la decisión de casarse, después de acompañar a Louis a la joyería para elegir el anillo, la madre solitaria y orgullosa que estaba realmente “nerviosa y muy emocionada”, según contó el novio a Hello! Monaco. Para la boda civil, siguiendo los pasos de la princesa Estefanía y Daniel Ducruet, eligieron el Ayuntamiento de Mónaco. Y para la religiosa volvieron a abrir las puertas de la catedral de San Nicolás, donde se casaron los príncipes Raniero y Grace Kelly hace sesenta y tres años y también el lugar donde están enterrados. “No pude conocer a mi abuela y, desde mi nacimiento, tengo una especial admiración por mi abuelo y hubiera querido tenerlo aquí. De alguna manera, él estará ahí conmigo en la catedral. Por eso la elegimos”, dijo el novio.

Un momento de la ceremonia oficiada por el padre César Penso, capellán del Palacio del Príncipe.
Un momento de la ceremonia oficiada por el padre César Penso, capellán del Palacio del Príncipe.

Louis y Marie dieron un lugar muy destacado a su tía Carolina. La princesa, que llevaba un vestido estampado y una gran pamela, ocupó un asiento a los pies del altar, donde también se situaron los padres del novio y los cinco testigos
Louis y Marie dieron un lugar muy destacado a su tía Carolina. La princesa, que llevaba un vestido estampado y una gran pamela, ocupó un asiento a los pies del altar, donde también se situaron los padres del novio y los cinco testigos

A diferencia de sus primos Andrea, Pierre, y Charlotte, que celebraron sus matrimonios religiosos en Gstaad (Suiza), las islas Borromeo (Italia) y La Provence, Luis y Marie enmarcaron su gran día en Mónaco. La ciudad donde viven desde que finalizaron sus carreras. Primero y durante seis meses, en la residencia de la princesa Estefanía, y ahora en su propia casa, en el distrito de La Condamine.

La pareja, que se conoció cuando tenían 19 años, se casó el viernes a las 17 horas en el Ayuntamiento del principado en una ceremonia íntima a la que sólo asistieron sus familiares más cercanos. La madre y el padrastro de Marie, señor y señora Joubert, y los padres del novio, Estefanía y Daniel Ducruet.

Para esta primera ceremonia, Marie Chevallier llevó un diseño moderno de la firma española Rosa Clará. Vestido-pantalón en crêpe de seda, con encaje bordado en la cintura, sin mangas, escote en V y espalda abierta. Y la princesa, un mono en color amarillo intenso -uno de los colores favoritos de la princesa Grace- y una pulsera floral, en guiño al diseño y al ramo de la novia.

Hacía sesenta y tres años que un Grimaldi no se casaba en la catedral de Mónaco: la última boda fue la de Rainiero y Grace.
Hacía sesenta y tres años que un Grimaldi no se casaba en la catedral de Mónaco: la última boda fue la de Rainiero y Grace.

El primer beso como marido y mujer de Louis y Marie.
El primer beso como marido y mujer de Louis y Marie.

Los novios saliendo de la Catedral. Louis llevaba un jacquet gris oscuro y la novia, un traje diseñado por Pauline en colaboración con el Atelier Boisanger, de París, cuyo bordado artesanal demandó más de trescientas horas de trabajo
Los novios saliendo de la Catedral. Louis llevaba un jacquet gris oscuro y la novia, un traje diseñado por Pauline en colaboración con el Atelier Boisanger, de París, cuyo bordado artesanal demandó más de trescientas horas de trabajo

ESTEFANÍA, LA OTRA PROTAGONISTA

Con permiso de Marie, la princesa Estefanía fue sin lugar a dudas la otra gran protagonista dela boda. Por su belleza y figura, a los 54 años, por sus estilismos, por lo emocionada que estaba -siempre al borde de las lágrimas- y, también, por su reencuentro más oficial con su ex marido desde su divorcio, en 1996. Tan sólo un año y tres meses después de una boda muy comentada (julio de 1995), y de un escándalo que marcó un antes y un después en sus vidas. Igualmente, siempre han tenido buena relación por sus hijos. Y la prueba llegó el pasado fin de semana. Estefanía no sólo le dio un lugar a su lado, sino que también abrazó a su actual mujer, Kelly Marie Lancien -se casaron el pasado verano, después de diez años de relación- y a la hija que tienen en común, Linoué, de 6 años. Como en sus mejores tiempos, no sólo brindaron por la felicidad de su hijo mayor, sino que además dieron una muestra de enorme unión familiar. Los Grimaldi, los Casiraghi, los Hannover, y hasta los hijos mayores del príncipe Alberto, Jazmine Grace y Alexander, nacidos de relaciones anteriores. Todos juntos celebrando la boda de Louis y Marie.

Tras la boda civil en el Ayuntamiento Louis Ducruet y Marie Chevallier posaron con sus familias. Al lado de la novia aparecen su madre y su padrastro y junto al novio, sus padres, Estefanía y Daniel Ducruet
Tras la boda civil en el Ayuntamiento Louis Ducruet y Marie Chevallier posaron con sus familias. Al lado de la novia aparecen su madre y su padrastro y junto al novio, sus padres, Estefanía y Daniel Ducruet

La princesa del brazo de su hijo. Estefanía vestida con un mono color amarillo intenso y una pulsera floral, un guiño al diseño y al ramo de la novia.
La princesa del brazo de su hijo. Estefanía vestida con un mono color amarillo intenso y una pulsera floral, un guiño al diseño y al ramo de la novia.

LOS NOVIOS ROMPEN LA TRADICIÓN

Los novios no siguieron la tradición de casarse por civil en los salones Grimaldi, pero sí eligieron el palacio, gran bastión de la Casa Principesca, para la primera recepción nupcial, que tuvo lugar en los jardines. El rincón en el que sus abuelos se encontraron hace seis décadas, también el escenario privado en el que, a lo largo de sesenta años, siempre se han celebrado las bodas de los Grimaldi. De Grace y Rainiero a Louis y Marie. Una fiesta muy privada, que sirvió como preludio a su boda religiosa -el sábado 27 de julio- en la catedral de San Nicolás, donde reunieron a doscientos invitados. Él llegó a la catedral del brazo de su madre, la princesa Estefanía, de nuevo de amarillo; y la novia, con su padrastro y padrino, en un Rolls-Royce de la colección de palacio, donde se la vio secándose las lágrimas en el asiento trasero.

PAULINE DEBUTA COMO DISEÑADORA NUPCIAL

A las 14:30, Marie -su “alma gemela”, “mi cielo en la tierra”, palabras de Louis antes de la boda- apareció puntual en la escalinata de la catedral, donde la esperaban sus damas de honor vestidas de largo con trajes dorados, entre ellas su cuñada, Camille, y también Pauline, que no sólo se ocupó de diseñar su vestido de novia, sino también de acomodar su vestido y su larga cola. Aunque, eso sí, entre lágrimas. Por la emoción de tener una nueva hermana, pero también por el enorme paso que estaba dando como diseñadora nupcial tras debutar el 18 de junio en París con su marca, Alter Designs, y su primera colección de ropa: “Hoy es el día en que mi sueño se hace realidad”.

El traje fue realizado en gazar de seda y encaje chantilly y el trabajo artesanal del bordado llevó más de trescientas horas. Un vestido clásico al más puro estilo princesa con cola de cinco metros, escote barco, cintura muy marcada y cuerpo y falda bordado con motivos florales, en un claro guiño al vestido de novia de la princesa Grace.

SUENA EL “ALELUYA” DE LEONARD COHEN

La novia accedió a la Catedral mientras sonaba “Just The Way You Are”, de Bruno Mars, con todos los invitados de pie. Entre ellos, el príncipe Alberto, Carolina de Mónaco, Charlotte Casiraghi -con un minivestido negro de lunares blancos- y Dimitri Rassam; Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo, Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo, Alejandra de Hannover y Ben-Sylvester Strautmann…

Y la ceremonia fue oficiada por el padre César Penso, capellán del palacio: “Este es un momento excepcional de alegría, una alegría contagiosa”, dijo, antes de que los novios intercambiaran los votos y su primer beso tras escuchar el “Aleluya”, de Leonard Cohen.

En la Catedral, Louis y Marie le dieron un papel muy importante al príncipe Alberto como soberano, y también a la tía Carolina, que ocupó un asiento muy cerca de su hermano, a los pies del altar, donde también se situaron los padres del novio y los testigos. Entre ellos, el hermano mayor del novio, Michael Ducruet, quien fue el encargado de revelar algunos detalles. “El hecho de que me pidiera ser testigo es el mejor regalo que ha podido hacerme, es mi hermano pequeño así que significa mucho para mí”, aseguraba a Gala. “Me considero afortunado de tener la familia que tengo, con todo este amor a mi alrededor”.

Emulando la foto con la que Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo marcaron su matrimonio civil junto a su boston terrier, Daphne, los recién casados también posaron con su perro Pancake -vestido de etiqueta- en la escalinata de palacio presidida por el escudo de los Grimaldi
Emulando la foto con la que Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo marcaron su matrimonio civil junto a su boston terrier, Daphne, los recién casados también posaron con su perro Pancake -vestido de etiqueta- en la escalinata de palacio presidida por el escudo de los Grimaldi Crédito: Getty

UN CAMIÓN DE PAÑUELOS

Michael, que trabaja en la Compañía de Carabineros del príncipe Alberto y vestía el uniforme, también contó que, entre todos los testigos, prepararon “un montaje de video y fotos” para los novios y que a la boda acudiría con “un camión de pañuelos”, ya que sabía que no iba a poder contener las lágrimas.

La ceremonia, calificada como muy romántica, concluyó con un entrañable homenaje a los príncipes Rainiero y Grace, en cuyas tumbas depositaron el ramo de flores de Marie. Una nueva tradición que rompe con la costumbre de llevarlas a la iglesia de Santa Devota, como hizo la propia Grace, Carolina y Charlene, en sus bodas religiosas.

Y, después, bajo una tormenta de verano y una lluvia de pétalos, los recién casados abandonaron la Catedral de la mano, entre besos y con el aplauso unánime de sus familias y amigos. Rumbo a su gran fiesta nupcial, en la bahía de Mónaco, donde Marie estrenaría su tercer vestido de novia, también de Rosa Clará, y hacia su nueva vida.

Los novios sorprendieron a sus invitados con la espectacular torta de bodas de siete pisos. Una impresionante creación de casi un metro de diámetro y otros dos metros y medio de altura, decorada con decenas de flores de azúcar de colores rojo y blanco en alusión a la bandera del principado.
Los novios sorprendieron a sus invitados con la espectacular torta de bodas de siete pisos. Una impresionante creación de casi un metro de diámetro y otros dos metros y medio de altura, decorada con decenas de flores de azúcar de colores rojo y blanco en alusión a la bandera del principado.

Felices, se tomaron un descanso para disfrutar de la fiesta
Felices, se tomaron un descanso para disfrutar de la fiesta

DE LA UNIVERSIDAD A LA CATEDRAL

Los recién casados tienen la misma edad, 26 años, y se conocieron en 2011, cuando eran estudiantes en la Escuela de Negocios Skema, en Francia. Enmarzo de 2012, comenzaron su noviazgo y, en 2015, el día de su graduación en la Western University de Carolina del Norte Estados Unidos, fueron presentados a sus respectivas familias. Marie, que habla francés, inglés y un poco de español, estudió Marketing y Louis se licenció en Administración Deportiva. Y, en 2018, Louis le propuso matrimonio durante unas vacaciones en Vietnam: “Permítame presentarle a la futura señora Ducruet. Ella dijo ‘sí’ y ahora estamos comprometidos”.

Marie Chevallier trabaja desde hace seis meses como gerenta de proyectos para el Casino de Montecarlo y Louis es ahora el brazo derecho de Vadim Vasilyev, vicepresidente del club de fútbol AS Monaco. “AS Monaco es mi club, el club de mi familia y mi país”.

Los novios en el Monte Carlo Bay Hotel Resort, donde tuvo lugar la celebración. Para esa noche tan especial Marie llevó otro diseño de Rosa Clará, un traje mini con gran escote y sobrefalda larga de tul confeccionado con encaje y apliques de pedrería.
Los novios en el Monte Carlo Bay Hotel Resort, donde tuvo lugar la celebración. Para esa noche tan especial Marie llevó otro diseño de Rosa Clará, un traje mini con gran escote y sobrefalda larga de tul confeccionado con encaje y apliques de pedrería. Crédito: Getty

La princesa Estefanía y Daniel Ducruet el día de su boda, el 1 de julio de 1995.
La princesa Estefanía y Daniel Ducruet el día de su boda, el 1 de julio de 1995. Crédito: Getty

EL DÍA DESPUÉS DE LA BODA EN EL BEACH CLUB DE MÓNACO

Marie Chevallier, con un traje de baño blanco con recortes, junto a su cuñada, Pauline Ducruet, con bikini a lunares y una figura espectacular que recuerda a la de la princesa Estefanía en su juventud.
Marie Chevallier, con un traje de baño blanco con recortes, junto a su cuñada, Pauline Ducruet, con bikini a lunares y una figura espectacular que recuerda a la de la princesa Estefanía en su juventud.

Tras el casamiento de Louis Ducruet y Marie Chevallier y los dos días de celebraciones, la familia continuó con los festejos en el Beach Club de Montecarlo. Con Daniel Ducruet -ex marido de la princesa Estefanía- al mando, y junto a todos sus hermanos, los recién casados disfrutaron de un día de pileta antes de partir a su luna de miel.

A pura sonrisa en la pileta, Daniel y su hija Linoué, la menor de la familia
A pura sonrisa en la pileta, Daniel y su hija Linoué, la menor de la familia

Ya lo había dicho Michael Ducruet -el hermano mayor de Louis- a la revista francesa Gala y ese día quedó demostrado: “Nuestro padre siempre está ahí para nosotros. Hizo todo lo posible para darnos la mejor educación posible, para que no hagamos distinciones entre medio hermano y medio hermana y para que sigamos un buen camino”.

En el after party al aire libre estuvieron además la mujer de Daniel, Kelly Marie Lancien, la hija que tienen en común, Linoué (6) y su madre, Maguy Ducruet. Pauline Ducret -que lució impactante con un bikini a lunares- y Jazmine Grace -la hija mayor del príncipe Alberto que viajó desde Estados Unidos para asistir a la segunda boda del verano en Mónaco, después de la de Charlotte Casiraghi y Dimitri Rasam- también dijeron presente.

Daniel Ducruet -quien se casó el 1 de julio de 1995 con la princesa Estefanía y se divorciaron el 4 de octubre de 1996- y su hijo, Louis, compinches horas después de su boda.
Daniel Ducruet -quien se casó el 1 de julio de 1995 con la princesa Estefanía y se divorciaron el 4 de octubre de 1996- y su hijo, Louis, compinches horas después de su boda.

Jazmine Grace, la mayor de los herederos del príncipe Alberto
Jazmine Grace, la mayor de los herederos del príncipe Alberto

La tapa de la revista ¡Hola! Argentina de esta semana.
La tapa de la revista ¡Hola! Argentina de esta semana.

ADEMÁS

Lee más: lanacion.com.ar


Comparte con sus amigos!