Ortuzar pide el «voto abertzale» para llevar el «cabreo vasco» a Madrid

«Luego querrán que los vascos se sientan españoles, ni por el forro», ha ironizado Andoni Ortuzar en la fiesta que, como cada último domingo de septiembre, celebran militantes y simpatizantes del partido nacionalista en Foronda (Álava). Hay «cabreo», ha advertido el presidente del PNV, por el «bochornoso espectáculo» en el que se ha convertido la negociación de la investidura de Pedro Sánchez. Y ese sentimiento de hartazgo «debe convertirse en voto “abertzale” —ha espetado—. El cabreo vasco exige voto vasco».

Con su vigor habitual, Andoni Ortuzar ha dado la bienvenida a las miles de personas que hoy han tomado las campas de Foronda, actual sede de las celebraciones por el «Día del Partido» o «Alderdi Eguna». Una jornada a la que se han adherido distintas «sensibilidades»: había dirigentes del BNG, Compromiso por Galicia o Demòcrates Valencians, así como organizaciones extranjeras como Mujeres Demócratas Cristianas de América y Sueño Georgiano. Entre los presentes se encontraba además el presidente del PDECat, David Bonvehí, que ha devuelto el «favor» a Ortuzar después de que este último asistiera a la Diada. De Cataluña ha llegado también Ramón Espadaler, de Units per Avançar.

«Somos muchos los que luchamos por nuestros países y además queremos un mundo mejor, con más justicia social», ha exclamado el presidente del PNV, que, aunque ha rechazado hacer de la jornada un mitin —«Alderdi Eguna es mucho más que eso», ha subrayado—, no ha dejado pasar la ocasión de lanzar algún que otro dardo a los dirigentes de Madrid. «Yo entiendo el cabreo por lo que está pasando —ha dicho—. Es más, como he estado metido en ello, igual soy el más cabreado de todos».

Frente a ese «espectáculo bochornoso» provocado por la «incapacidad tremenda para dialogar, para negociar y acordar», Ortuzar ha reclamado el «voto vasco» al objeto de reforzar su influencia en Madrid. «El cabreo abertzale debe convertirse en voto abertzale», ha puntualizado.

«Cero relación» con el Gobierno

Ese «hartazgo» al que se ha referido hoy Ortuzar ha ido creciendo en el seno de la formación nacionalista a lo largo de los últimos meses, en los que el PNV ha ejercido presión para que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acercaran posturas. Hay mucho en juego, pues no solo están en el aire inversiones millonarias como la referida al Tren de Alta Velocidad (TAV), sino también el calendario de competencias acordado entre PNV y PSOE a finales de 2018, que incluye, entre otras, la gestión de las prisiones. Fuentes del Ejecutivo autonómico señalan que «hay cero relación desde marzo» con Madrid, y auguran que esta situación de «impasse» puede alargarse mucho más.

Hoy, Ortuzar ha vuelto a avisar a Sánchez de que los nacionalistas no van a aflojar la presión: «Somos una nación en construcción, que sabe lo que quiere y cómo lo quiere», ha subrayado el líder del PNV, que ha recordado que el Parlamento vasco está «alumbrando un nuevo Estatus» en la actualidad.

También ha tomado parte en el acto de este domingo el lendakari, Iñigo Urkullu, que ha apelado a la memoria de quienes mantuvieron «viva la llamada del pueblo vasco» para «reivindicar los derechos históricos» del País Vasco y su Concierto Económico e «impulsar la recuperación económica e industrial, la cultura, el euskera o la proyección internacional de Euskadi».

En esta línea, el presidente del Gobierno vasco ha recordado a Sánchez que el Estatuto de Guernica, que el próximo octubre cumplirá 40 años, «no está cumplido», y ha exigido al Ejecutivo central que «asuma la deuda pendiente con el autogobierno reconocido». «Vamos a seguir reclamando su cumplimiento —ha reiterado—. Más autogobierno, más nación vasca en Europa, más capacidad para construir el país que queremos».

Órdago contra la Justicia

Los nacionalistas han querido honrar a los independentistas catalanes presentes, a los que han definido como «valientes» por impulsar un «movimiento pacífico» frente a una «justicia manipulada que es juez y parte». «Estáis injustamente cobrando», ha denunciado Ane Miren, de EGI.

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