Obligan a un divorciado a pagar la pensión a su exmujer, pese a que ella tiene un nuevo marido

Una sentencia de la Audiencia provincial de La Coruña obliga a un divorciado a seguir pasando la pensión a su exmujer, sin importar que ella se haya vuelto a casar. La llamativa decisión, que contradice la norma que estipula que en el momento en que el beneficiario contrae de nuevo matrimonio «o vive maritalmente» con otra persona esta pensión se anulará, se basa en este caso en un documento privado redactado por los hijos del matrimonio y que el hombre firmó libremente en el momento de la separación. Este documento explicita que el exesposo se hará cargo de la pensión aunque la «situación civil» de la mujer varíe, y ha sido clave a la hora de que el tribunal coruñés resolviese el recurso de apelación presentado por la exconyúge para mantener estos ingresos pese a su nuevo enlace.

La discusión entre las partes se basa en que el exmarido insiste en que él desconocía que al firmar este texto estaba comprometiéndose a mantener la pensión ante un futuro matrimonio. Es más, en una primera sentencia el tribunal le dio la razón al apuntar a la «indefinición del documento» para eximirlo del pago. En el caso de este nuevo fallo, al que ha tenido acceso ABC, el tribunal también anota que «la redacción podría haber sido más clara y terminante». Pero, punto y seguido, recuerda que quienes presentaron el documento para su firma fueron los «hijos comunes» de la pareja, y reprocha que «no se haya propuesto esta prueba testifical» a la hora de aclarar la finalidad del controvertido acuerdo y la intención de sus redactores, familia directa del denunciante.

El papel de los hijos, determinante

Sobre este extremo, determinante en la sentencia, la defensa del divorciado argumentó que creía que el acuerdo se refería a otro tipo de situaciones (caso de enfermedad o incapacitación de su ex). Sin embargo, el abogado de la mujer insiste en que la cláusula no admitía otra interpretación y recuerda que el hombre «contrajo la obligación voluntariamente», que el texto de la misma «es corto y de fácil comprensión» y que «el demandante es una persona que sabe leer y escribir». Además, recuerda que la beneficiaria de la pensión, de 70 años de edad, contaba con este dinero para su supervivencia cuando decidió, dos años después del divorcio, casarse de nuevo con otra persona.

Fue precisamente cuando el hombre supo de la boda de su ex cuando decidió retirarle la paga, amparándose en la legislación vigente y sin tener en cuenta un escrito que ha acabado sentenciándolo. Consultada sobre la finalidad de este documento privado, la mujer reveló que pensaba que se trataba de un acto de generosidad por unos supuestos malos tratos sufridos en el pasado.

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