«Nunca humillé a nadie, lo hice todo por amor»

Tras casi 4 años en prisión preventiva, el presunto líder de la secta de Oia ha criticado este jueves en la segunda sesión de juicio el grado de «indefensión» al que ha sido sometido desde su detención en 2014 y ha alegado que se siente «inocente, al igual que mi mujer y mis hijos». Después de oponerse a responder a las preguntas del fiscal y de las acusaciones, Miguel Rosendo tomó asiento para contestar a la batería de cuestiones formuladas por su defensa, ejercida por el abogado Marcos García Montes. Durante su confuso relato de los hechos, Rosendo he negado que hubiese mantenido relaciones sexuales con las consagradas de la orden que presidía.

«Todo lo de las relaciones sexuales es falso», ha indicado. En la misma línea, el acusado afirmó que «nunca levanté la mano, ni humillé a nadie… lo hice todo por amor», sobre los delitos que se le imputan, y que incluyen los delitos de agresión sexual continuada y de coacciones, entre otros. «Yo siempre he estado en contra del curanterismo, que es una epidemia. Yo creo en la oración, la iglesia y los productos alimenticios naturales», prosiguió Rosendo. Con alusiones continuas a su creencia en Dios y a su presunta bondad, Rosendo criticó.

Pedirán 120.000 euros

Por otra parte, los familiares del líder de la Orden que figuraron como acusados por sendos delitos de blanqueo de capitales hasta su desimputación en la primera jornada del juicio, presentarán una demanda contra la Fiscalía y la acusación particular por acusarles «indebidamente». Así lo ha anunciado su abogado, qua adelantó que la esposa y los dos hijos de Rosendo van a interponer una demanda civil reclamando 120.000 euros cada uno por haber sido acusados «indebidamente» durante el procedimiento y haber sido «sometidos a un juicio paralelo» durante más de tres años y medio.

Miguel Rosendo se enfrenta a una petición de 66 años de prisión por parte del Ministerio Público y de hasta 85 años de prisión por parte de las acusaciones.

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