Nuevo aval para las rutas de San Martín, patrimonio de la humanidad

La Armada dio su apoyo a ese y otros proyectos del Gobierno

El cruce de los Andes encabezado por el general José de San Martín es “un hecho militar que tuvo por finalidad desplazar a un régimen absolutista y establecer, en Chile como en Perú, un sistema democrático, autónomo y defensor de los derechos humanos”. Así se definirá la gesta de 1817 en la solicitud ante la Unesco para que las rutas sanmartinianas sean declaradas patrimonio de la humanidad.

Los términos de esa presentación, que lleva adelante la Delegación Argentina ante la Unesco, fueron definidos entre el titular de esa oficina en París y alma mater del proyecto, Rodolfo Terragno, y el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante José Luis Villan, durante un encuentro que mantuvieron anteayer, en París, en el que también se firmaron acuerdos de cooperación y colaboración mutua.

Además del proyecto de las rutas sanmartinianas, se incluyen otros vinculados a otras áreas del Gobierno. Uno de ellos es Pampa Azul, iniciativa impulsada por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, la Armada y el Conicet, que busca poner la investigación científica y los desarrollos tecnológicos al servicio de la explotación sustentable de los recursos marinos.

También se acordaron aspectos a trabajar en el marco de la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la Unesco, que promueve la investigación arqueológica submarina a fin de preservar bienes sumergidos de importancia internacional.

El aval de la Armada a la postulación de las rutas sanmartinianas como patrimonio de la humanidad será sumada por Terragno a la presentación que hizo el gobierno argentino a fines de enero último. De ser aceptada, tales rutas se sumarán a los 1073 sitios de 167 países que hoy son reconocidos como lugares de la Tierra con un “valor universal excepcional”.

El pedido fue presentado por el gobierno argentino a fines de enero último, tras un trabajo de fundamentación realizado por Terragno, e inscripto en una lista preliminar de esa organización.

Ese fue el primer paso de un proceso que culminará en febrero de 2020 y que contempla la posibilidad de ir incorporando adhesiones durante este año, entre las que ya figuran las de la Cámara de Diputados y el Senado de la Nación, los gobiernos de las provincias cuyanas, la Academia Nacional de la Historia, el Instituto Nacional Sanmartiniano, la Universidad de Salamanca, arqueólogos y geólogos del Conicet y unas ocho mil firmas de particulares.

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