Nueva York recorta el presupuesto policial en medio de una oleada de crimen violento

Corresponsal en Nueva York Guardar

La presión de la calle y de los activistas ha surtido efecto y Nueva York se ha comprometido a un recorte presupuestario en su cuerpo de policía de mil millones de dólares. «Defund the police» o «recortes a la policía» es la exigencia que se ha impuesto después de semanas de protestas tras la muerte de George Floyd en Mineápolis, el último episodio de abusos policiales contra la minoría negra.

Varias ciudades han adoptado medidas de reducción a la financiación policial, reconducción de fondos a otros departamentos o recorte en el número de agentes. Nueva York tiene el mayor departamento de policía de EE.UU. y sus agentes han sido objeto de protestas e insultos constantes durante el último mes. El alcalde de la ciudad, el demócrata Bill de Blasio, se opuso en un principio a recortar fondos de una agencia «que está aquí para protegernos». Ahora ha cedido a la presión con una reducción considerable del presupuesto policial -el total son 6.000 millones de dólares- y defiende que el recorte se hará de una manera «que mantendrá segura a la ciudad».

La decisión coincide, sin embargo, con una oleada de crimen violento en el último mes. De manera paralela a las manifestaciones que recorrieron la ciudad cada día en las primeras semanas de junio, el registro de homicidios se disparó. Ha habido 34 homicidios en las últimas cuatro semanas, un aumento del 47% respecto al mismo periodo del mes pasado. En lo que se refiere al tiroteos, el número se ha duplicado: de 95 el año pasado a 191 este junio. También se ha disparado el número de hurtos, con un aumento del 122%. En el total de grandes delitos, sin embargo, ha habido una caída del 8,3%.

«Cambios cosméticos»

La medida de De Blasio intenta contentar a muchas partes y retrata la dificultad política de atender al llamamiento de recortes a la policía. Establece que los policías que atienden a las escuelas públicas salgan del cuerpo e ingresen en el Departamento de Educación, elimina una ronda de reclutamiento de más de mil agentes prevista para este verano y saca del control de la policía la atención a la población sin hogar.

Para los activistas, acampados delante del ayuntamiento para exigir cambios, es una «traición» que solo impone cambios cosméticos. El jefe del sindicato de policía, Pat Lynch, «el alcalde y el concejo municipal han rendido a la ciudad frente a la ilegalidad». Y muchos concejales negros e hispanos, de barrios problemáticos, no ven con buenos ojos la eliminación de agentes en sus calles, impulsada por los sectores políticos más izquierdistas. «Son nuestras comunidades las que van a sufrir los recortes», protestaba la semana pasada Donovan Richards, que representa un distrito del Sureste de Queens.

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