Nuestras apuestas para ARCO 2019 (I)

Óscar Alonso Molina

Jacobo Castellano (F2), resulta imprescindible para entender los derroteros estéticos de su generación y la que vino después. Poética del fragmento, del display como escenografía transitable, del abordaje de la memoria personal desde restos y rastros inconexos… Magníficas e imponentes las piezas seleccionadas para la feria. Abdul Vas (L21), por su parte, singular entre los singulares, con su dibujo crudo cercano al cómic y el arte callejero, rinde homenaje una vez más al mítico grupo AC/DC. Sus pósteres, logos, grafitis y el billar tuneado en el que podemos echar una partida en medio de la feria, crean una excitante ambientación donde merece la pena pararse. Por último, dos estands (los de Alegría y Espacio Valverde) apuestan por Jorge Diezma, pintor único, capaz de regodearse con tanta inteligencia como humor en temas y técnicas de la pintura antigua, mientras fuera, en el Museo del Reloj Antiguo de la mítica joyería Grassy de la Gran Vía madrileña, completa su oferta para estos días.

Francisco Carpio

La pintura, pura y dura, sigue siendo la marca artística esencial de Secundino Hernández (Nuno Centeno, Krinzinger y Heinrich Ehrhardt). Con el simple y complejo bagaje de unos pinceles, unos lienzos, unos gramos de luz y unos tubos de colores continúa desplegando su personal sintaxis plástica, a base de gestos, manchas, líneas, formas y vacíos. Rafael Lozano-Hemmer (Max Estrella) se mueve como pez electrónico en las aguas de la ciencia, la tecnología y el arte. Double establece un inquietante paralelismo genético entre una humilde bacteria y el código de ADN del artista. La otra obra que presenta en ARCO es un singular y virtual homenaje a Duchamp con el concurso de una escalera en espiral sin fin. La reflexión sobre la guerra y la violencia, tan ligadas al poder físico y ético, es el hilo argumental de la instalación propuesta por Marla Jacarilla (Twin Gallery), para la que emplea, como ya es habitual en ella, estrategias que vinculan el lenguaje al mundo de las formas.

Propuesta de Carlos Rodríguez-Méndez en Formato Cómodo

Fernando Castro Flórez

Nacho Criado es un artista al que, por múltiples razones, no puedo, ni quiero olvidar. Verdadero pionero del conceptualismo español, heterodoxo y lúcido hasta la exasperación, prematuramente desaparecido cuando comenzaba a tener un reconocimiento museístico que merecía sobradamente. En el estand de Formato Cómodo recuperan su pieza especular sobre la identidad y sus investigaciones foto-conceptuales sobre el viento o los elementos. Avelino Sala (Galería ADN) imprime sobre delicadas plumas imágenes «excepcionales» de nuestro tiempo desquiciado: de las torturas de Abu Ghraib hasta los migrantes contemporáneos con los Caprichos, Disparates y Desastres goyescos como rotundo contrapunto. Ira Lombardía (Alarcón Criado) sigue expandiendo lo fotográfico, en este caso, con una mano escultórica que sostiene un teléfono móvil en el que las imágenes de la mujer se «modelizan» con semblantes y carnalidades de la estatuaria clásica. Tres artistas con imaginarios críticos, capaces de ofrecer intersticios reflexivos en el tsunami ferial.

Miguel Cereceda

Apunten tres nombres: Domènec en ADN, el primero. Su trabajo parece una reinterpretación benjaminiana de la ciudad, tratando de mostrar, en los edificios modernos o en los trazados urbanísticos racionalistas, las huellas de una historia relegada al olvido. Como el Angelus Novus de Benjamin: «Donde ante nosotros aparece una cadena de datos, él ve una única catástrofe que amontona ruina tras ruina». El segundo, Francis Alÿs en Peter Kilchmann. A pesar de que su labor se mueve en el terreno de la performance social y política, también ha terminado produciendo pinturas, dibujos, bocetos y fotos de sus proyectos que, además de documentos, son piezas bastante interesantes y atractivas. Finalmente, Carlos Rodríguez-Méndez en Formato Cómodo. Una fila de paquetes postales, alineados sobre una mesa. Su contenido es un encargo. Siendo la madre del artista sastra de profesión, le pidió que le remitiese cada mes un pantalón y una camisa con las medidas de su padre. El artista nunca los abrió.

«Best Booths-Paul Kasmin Gallery, Art Basel Miami Beach 2013/ Whitney Museum», de Cristina Garrido (The Goma)
«Best Booths-Paul Kasmin Gallery, Art Basel Miami Beach 2013/ Whitney Museum», de Cristina Garrido (The Goma)

Carlos Delgado Mayordomo

Sugiero una mirada atenta a tres artistas españolas, pertenecientes a distintas generaciones, pero vinculadas entre sí por la lucidez formal y conceptual de su producción. En la galería Aural estará Concha Jerez, Premio Nacional de Artes Plásticas, y cuyo discurso indaga en las formas de control social ejercidas por los medios de comunicación. En Rosa Santos podremos ver la obra reciente de María Ruido, artista interesada en explorar la construcción de la memoria, las narrativas de la Historia y los imaginarios decoloniales. E imprescindible no pasar por alto la galería The Goma, donde Cristina Garrido ahondará en un análisis crítico de los agentes y los sistemas que determinan el valor del arte.

Javier Díaz-Guardiola

Este año sigo apostando por la joven plástica nacional. Por eso me fijo en la pintura de María Carbonell en T-20 (allí también podré posar mis ojos en la de su compañero Josep Tornero), porque convierte la denuncia en agitación (de pinceladas) donde los acabados fluorescentes impiden retirar la vista. O en el desplazamiento hacia lo tridimensional que está experimentando Antonio Fernández Alvira, cuyos resultados se exhibirán en Espai Tactel. Cada paso de este creador es más rotundo que el anterior y, lo mejor, es que aún le queda mucho por contar. Por último, acabo recorrido en García Galería. Su último homenaje a Pepe Espaliú dejó con ganas de más. Seguro que aquí lo saciamos, en un estand en el que -para garantizar la paridad- también apostaría por Elvira Amor.

Fernando Gómez de la Cuesta

Tengo interés por ver los nuevos trabajos de la mexicana Peña Salinas para Pelaires, de Palma, tras su paso por el Whitney de Nueva York; una obra instalativa donde la simbología ancestral se integra en el lenguaje contemporáneo. Sin perder de vista a uno de los talentos más prometedores, Ian Waelder, me apetece reencontrarme con el Spielplatz de Nuria Fuster para la galería L21, un estand que tendrá ese componente lúdico y desacralizador que caracteriza a este espacio. Entre las piezas de Aires, Sala o Merino de ADN Barcelona, siempre comisariada con excelente criterio, prestaré especial atención al proyecto De putas. Un ensayo sobre la masculinidad, de Nuria Güell.

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