Novedades del quinto peronismo en el poder

Debido a aquello que advirti√≥ Her√°clito hace 2500 a√Īos, la historia nunca vuelve tal como fue: “Nadie se ba√Īa dos veces en el mismo r√≠o”. Sin embargo, en los momentos que se pretenden inaugurales lo ya conocido resplandece. Las im√°genes m√°s vigorosas del ayer, por lo com√ļn las m√°s agitadas, rebotan en la memoria a la manera del flashback que hace relampaguear el pasado en el presente.

Her√°clito no imagin√≥ cu√°ntos interrogantes producir√≠a su met√°fora fluvial al aplic√°rsela al peronismo, movimiento pol√≠tico exclusivo de la Argentina que sostiene su persistente edificio mediante un verbo maestro. De prosapia tanguera, ese verbo sigue intacto mientras el factor doctrinario flaquea: volver es para el peronismo, que naci√≥ en las entra√Īas del Estado, una causa en s√≠ misma, por lo menos desde la d√©cada del sesenta, los a√Īos de la resistencia peronista, cuando la P de Per√≥n era cobijada por la V de vuelve en un √©pico desaf√≠o, finalmente efectivo, a la proscripci√≥n implantada por los militares. Hoy, precisamente, por en√©sima vez, se reitera la promesa recurrente, de at√°vicas resonancias revanchistas, el peronismo vuelve.

Juras de presidentes peronistas ya hubo trece (Per√≥n tres veces, Menem dos, Cristina Kirchner dos, m√°s C√°mpora, Lastiri, Isabel Per√≥n, Rodr√≠guez Sa√°, Duhalde y N√©stor Kirchner), pero las llegadas del peronismo al poder desde el llano fueron cuatro: la fundacional de Per√≥n, con dos mandatos consecutivos (1946-1955), el llamado tercer gobierno peronista (1973-1976), la d√©cada de Menem (1989-1999) y los 14 a√Īos que se abrieron en diciembre de 2001 con el encumbramiento de Rodr√≠guez Sa√°, siguieron con Duhalde y se cristalizaron en la larga era de la rep√ļblica matrimonial (2003-2015). De modo que e l peronismo vuelve hoy al poder por quinta vez con Alberto Fern√°ndez, d√©cimo presidente peronista.

El movimiento nacido el 17 de octubre de 1945, hace 74 a√Īos, gobern√≥ en total durante 37, exactamente la mitad de su existencia. A partir de ahora, huelga decirlo, la hegemon√≠a temporaria aumentar√° cada d√≠a un poco, como m√≠nimo hasta que est√© avanzada la pr√≥xima d√©cada. Aunque esa intensa permanencia en el poder no fue superada por ninguna otra fuerza pol√≠tica desde mediados del siglo pasado, el peronismo acostumbra a empaquetar a los dem√°s como si se aunaran en monocorde contracara. Los mimetiza con los gobiernos militares y sugiere que son suyas las culpas por la pobreza, la indigencia, la inflaci√≥n, la falta de desarrollo y los dem√°s problemas end√©micos de la Argentina. Gobernamos de maravillas, siempre a favor del pueblo, se ufanan los herederos del general, pero los otros cada tanto nos interrumpen. Eso explica que el desarrollo est√© demorado.

El peronismo vuelve, pues, con su consabida impronta mesi√°nica. Viene a salvar al pa√≠s de la destrucci√≥n producida por las fuerzas malignas, en febrero de 1946 llamadas “contubernio olig√°rquico-comunista” y luego oligarqu√≠a a secas, gorilismo, imperialismo, sinarqu√≠a internacional, cipayos, poderes concentrados, la antipatria, los ricos… denuestos hoy resumidos en una resignificaci√≥n demon√≠aca del apellido del presidente saliente, al que se asocia con hambre, hundimiento, miseria y -ac√° ya es cinismo expl√≠cito- corrupci√≥n. Son versiones del mal menos ideologizadas que antes, igualmente tremebundas.

¬ŅLa alternancia argentina reedita una y otra vez el cuadro exculpatorio de la herencia recibida sin que nadie se haga cargo de las responsabilidades preliminares ni de las sist√©micas? Macri desech√≥ la enumeraci√≥n del estado en el que encontr√≥ las cosas en 2015 en parte para zafar de la reiteraci√≥n de comportamientos espejados, esa gran trampa de las antinomias. Ahora se considera que la omisi√≥n del inventario fue uno de los grandes errores de Macri. Alberto Fern√°ndez, en cambio, arranc√≥ con un diagn√≥stico antimacrista crudo. Por supuesto que la realidad le ha dado una enorme mano. Cuatro de cada diez argentinos son pobres. La econom√≠a est√° parada. El cuadro social empeor√≥ debido al fracaso del gobierno que termin√≥.

Pero cualquiera que sea el tremendismo que se suscriba y la opini√≥n que cada uno tenga acerca de las responsabilidades del presidente Macri sobre la Argentina actual es interesante observar que los cinco turnos del peronismo en el poder son, en este aspecto, muy parecidos. Reiteran la idea de la salvaci√≥n, de rescatar a un pa√≠s al cual “los otros” (fueran militares, radicales, la Alianza radical frepasista o la coalici√≥n macrista-radical-CC) arruinaron. Alberto Fern√°ndez repiti√≥ este mantra varias veces en las √ļltimas semanas. Dijo que al peronismo siempre le toca volver para reparar el estropicio producido por otros, aunque no se detuvo a homenajear los hitos fundacionales de Per√≥n, C√°mpora y Menem ni a hurgar en sus resultados, mucho menos en su coherencia. Ilustr√≥ la tesis con el a√Īo 2003, cuando √©l era el jefe de Gabinete del presidente al que reivindica, N√©stor Kirchner, quien en realidad hab√≠a continuado el renacimiento econ√≥mico plantado por Duhalde. Ese regreso del peronismo, conviene recordarlo, no sucedi√≥ a partir de un triunfo electoral, sino de la ca√≠da de De la R√ļa, a la que el peronismo tampoco hab√≠a sido ajeno. Para salir de esa crisis, la mayor que hubo, el Congreso, dominado por el peronismo, seleccion√≥ finalmente al candidato que hab√≠a sido derrotado en las urnas por De la R√ļa. Tambi√©n a un r√≠o, pero de monta√Īa y muy torrentoso, hay que recurrir para graficar la vocaci√≥n de poder del peronismo.

En los primeros cuatro ascensos (1946, 1973, 1989 y 2001) hubo una combinaci√≥n de elementos institucionales genuinos y singularidades propias, ya fueran relacionadas con la tramitaci√≥n del verticalismo, la impronta contestataria o la acci√≥n pol√≠tica que invent√≥ Per√≥n de amalgamar impulsos revolucionarios con rutina democr√°tica sin particular atenci√≥n a las normas republicanas. ¬ŅAhora es diferente? Desde el punto de vista del contexto internacional y del precio de las commodities s√≠, este ascenso es muy diferente. Por primera vez el peronismo “sube” cuando no hay plata por ning√ļn lado. Pero en cuanto a lo pol√≠tico las novedades y las constantes se mezclan.

Una novedad se refiere a la fuerza que termin√≥ segunda a apenas 7,96 puntos de distancia del ganador. ¬ŅTendr√° eficacia esa fuerza (y perdurar√° unida) como controladora de los excesos de poder cl√°sicos de los gobiernos peronistas? No solo es m√°s voluminosa que los anteriores segundos (exceptuado el ballottage de 2015), sino que se mostr√≥ activa despu√©s de la derrota, algo in√©dito. Su traducci√≥n parlamentaria, sin embargo, no ser√° tan vigorosa como se cre√≠a porque los bloques oficialistas se robustecen por estos d√≠as con legisladores conversos.

La gran constante, en tanto, es la receta movimientista de amplio espectro que el peronismo recicla para acceder al poder. Seg√ļn la experiencia, el procesamiento de las diferencias intestinas lejos de ser abolido queda postergado un tiempo. Todo depende del liderazgo. Pero resulta que la f√≥rmula que jur√≥ ayer ya trae de f√°brica un Fern√°ndez moderado -se supone- y una Fern√°ndez radicalizada, con la originalidad de una divisi√≥n preliminar del Ejecutivo y el Legislativo, uno para cada uno.

El modelo dual anterior creado en Santa Cruz ya hacía un reparto de los poderes del Estado, pero lo protagonizaba un matrimonio que se probó muy sólido. Este tiene a un exsubordinado de la líder como su jefe. Es el mismo río. Pero es otro río.

ADEM√ĀS

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