Nostalgia de la infancia (en plena infancia)

No fue hace diez minutos, pas√≥ hace tres o cuatro a√Īos, nada m√°s (¬°nada menos!), que rio y llor√≥ con El rey le√≥n. Esa suma de tiempo m√≥dica, un vuelto o un error de c√°lculo vulgar en la biograf√≠a de cualquiera de nosotros, puede significar la mitad de la vida para una nena. Como la de esta flaca de ocho reci√©n cumplidos, casta√Īa, de patas largas y flequillo nuevo, que mira con desconfianza al Mickey cabeza de peluche que le pide “una colaboraci√≥n” a cambio de una foto, en un banco de plaza frente al Teatro Col√≥n . Ella se acerca y posa junto al rat√≥n impostor sinti√©ndose grande, como haciendo una excepci√≥n con ella misma, que ya sabe cantar el hit de Shawn Mendes en ingl√©s; y lo hace (se lo permite) porque acaba de emocionarse con un concierto sinf√≥nico que se pase√≥ por la m√ļsica de las pel√≠culas de Disney que vio una, tres, qui√©n sabe cu√°ntas veces. “¬°Qu√© ternura!, ¬Ņno? Son las canciones de nuestra infancia”, me susurra en la sala, con la cabeza ladeada y leve puchero. “¬ŅC√≥mo nuestra? -me r√≠o-. Vos est√°s en la infancia”, la corrijo, con un poco de no s√© qu√© (miedo a que se crea grande), sin dej√°rsela pasar. Si los temas de Moana que cantan en el escenario fueron la banda de sonido del verano pasado… pienso. Pero ella ya est√° en otra, escrutando qu√© tal le queda el mapping a la c√ļpula de Soldi, su parte favorita de la arquitectura del teatro, me hab√≠a confesado un rato antes.

¬ŅExiste una nostalgia de la infancia en plena infancia? ¬ŅSer√° que es tan vertiginoso todo hoy, tan ef√≠mero? No deja de sorprender el fen√≥meno. Ahora que Pap√° Noel, los Reyes y el Rat√≥n P√©rez dejaron de jugar en la liga de la ilusi√≥n, ella busca generar conversaci√≥n sobre las cosas en las que creemos y en las que no, porque es su forma de transitar la p√©rdida. Una p√©rdida sencillita, cosa de chicos, que resuelve escudada en la tranquilidad de saber -lo dice as√≠- que podr√° “revivir la fantas√≠a” de todos esos personajes cuando tenga sus propios hijos. Sin soluci√≥n de continuidad, se corre el pelo de la cara y dispara: “Mam√°, ¬Ņa vos te gusta ser adulta?”.

“La nostalgia podr√≠a ser una manera de lidiar con los cambios vertiginosos”, leo en una revista de divulgaci√≥n cient√≠fica que da ejemplos f√°ciles de lo que desencadena esta emoci√≥n. Para seguir con las pel√≠culas animadas, el famoso efecto Ratatouille, aquel que deja al cr√≠tico gastron√≥mico m√°s severo de Par√≠s rendido a los pies de un recuerdo de su tierna infancia con solo percibir el aroma del plato. Todos tenemos nuestro Ratatouille. A m√≠ me pasa con el olor del apresto para ropa Klaro, que me devuelve al comedor de la casa de Colegiales donde hac√≠a la tarea mientras mam√° planchaba.

Leo que un tal Rafael Bisquerra, del Posgrado en Educaci√≥n Emocional de la Universidad de Barcelona, hace una salvedad a la definici√≥n que el diccionario da a la nostalgia (“tristeza melanc√≥lica originada por el recuerdo de una dicha perdida”). Dice el espa√Īol: “Acordarse de tiempos pret√©ritos como momentos maravillosos vividos con amor no es nostalgia. Solo se convierte en ella cuando pesa m√°s la sensaci√≥n de que eso se ha perdido que la experiencia de lo vivido”. ¬°Qu√© alivio!

Acudo otra vez a Los peces no cierran los ojos, donde Erri de Luca revisita los diez a√Īos de un hombre en N√°poles (√©l), la edad que se escribe por primera vez con dos cifras. Ese maravilloso libro opone la inquietud y el deseo de crecer a la necesidad de protecci√≥n que cura el calor de las historias familiares. Y tiene varios momentos Ratatouille: “(…) empu√Īaba la plumilla y se sumerg√≠a. Si el √°ngulo de la punta sobre el papel era ancho, la gota de tinta se precipitaba sobre la hoja. El √≠ndice y el medio se impregnaban del pringue de aquel azul. Como instrumental, la hoja de papel secante: los escolares pobres no pod√≠an adquirirla, de modo que secaban con el aliento, pero soplando en la justa medida, en r√©gimen de brisa, para no esparcir la tinta. Bajo el aliento ponderado, las letras temblaban relucientes, como lo hacen las l√°grimas y las brasas”.

Lee m√°s: lanacion.com.ar


Comparte con sus amigos!