Nosotros robaremos el resto

No se ha hecho pública la lista de la compra que Quim Torra le ha presentado a Pedro Sánchez. Son 21 puntos que naturalmente incluyen el derecho a la autodeterminación, la puesta en libertad de los líderes independentistas encarcelados y que puedan regresar a España fugados. ¿Por qué el Gobierno no quiere mantenerla oculta? ¿Por qué la Generalitat, de momento, no la ha filtrado? Las dos partes están haciendo lo que sus respectivas masas no quieren que hagan. Para los independentistas ya existe la república catalana y sólo falta implementarla. Para los constitucionalistas no cabe negociar con golpistas. Pero Torra sabe que el independentismo ha perdido y Sánchez que España se ha impuesto pero no ha ganado. Y desconfiando mucho el uno del otro, y con más miedo que esperanza, quieren explorar si aún queda algún espacio compartido para mutuamente salvarse. Lo más probable es que la lista se acabe filtrando, que el miedo gane a la esperanza, que Torra cometa cualquier estupidez y que a Pedro Sánchez le estalle la legislatura en las manos y la derecha se lo lleve por delante. Pero en el tiempo de descuento y sobre un campo de minas, Torra y Sánchez intentan revertir su agonía engañando y vendiendo a los suyos, acusando de hiperventilados y de fascistas a quienes denuncian su traición. Torra cree que puede chantajear a Sánchez pero que con Casado lo tendrá peor. Sánchez cree que puede engañar a Torra —como Zapatero enredó a Mas— pero tiene que ganar tiempo hasta poder indultar a Junqueras, que es su solución. Los 21 puntos de Torra son la apuesta del trilero. ¿Bolita, dónde estás? Cada uno a su modo, Torra y Sánchez son «Fish Hooks» McCarthy, un político corrupto de los años 20 en el Lower East Side de Manhattan. Todas las mañanas acudía a la iglesia de St. James, en Oliver Street, y rezaba la misma oración: «Señor, dame salud y fuerza. Nosotros robaremos el resto».

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