«No soy pesimista, saldrá un buen resultado»

Tras su primera conversación en la cena de ayer, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, han retomado este jueves la segunda jornada de su cumbre en Vietnam. En el mismo hotel donde se encontraron anoche, el Metropole de Hanói, se han reunido a las nueve de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española) para seguir discutiendo sobre el desarme nuclear de Corea.

«Hemos hecho muchos esfuerzos hasta ahora y hemos pensado que es el momento de venir a Hanói, sentarnos juntos y empezar este maravilloso diálogo. Les aseguro que haré todo lo que me sea posible para traer un buen resultado a la cumbre», declaró Kim Jong-un con parquedad ante las cámaras. Sentado a su lado, un Trump mucho más suelto y acostumbrado a los periodistas volvió a tirar de su grandilocuencia retórica. «Es genial estar aquí con usted y estoy seguro de que, en los próximos años, nos reuniremos muchas veces. Y seguiremos juntos después de la cumbre y después de hayamos llegado a un acuerdo», le dijo zalamero.

Intentando ganarse su confianza, el inquilino de la Casa Blanca recalcó que «lo más importante es que tenemos una relación muy fuerte. Y, cuando tienes una buena relación, un montón de cosas buenas ocurren». A pesar de esta declaración de intenciones, Trump se mostró cauto al admitir que no lo decía «necesariamente por hoy, sino a largo plazo». Para que no se disparen unas expectativas que luego no se cumplan, dejó claro que «la velocidad no es importante. Lo que aprecio es que no haya ensayos de misiles ni pruebas atómicas». Vendiendo su ya habitual discurso de ganador, prometió que «vamos a tener un gran éxito» y volvió a insistir en que «con respecto a Corea del Norte y el presidente Kim, vamos a tener la potencia económica de la que estoy hablando». En su opinión, «con un poco de ayuda y la ubicación correcta, vamos a tener algo muy especial», dijo sacando a relucir su visión empresarial, como si estuviera hablando de la apertura de un restaurante frente a la playa en lugar de la desnuclearización de la península coreana.

Respondiendo a la pregunta de un periodista presente en el encuentro sobre sus expectativas de la cumbre, algo insólito para él, Kim Jong-un señaló que «es demasiado pronto para decirlo, pero no diría que soy pesimista. Lo que siento ahora es que tengo el presentimiento de que saldrá un buen resultado».

El objetivo máximo, y más difícil, de la cumbre es cerrar el reactor nuclear de Yongbyon con unos plazos concretos a cambio de levantar las sanciones que están asfixiando la economía norcoreana. Más fácil parece el otro asunto sobre la mesa: la firma de un acuerdo de paz que ponga fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio y ha lastrado desde entonces las relaciones entre ambos países. Contagiándose del espíritu de Vietnam, otro país comunista que también luchó contra EE.UU. pero luego se reconciliaron y ha crecido muchísimo tras abrirse al capitalismo, Trump y Kim Jong-un quieren cambiar la Historia.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!