«No somos el patito feo de Interior»

Tras cuatro jornadas de protesta, la huelga de los funcionarios de prisiones en Galicia culminó ayer, con un «amplio» segumiento según los sindicatos e incluso con algunos incidentes registrados con las fuerzas de seguridad. La plataforma convocante en toda España —formada por CSIF, Acaip, UGT y Comisiones— puso el broche a los paros en 84 cárceles del país con la activación de un «plazo de 72 horas» para que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se siente en la mesa de negociación y estudie las demandas salariales y laborales del colectivo.

«No somos el patito feo de Interior», advirtió a Efe Marcos Blanco, representante de Acaip, durante la marcha que concentró a medio millar de funcionarios en Pontevedra y que culminó frente a la sede de la subdelegación del Gobierno. En palabras de Blanco, el objetivo de la manifestación era el de denunciar tanto «el inmovilismo» del Gobierno a la hora de dialogar como las condiciones en las que realizan su trabajo.

Entre sus exigencias, reclaman que se recupere el poder adquisitivo perdido en los últimos años, un incremento de la plantilla que, en casos como el de A Lama (Pontevedra), podría llegar a las 50 personas; o la aplicación de medidas para reducir la «elevada media de edad» tras no haber convocado ofertas de empleo «desde hace mucho tiempo», incide Blanco. En un plano más genérico, la plataforma al mando de la huelga también ha mencionado que los trabajadores de los peanes sean considerado como agentes del autoridad —igual que policías y miembros de la Guardia Civil—, o que se palíe la «indefensión absoluta» que viven algunos en sus centros de trabajo y que, con frecuencia, se saldan con «multas» a los reos que «quedan en nada», por su situación de insolvencia.

Cifras de seguimiento

Fuentes consultadas por Europa Press indicaron que en la cárcel de A Lama el seguimiento fue de en torno al 90%, pese a algunos incidentes entre la Guardia Civil y los piquetes que respaldaban la huelga. En Teixeiro (La Coruña), donde se registró un seguimiento «del cien por cien», algunos sindicatos hablaron incluso de «una carga» de las fuerzas de seguridad para desalojar a los piquetes. Mientras, en Monterroso (Lugo), la participación en los paros fue del 90%, del mismo modo que en Bonxe, donde se los servicios mínimos actuaron tarde. En Pereiro (Orense), el seguimimiento fluctuó entre el 100% del turno de noche y del 81% durante el día.

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