«No se es más rapero por hablar mal de las tías»

En septiembre de 2016, el rapero Kase.O publicó uno de los mejores discos de su carrera. Un nuevo ochomil del rap español titulado «El Círculo», que le costó sangre, sudor y lágrimas terminar. Solo un mes después, se embarcó en una gira que ha pasado por diez países, con más de 90 conciertos y que, dos años después de empezar, ya enfila su recta final con dos actuaciones multitudinarias, ambas con su amigo Xtragos como telonero. Tras ellas, quizá venga un merecido descanso, pero sólo quizá. Nos lo cuenta el propio artista zaragozano, al teléfono desde el viejo local de ensayo del grupo con el que se dio a conocer en la escena, Violadores del Verso.

—¿Sigue notando el agotamiento físico y mental que provocó «El Círculo»?

—Totalmente, hermano. Fue un enorme esfuerzo espiritual, físico, de mucha reflexión y de vaciado. Medité cada frase, cada nota. Me metí muy dentro del disco. Y la gira empezó nada más publicarlo. Desde entonces no he parado, así que el bajón que me va a dar en enero va a ser bastante profundo. No sé lo que es estar quieto, así que a ver cómo lo gestiono para bajar del «hype». Lo próximo será rap más banal, no todo puede ser tan intenso.

—Hablando de discursos banales o profundos: el del rap clásico, respecto al establishment, está en las antípodas de lo que se lleva ahora, el trap, que llama mucho la atención.

—Éramos muy «underground». Si hacías algo mínimamente comercial ya eras un vendido, y eras desterrado. Por ejemplo, un coro de una chica en un estribillo estaba mal visto. Esos prejuicios ahora se han disipado, y en el trap, aunque no conozco bien sus cánones, más aún. A nosotros nos gustaba que lo que rapeases te representara, que fuera algo real. Ahora se oyen muchas cosas de las que dices: «Esto es una flipada, esto no es real». Pero eso no significa que un tío que dice que ama la pasta por encima de todo no sea real. Si es su flipada, pues vale. Así han sido siempre los raperos americanos, excepto a principios de los ochenta, cuando aún no había industria.

—¿El rap se ha puesto las pilas con el feminismo?

—Ahí estamos los dinosaurios, que somos los que necesitamos un poco más de conciencia. En nuestros discos hay discursos más maduros al respecto, que dejan a la mujer en un buen lugar, en los que adorar a una chica no es de blandos. Los chicos nos tenemos que educar mucho y ellas nos tienen que educar también. No se es más rapero por hablar mal de las tías.

—En sus más de veinte años de carrera, ¿ha habido algún proyecto que se le haya resistido?

—Tengo la idea loca de hacer una gira sinfónica con una orquesta de cámara, en teatros. Hacer «El Círculo» sinfónico. Es mucha infraestructura y somos una empresa pequeña,pero bueno, tengo contactos y somos muy ambiciosos, así que es una exclusiva que le doy.

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