«No se debe utilizar las instituciones para cuestiones personales»

Más allá del resultado, el último España-Brasil dejó la polémica de la ausencia de Javier Lozano y varios jugadores en el tributo a los campeones de la selección y una nueva evidencia del desencuentro entre el presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala y el exseleccionador, José Venancio López, hoy director deportivo del comité de fútbol sala de la RFEF.

«La verdad solo tiene un camino. En primer lugar yo respeto mucho todas las decisiones. Cuando yo tengo responsabilidades y tomo una decisión me gusta que la gente la respete por lo menos. El hecho de que a mí no me invitaran lo respeto. Hay unas personas que mandan y deciden, no me molesta en absoluto, lo prometo», explica Lozano.

«Es verdad que invitaron a los jugadores y en la carta lo ponía, me parece lícito. A mí me invitaron al palco como presidente de la LNFS. Hay muchos jugadores que lo que han sido en la selección lo han sido por una palabra fetiche en el mundo del deporte que es ‘equipo’ y al menos los de mi generación tenían tan interiorizada esta palabra que no entendían que se diera un homenaje a una parte solo del equipo, y me lo dijeron. Yo me enteré de que había homenaje a los jugadores porque me lo dijeron ellos. ‘Que sepas Javier que no vamos a ir porque entendemos que esto es un equipo y no nos parece bien’. Yo les dije que hicieran lo que hicieran estaba bien, y de hecho muchos fueron y hay que aplaudirles, pero también es verdad es que si no van ellos por mí, no puedo ir yo aunque sea al palco, es una cuestión de coherencia. Lo demás, yo no soy quien para juzgar. Ellos deciden, son los que mandan, y si su filosofía es esa yo la respeto, la comparta o no. Personalmente no me molestó. Pero sí quise ser coherente. Luego ya la gente que opine lo que quiera. Ni había sorpresa para mí ni se me invitó al homenaje, como se dijo en el vestuario, donde no se puntualizó que era al palco. Varios jugadores me llamaron y me dijeron que habían dicho que me habían invitado, pero no que era al palco».

El presidente de la LNFS asegura que su relación con el presidente del comité de fútbol sala de la Federación es buena, pero deja claro que con otras personas no sucede igual.

«Yo con Pedro Rocha tengo una excelente relación. Él es una gran persona. Él sí quiere de verdad al fútbol sala, es muy dialogante. Yo entiendo que es una organización que acaba de aterrizar, que hay muchas personas que además tienen un pasado, con rozaduras personales, con filias, fobias… Las relaciones institucionales están correctas pero creo que posiblemente falta tiempo para que las organizaciones se engrasen, para que vean que somos totalmente necesarios y complementarios. Ellos se están volcando y están mejorando en temas de sus competiciones, de las selecciones, en la comunicación, en el márketing… pero seguramente debería estar más engrasada la relación con el fútbol sala profesional porque somos vasos comunicantes, y a nadie nos interesa que a una parte le vaya muy bien y la otra muy mal. Es todo un conjunto con diferentes necesidades, con diferentes espectativas, pero complementarias», relató Lozano.

El polémico episodio del homenaje antes del España-Brasil en el madrileño WiZink Center recordó al lío de la Copa de España 2017, en Ciudad Real, cuando el entonces seleccionador José Venancio dijo no haber sido invitado por la LNFS.

«Históricamente, yo como seleccionador y todos, y Venancio, siempre el técnico y la Federación dicen ‘oye que el seleccionador o el asistente van a asistir a este partido’, y lo siguen haciendo. El proceso es así. La Federación comunica y nosotros le atendemos como merece. Hubo un año que, nosotros además preguntamos si había intención y nos dijeron que no, y apareció en la grada. Se montó una película. Yo te digo cómo fue. Nosotros no recibimos ninguna notificación. A partir de ahí, en la Supercopa, la propia Federación dijo ‘que Fede y Cani quieren…’ ¡Por supuesto! Y les tratamos como se merecen. ¿Qué pasa? Que en aquella Copa en Ciudad Real veníamos de hacer el peor resultado de la historia en un Mundial y yo creo que se buscaba un poco generar una situación de victimismo, desviar la atención, llevarlo a un terreno personal… Eso fue muy sucio. A partir de ahí nosotros ya sabemos de qué va esto, pero la gente no está informada, ahora con las redes sociales se puede magnificar cualquier posverdad, se ponen cuatro ‘trolls’ y se genera una verdad donde no existe. Nosotros no funcionamos así, nos gusta el camino recto. Y más allá de que tú y yo tengamos una relación que nos vayamos a tomar cañas o no, eso no tiene nada que ver. Las instituciones siempre están por encima de las personas o deberían. Lo que no se puede hacer es utilizar instituciones para cuestiones personales porque eso daña».

Brasil se impuso a España en su último amistoso
Brasil se impuso a Espa̱a en su ̼ltimo amistoso РEFE

«Me gustó mucho España»

Sobre lo sucedido ya con el balón en juego en aquel doble enfrentamiento de la selección española con Brasil, que se acabaron llevando los visitantes con su victoria en Madrid, Javier Lozano se mostró positivo.

«Me gustaron mucho los dos equipos. Me gustó muchísimo Brasil, que tiene un cajón de recursos enorme y además lo que ha hecho Marquinhos Xavier es dotarle, a una filosofía brasileña y a un talento brasileño, de un orden europeo. Que es además un orden no llevado al extremo. Cuando tu defiendes no existe creatividad, existe solo disciplina, coordinación, solidaridad… Creatividad en las defensas no existe, donde debe existir es en el ataque. Pero el ataque incluso necesita un plan, un orden inicial para favorecer el talento individual. Lo que hace la táctica ofensiva es generar situaciones favorables para que salga el talento individual y eso lo ha entendido perfectamente. Lo vi con una solvencia… Y en los dos partidos contra Portugal fueron aún mucho más abrasivos, más contundentes».

«Con España no lo fueron tanto porque venían de jugar dos grandes partidos y porque a mí me gustó España. La había visto en el Mundial de Colombia y en el último Europeo y la empecé a ver ya descosida, una España que iba a trompicones, le faltaba esa solidez que siempre la ha caracterizado. Veíamos que el equipo incluso pudo ganar el Europeo pero venía de hacer cuatro partidos que estábamos todos acongojados. No se la veía solvente, le hacían muchos goles… Y contra Brasil me gustó. Sabiendo a qué jugaba, comprometida en defensa, porque al final los equipos se hacen desde la defensa, y con atrevimiento en ataque. Es verdad que a lo mejor no tenemos todos lo recursos hoy día que tiene Brasil, que tenía tres cuartetos, pero me gustó y sinceramente me animé un poco. Porque aunque yo no lo puedo decir, porque si no pueden decir… En Colombia desde el primer día no nos transmitió, los partidos eran una moneda al aire, muy fuera del partido… y el otro día me gustó mucho. Centrados únicamente en lo que tenían que estar centrados, en el juego, y fuera los fantasmas. La selección se ha quitado fantasmas externos, se ha limpiado un poquito la mente y está muy centrada donde tiene que estar».

Preguntado por si España le recordó a su selección, la que oponía sacrificio y trabajo, además de talento, al poderío brasileño, Lozano rememoró que «ese fue el secreto de nuestros dos campeonatos del mundo». «Es que nosotros, lo hablaba recientemente con un exinternacional, el primer Mundial, el de Guatemala, lo ganamos por orden. Es verdad que teníamos una selección de mucho talento, el jugador español tenía mucho talento, posiblemente no teníamos su arsenal pero le ganamos por orden. Y el segundo mucho más, porque teníamos un ochenta por ciento de jugadores que jugaban siete minutos en sus clubes… todavía la diferencia de talento era mucho mayor. Pero teníamos ya la seguridad, la confianza, la autoestima de que habíamos quedado campeones anteriormente, y que en el interin le habíamos ganado otros tres o cuatro partidos. Y cuando un jugador tiene autoestima, da igual que tenga carencias. Si se cree supermán actúa como supermán».

Tampoco se mordió la lengua el presidente de la LNFS y exseleccionador español al ser cuestionado por la posibilidad de que después de aquellos éxitos, que le colocaron por encima de Brasil, el equipo hubiese caído de forma inconsciente en cierta autocomplacencia.

«Hablando de los míos, la mirada del tigre era condición sinequanon. El que no salía con sangre en los ojos es que ni jugaba. Con un talentazo brasileño, por mucho orden que tú tengas, tú solo le puedes ganar en actitud. De la autoestima a la autocomplacencia o a la soberbia hay un paso. Y yo siempre luché y metafóricamente daba bofetadas para no dar ese paso. De hecho había ejemplos muy claros. Yo después no estaba y no sé qué ocurrió, pero desde luego nosotros éramos conscientes del peligro, que el éxito puede ser el primer día del fracaso si no lo gestionas bien. Si es autoestima y seguridad, bienvenido, si ya es altivez, soberbia, mirar por encima del hombro… estás muerto. Porque ya tampoco hay tanta diferencia entre seis u ocho selecciones mundiales, que te mojan la cara si no estás cien por cien metido en el partido. Y para eso hay que ser humildes, pelear cada balón, pensar que el que se enfrenta a ti, más allá de la camiseta, te puede regatear… esas cosas hay que tenerlas muy interiorizadas. Por eso siempre he sido un convencido del trabajo mental. Yo diría que en la alta competición es mucho más importante que el trabajo técnico o físico y táctico, que son necesarios. De hombros para abajo se hace un jugador, de hombros para arriba un competidor».

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