«No me asusta el adiós, soy muy feliz fuera del tenis»

La charla, claro, exige también hablar de tenis y de los retos de Nadal, que en realidad no varían nada porque siempre persigue el mordisco de cada domingo. Eso sí, cada vez cuesta más y ahora Djokovic está disparado.

-¿Cómo le sientan a su edad las victorias y las derrotas? Si pierde, como en Australia ante Djokovic, ¿cena con normalidad o le cuesta digerirlo?

-Depende del partido, del torneo, del momento… Cuando pierdo estoy tocado. Pero toda la vida he sido un muy buen perdedor. Jamás las derrotas me han amargado la vida durante tres semanas. En ningún caso ha sido así. Más que nada porque iría en contra de mi principio, que es que al final hay que estar agradecido a la vida por todas las cosas que me ha dado. Un partido no me puede frustrar la vida ni las cosas tan buenas que tengo. Sería injusto pensar de esta manera. Ahora, si pierdo, como en la final de Australia, me vuelvo al hotel y claro que ceno, pero no estoy contento.

«Toda mi vida he sido un buen perdedor. Jamás las derrotas me han amargado más de tres semanas»

-Se le ha preguntado repetidamente sobre el fin de su carrera, y es evidente que con 32 está más cerca. ¿Asusta el ver que se acaba?

-A mí, nada de nada, la verdad, no me asusta nada mi final. Soy consciente de que supondrá un cambio importante en mi vida, pero si le soy sincero, soy muy feliz fuera del tenis. Con el tenis también, eh, pero me lo paso bien haciendo otras cosas. Cuando estoy lesionado y no puedo hacer lo que quiero, pues me gustaría hacer aquello, pero fuera del tenis mi vida siempre ha sido estupenda. Yo acepto las cosas y más después de todo lo que ha ido pasando, sobre todo desde 2005 con aquella lesión en el pie ya que no sabíamos si iba a volver a jugar. La rodilla… Cuando llegas a una edad, uno valora y acepta que las cosas van a llegar. Estamos más cerca de que llegue el adiós, sin duda, pero no me asusta. Sigo muy motivado, me gusta lo que hago y trabajo con la máxima ilusión para darme opciones de competir por todo. De todos modos, estoy preparando mi futuro.

«Claro que prefiero tener más grandes que mis rivales, pero superar a Federer en ese sentido no me quita el sueño»

-Tiene a Federer con 20 Grand Slams, usted con 17, Djokovic se ha puesto con 15. ¿Ve factible seguir sumando hasta los 20 de Federer?

-Pues no lo sé. Durante el último año no me ha favorecido todo lo que me ha pasado. En Australia me lesioné en cuartos de final con dos sets a uno a favor, con una oportunidad de luchar por un título. Sé que estaba Federer en la final, pero en semifinales tenía a Edmund y sentía que podía ser favorito. En Wimbledon, en semifinales, estuve a un punto varias veces de ponerme para ganar a Djokovic y no lo gané. Y en semifinales del US Open me fastidié la rodilla. Son oportunidades que no vuelven. Esa es la forma negativa de mirarlo. La forma positiva de verlo es que he estado para ganar. Las opciones se siguen creando, y cuando uno está ahí hay que ver lo que pueda pasar. Pero no me quita el sueño superar a Federer.-Está Djokovic, además, en un plan que asusta.-A mí no me asusta nada. Quiero decir, a nivel de rival claro que asusta porque es uno de los mejores de la historia, es un jugador fantástico, pero si me pasa, pues no me va a alterar un ápice de mi felicidad. No se puede estar todo el día mirando al lado. No puedes pensar en que el vecino tiene una casa más grande, tiene más dinero, tiene un mejor coche… Estarías frustrado todo el día. Claro que prefiero tener más Grand Slams que Djokovic y que Federer, pero he tenido todos esos problemas y mi carrera es mucho mejor de lo que hubiera soñado. Ocurra la que ocurra, nada altera mi felicidad.

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