«No es una ruptura, nadie se va enfadado ni quita el trabajo a nadie»

Maribel López se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera. En 2020 tomará el relevo de Carlos Urroz para dirigir ARCOmadrid. Hasta entonces, la catalana matiza que «oficialmente es una codirección» entre Urroz y ella, y que, «en realidad, el proyecto es de Carlos». Hoy arranca la 38º edición de ARCO, cuyas consecuencias tendría que gestionar ella.

¿Qué significa para usted el nuevo nombramiento?

Es un honor enorme. Entro con muchísima ilusión, respeto y cierto vértigo. Cuando estudiaba en Barcelona, venía en bus para ver ARCO. Y ahora dirigirlo… Es increíble, ¿no?

¿Por qué esta etapa de «transición»?

Nos ha parecido mucho más bonito así: dos personas que han trabajado juntas, que pueden hacerlo a otro nivel y que ofrecen una continuidad. Trabajamos muy a gusto juntos y nos ha parecido un bonito mensaje. No es una ruptura, nadie se va a enfadado, nadie quita el trabajo a nadie.

¿Qué encontraremos en ARCO’19?

Va a ser muy buen año de contenidos. La presentación de Perú es un paso respecto a lo que hicimos los últimos años. Se notarán cambios, como en la presentación espacial. Hemos trabajado con un equipo de jóvenes peruanas cuya arquitectura conseguirá que las galerías tengan un espacio concreto y esté articulado como en una exposición. Será un híbrido muy interesante. Nuestra voluntad es reflejar la escena galerística del país para darle la importancia que merece. Este análisis de arte peruano reúne a artistas que nunca han estado exponiendo juntos por sus realidades. Y muchas galerías que no están en la sección realizada por Sharon Lerner sí que van a presentar arte peruano dentro del salón general. Además, potenciamos el programa para que las galerías exhiban a pocos artistas. Animamos y apoyamos, también económicamente, a que presenten uno o dos autores.

¿Por qué pocos artistas?

Es mejor porque permite a las galerías trabajar más en profundidad con y para ellos. Aunque el riesgo es mayor, resulta muy eficiente. Hemos visto que los estand ordenados, con menos obras y autores, ayudan a la visibilidad de las galerías. Incluso es mejor para el negocio y la visión de la feria. Alguien se puede quedar prendado de un estand o de un artista, pero hay una sensación general, que es lo que uno se lleva a casa.

¿Cambios futuros?

Irán apareciendo. El primero se va a ver en el tema de la edición del año siguiente, que anunciaremos el sábado durante la feria. En 2020 no apostaremos por un país invitado, sino por un concepto. El resto seguirá bastante igual. Opening quizás mute, pero se va a mantener y Diálogos, en principio, también.

¿Qué esperan en cuanto al público?

Confiamos en que venga gente joven que quiera aprender, coleccionistas que están empezando, estudiosos… Este año es abrumadora la cantidad de solicitudes de escuelas. Sabemos que es costoso, por eso ofrecemos un contenido que vale la pena.

¿Si no se entiende de arte también vale la pena?

Mucha gente viene a ARCO antes de ir todo el año a ver arte, lo cual estamos encantados, pero quizás es una indigestión porque hay muchísimo contenido. Por eso, organizamos visitas a las galerías –gratuitas–, porque llegar a ARCO es un paso dentro de una cadena para acercarse al arte. Somos una puerta a muchísima información.

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