No comer para pagar los viajes del hijo taekwondista: a eso llegó al amor de la familia de Lucas Guzmán, una esperanza argentina en los Panamericanos

Lucas Guzmán, una de las esperanzas argentinas en Limas 2019. Crédito: Marcelo Gómez

Todo empez√≥ en el hogar de la familia Guzm√°n, en Merlo, provincia de Buenos Aires. Espec√≠ficamente, en la casa de Eduardo, integrante del seleccionado argentino de taekwondo a principios de los a√Īos noventas, y su esposa, Elizabeth, profesora de educaci√≥n f√≠sica. Un espacio donde a diario se respiraba deporte. En ese ambiente se cri√≥ Lucas Lautaro Guzm√°n, hoy uno de los mejores taekwondistas del continente y una de las mayores esperanzas albicelestes en los Juegos Panamericanos Lima 2019. Su historia encierra a√Īos de esfuerzo, dedicaci√≥n y sacrificio, por parte de padres que aportaron sudor y l√°grimas. Que dieron todo por su hijo con un solo objetivo: que √©l pudiera cumplir sus sue√Īos.

Lucas, nacido el 17 de julio de 1994, se cri√≥ en un gimnasio en Libertad, partido de Merlo. Desde peque√Īo sinti√≥ atracci√≥n por el taekwondo y, repleto de empe√Īo e impulso, abri√≥ un camino que lo llev√≥ a convertirse en un atleta de talla internacional. Todos los d√≠as el chico deb√≠a despertarse a primera hora para ir al lugar de entrenamiento, ubicado a unas ocho cuadras de su casa. Y surg√≠an las primeras dificultades. Las jornadas de fr√≠o intenso, y sobre todo las calles peligrosas, motivaron una idea en la familia: tener un gimnasio propio. As√≠ fue como en 2011, con mucho sacrificio econ√≥mico, los Guzm√°n crearon en su hogar la Academia Sung-Do, un gimnasio de 10 metros por 10. “Durante muchos a√Īos invertimos todo nuestro dinero en construir ese espacio dedicado al taekwondo. Todav√≠a tiene muchas cosas por terminar, pero es de gran ayuda para mis entrenamientos y para otros chicos y chicas”, cuenta Lucas, ahora a sus 25 a√Īos.

Ya en la cotidianeidad de esta familia se respiraba deporte, y as√≠ el taekwondo quedaba al alcance de la mano. Guzm√°n siempre valor√≥ la entrega de sus pap√°s, cuyo deseo era que Lucas pudiera entrenarse en su casa y que el espacio estuviera siempre disponible, a la hora en que fuera necesario. “Mi padres se esforzaron mucho. Muchas veces hac√≠amos rifas, comidas, bailes, de todo para sustentarme la carrera. Y en algunas ocasiones en las que yo estaba de viaje a mi familia no le alcanzaba para comer, porque mis traslados eran muy costosos. De eso estoy muy agradecido, y jam√°s voy a olvidarlo”, relata.

Con mucho esfuerzo económico, Eduardo y Elizabeth apuntalaron la carrera de Lucas construyendo un gimnasio en su propia casa; la mamá falleció en febrero. Crédito: Lucas Guzmán

¬ŅDe qu√© manera trabaja hoy Sung-Do? “La escuela tiene muchos talentos. Acompa√Īamos el crecimiento de los atletas y los conducimos al alto rendimiento con un bagaje de recursos para que puedan llevar a tope todo su potencial”, sostiene Guzm√°n. “Nuestra misi√≥n es brindar a trav√©s de los distintos niveles de graduaci√≥n una amplia gama de t√©cnicas que van desarrollando en el individuo la seguridad y confianza en s√≠ mismo, pero por sobre todas las cosas el sentido de la lealtad, el compa√Īerismo y el respeto por sus superiores y semejantes, a√ļn del ocasional rival”, es uno de los lemas de la academia.

Lucas acompa√Īa con garra su talento y no est√° solo en el camino. En este recorrido tuvo como espejo a Sebasti√°n Crismanich, el argentino que fue medallista dorado en los Juegos Ol√≠mpicos Londres 2012. En varias ocasiones, el correntino lo cobij√≥ en su casa para disfrutar de varios entrenamientos con su hermano Mauro, tambi√©n taekwondista. “Todo esto me apasiona. Si no lo hago por dos semanas, si no estoy practicando, siento que me falta algo. Necesito descargarme, patear. Me acostumbr√© a hacerlo desde chico”, comenta Guzm√°n.

"Todo esto me apasiona. Si no lo hago por dos semanas, siento que me falta algo. Necesito descargarme, patear", apunta Guzm√°n, de 25 a√Īos.
“Todo esto me apasiona. Si no lo hago por dos semanas, siento que me falta algo. Necesito descargarme, patear”, apunta Guzm√°n, de 25 a√Īos. Cr√©dito: Marcelo G√≥mez

Los pergaminos de Lucas se acumulan. Los Juegos Ol√≠mpicos de la Juventud Singapur 2010, con una medalla de bronce, fueron su plataforma de despegue. A los 20 a√Īos ya figuraba sexto en el ranking ol√≠mpico de su categor√≠a (hasta 58 kilos), tras el quinto puesto en el Mundial de Rusia. Adem√°s, sum√≥ tres medallas en el campeonato Panamericano de taekwondo entre los a√Īos 2014 y 2018. En Toronto 2015 volvi√≥ a conseguir una presea de bronce. Y en 2019 se ubic√≥ en el tercer lugar en el Mundial de Manchester. “Este √ļltimo fue uno de mis mejores logros, por lo importante que es ese certamen. Me prepar√© demasiado y creo que √©ste es el principio, porque todav√≠a estoy en crecimiento y motivado para mis siguientes competencias”, enfatiza.

Este √ļltimo resultado en Inglaterra es un hito para este deporte en Argentina, dado que fue el quinto podio del pa√≠s en la historia de esta disciplina. “En Inglaterra le agradec√≠ a Dios, y el resultado fue para mi mam√°. En los √ļltimos 15 segundos del combate contra Mikhail Aratamonov el ruso se me ven√≠a, y pens√© en mi mam√°, en todo lo que ella hab√≠a peleado hasta el final, y me dije: ¬ęvoy a dejarlo todo, al 100 por ciento, y no va a ganarme¬Ľ”, relat√≥ el bonaerense en aquellos d√≠as al sitio MasTKD.com. Ahora se emociona cada vez que menciona a su madre, que falleci√≥ en febrero de este a√Īo. “Algunos usamos los huracanes m√°s fuertes para impulsarnos adelante. S√© que Dios est√° conmigo y va delante de m√≠. No tengo dudas de que todas las cosas que pasan, son para bien”, sostiene. Y vaya si sabe Lucas Guzm√°n, como el resto de su familia, lo que significa eso de dar batallas.

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