New Order «En el pasado ocurrieron cosas malas en el grupo que tienen difícil solución»

El Low Festival, uno de los más importantes y multitudinarios del verano, vuelve este fin de semana dispuesto a colgar, un año más, el cartel de «sold out» en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor.

Más de 60 artistas se darán cita en esta undécima edición los días 26, 27 y 28 de julio, a lo largo de los cinco escenarios que ya están preparados para acoger sobre sus tablas los mejores directos del panorama internacional y nacional. El pop-rock español se dará cita sobre el Escenario Benidorm, con actuaciones de Zahara, Miss Caffeina, Xoel López, Second o Carolina Durante; mientras que un año más el Escenario Jägermeister dará cabida a las propuestas más eclécticas, como las de Airbag, Texxcoco, Cupido, La Zowi o Monterrosa. Los fans de la electrónica encontrarán su lugar en el Escenario Energy Sistem, por el que pasarán los sets de Zaza, Suri Kato, Nat Vegas, La Résistance, Rex The Dog o Miss Deep’In, entre otros muchos.

Pero sin duda las emociones más fuertes estarán delante del escenario Vibra Mahou, protagonista de los conciertos más esperados, como los de Foals y Bastille el viernes, New Order y Cut Copy el sábado, o The Vaccines y Vetusta Morla el domingo. «Espero que no toquemos muy de madrugada, como siempre nos pasa en España. Es el país donde más tarde se toca en los festivales de verano», comenta entre carcajadas Phil Cunningham, guitarrista de New Order, al teléfono con ABC a escasas horas de que arranque el jolgorio en Benidorm. «Tocar tan tarde hace que la tentación de darte una vuelta a ver otros grupos sea irresistible, y eso puede hacer que acabes borracho. Menos mal que esta vez salimos al escenario un poco antes de medianoche (risas)».

La banda que surgió de las cenizas de Joy División llega al Low Festival sin novedades, pero con un último álbum de estudio, «Music Complete» (2015), que fue lo suficientemente bueno como para celebrar que vuelvan a tocarlo en España. «Quizá toquemos algún tema viejo que casi nunca ha sonado en directo, además de clásicos de Joy Division», añade Cunningham, que en cierto modo cumplió un sueño de juventud cuando se unió al grupo. «Tocar esas canciones es un honor para mí, porque yo crecí en un pequeño pueblo cerca de Manchester, llamado Macclesfield, de donde también eran Ian y Steve. Siempre fui fan de su grupo, así que celebrar ese legado tocándolo yo mismo es absolutamente genial para mí.

Conoció bien a todos los miembros de Joy Division a pesar de no haber tocado con ellos, así no queda otra que fiarse de él cuando asegura que Ian Curtis, aquel joven que se unió al Club de los 27 ahorcándose en su salón, «era un tipo divertidísimo. Lo eran todos. Aquellos tiempos fueron geniales, aunque eso no esté reflejado en su música. Eso está claro, más oscura y asfixiante no podía ser».

Cunningham lleva casi veinte años disfrutando de este sueño, pero le queda el sabor amargo de saber que uno de sus miembros fundadores, Peter Hook, sigue tan cabreado con ellos que la reconciliación es aún una quimera. «No tiene ninguna pinta de que vaya a volver con nosotros. Pasaron cosas muy malas, que al parecer tienen difícil solución».

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