Nervios de última hora en la investidura de Andreu por la desconcertante actitud de la diputada de Podemos

Tras un proceso con tanta tensión, los nervios con la formación del último gobierno de La Rioja no podían faltar tampoco en una sesión de investidura que parecía, en principio, destinada a ser tranquila. La razón de estos nervios de última hora: el inusual comportamiento de Raquel Romero, la diputada de Podemos.

Tras su primer turno de intervención, en tono conciliador y que nada extraño hacía esperar, Romero ha vuelto a su escaño, como casi siempre refugiándose en su móvil. Pero al rato, la diputada se ha echado a llorar en medio del pleno, y ha abandonado el hemiciclo de esa manera.

Acompañada por Mario Herrera, uno de sus asesores, Romero se ha encerrado durante un rato en el despacho de Podemos en el Parlamento, antes de volver con ojos todavía llorosos a su escaño. «No pasa nada, aseguraba a este medio al volver a su sitio».

De todos modos, la actitud de la representante de Podemos, clave para la investidura de Andreu, ha desatado inmediatamente todo tipo de especulaciones en el hemiciclo, desde las mas descabelladas hasta que se trataba de simple un momento de nerviosismo fruto de la tensión de las últimas semanas.

Romero ha renunciado a su segundo turno de palabra, cediéndole todo el tiempo a la «otra mitad» del grupo mixto, Henar Moreno (IU), que le ha agradecido el gesto.

Finalmente, Romero ha votado «sí» con un tono de voz más alto de lo normal que el resto de los diputados, un voto que ha sido recibido con una larga ovación.

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