Naranjas de la China

He preferido dejar pasar unos días para decir lo que pienso sobre la situación del sector citrícola valenciano. Los calentones más vale enfriarlos antes de soltar la lengua y, aun así, les confieso que estoy por encima de los niveles de cabreo recomendables.

Con los datos en la mano, con las cifras, con los testimonios de los agricultores, con la realidad en los campos y con la actitud de los responsables políticos ya les digo yo que es muy difícil no llevar un cabreo monumental.

Lo que se de naranjas lo aprendí en mi pueblo. En La Ribera, en medio de miles de hanegadas de cultivo. Y lo aprendí en mi familia, en medio de los esfuerzos que hacían para sacar adelante las cosechas. Además lo aprendí de dos hombres, Cristóbal Aguado, el presidente de AVA y de Ramón Mampel, secretario general de la Unió hasta hace bien poco, que llevan años luchando y escuchado como le llamaban llorones.

El precio de coste por kilo de naranja está por encima del precio de venta sobre el campo. Cojonudo. Como para cerrar la paraeta. Se sobreviva en base a las subvenciones y ayudas recibidas porque producir no en rentable ni sostenible.

Después de tantos años de inoperatividad de la Administración, los agricultores han salido a la calle a regalarlas, a tirarlas si es necesario, para demostrar de una vez que ya han tocado fondo. Que los tratados comerciales y la Política Agraria Común perjudican gravemente al campo valenciano sin que nadie mueva un dedo. Que esas naranjas que se importan desde cualquier lugar donde sean aún más baratas pasan por nuestras autovías a camionadas con todas las ventajas del mundo mientras las nuestras son penalizadas. Que los supermercados tiran por tierra el PVP de la naranja como efecto reclamo para otros productos. Y ya, en el colmo de los colmos, no puedo contener mi indignación cuando veo la procedencia de los cítricos que se venden en nuestros supermercados. No me digan que no es para cabrearse.

Imagen de archivo de un campo de cítricos en Picassent – ABC

Hace unos días oí al diputado Joan Baldoví recordarle al Gobierno de España que el campo valenciano no puede más. Y estoy de acuerdo con él porque sus argumentos son indiscutibles. Son las mismas reivindicaciones que llevan haciendo años las organizaciones agrarias. Y si su voz suena en la Tribuna del Parlamento Nacional, de igual manera debería sonar la de todos los valencianos del Congreso de los Diputados.

Ahora siéntense. ¿Saben lo que le contestó el Gobierno de Pedro Sánchez? Que no. Que no es para tanto, que no se va a pedir a Europa aplicar la cláusula de salvaguarda del tratado comercial y que no se va a interrumpir la importación de naranjas de países terceros. Así, “con un par… Que dice la Ministra de Economía que no hay datos que avalen la necesidad de hacerlo… Zasca!!! En toda la boca. Y lo que aún me preocupa más es que desde el PSPV se apoya esa respuesta de la ministra. En fin, mientras ellos analizan y cruzan datos, seguiremos abandonando miles hanegadas de campos de cultivo.

Pues yo les voy a hacer una propuesta a los diputados valencianos, ahora que se acerca la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. Si es que se llega a ella. Al lío. Total, con la que está cayendo ni se va a notar. Pero les invito a que hagan valer sus votos en clave valenciana. Sean 4 o sean 40.

Cuando les pidan su apoyo les recomiendo, como contestación, aquella respuesta tan castiza que usaba tres palabras para decir que no: “Naranjas de la China”.

Ferran GarridoFerran Garrido

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