Nadal, un cuadro para soñar en Nueva York

Rafael Nadal no es una persona dada a la ensoñación. El «cholismo» del «partido a partido» se le queda corto. Incluso el mantra tenístico de ir «punto a punto». Él mantiene la concentración al máximo en cada momento, con ese seguimiento maniático de sus rutinas: los pasos en la pista, el sudor de las mejillas, la colocación de sus botellas, el uso de la toalla…

Cualquier situación ajena al próximo momento es para él irrelevante. «Mi objetivo es el día a día, como ha sido durante toda mi carrera», insistió el martes por la noche. Para el resto de los mortales, sin embargo, es imposible no soñar tras su paso por la primera ronda del Abierto de Nueva York. No porque se deshiciera con facilidad del australiano John Millman (6-3, 6-2, 6-2), en un partido que no sirvió para tomar la medida exacta del momento en el que Nadal llega a la central de Flushing Meadows, donde le bastó con mantener los peloteos y sacar con solidez para ganar.

Sino porque la jornada dejó un cuadro más limpio de rivales duros. Cuatro de los cinco «top diez» del mundo que concurrían por la parte baja del cuadro, donde concursa Nadal, se despidieron el martes a las primeras de cambio. Cayeron, contra pronóstico, el austríaco Thiem (4), que llegaba enfermo, frente al italiano Thomas Fabbiano; el griego Tsitsipas (8), que no pudo con otra joven promesa, el ruso Andrey Rublev; el también ruso Khachanov (9), apartado por el canadiense Vasek Pospisil; y el español Roberto Bautista Agut (10), sorprendido por Mikhail Kukushkin. El único «top diez» que tiene por delante para llegar a la final es Alexander Zverev (6). Nadal quitó importancia a estas despedidas. En primer lugar, porque su situación solo cambiaría para unas hipotéticas semifinales, ya que casi todos los caídos iban por el lado del cuadro que solo le afectaría en la antesala de la final (el único con el que podía toparse en cuartos era Khachanov). Y, segundo, porque, como trató de explicar, el número de ranking no lo es todo.

El próximo escollo será hoy otro australiano, Thomas Kokkinakis, que Nadal deberá sortear sin problemas. A pesar de ello, insistió en que la única fórmula para avanzar es «ir a la pista y respetar al máximo a cada rival».

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