Nada que llevarse a la boca

Secuencia. Despu√©s de que el ministro √Ābalos lanzase el globo sonda para celebrar elecciones generales en mayo, Pedro S√°nchez admite que si no pueden aprobar los presupuestos, ¬ęla legislatura se ve acortada¬Ľ. La reacci√≥n de distintos barones socialistas al experimento de unificar comicios -por miedo a que S√°nchez erosione su campa√Īa- es de rechazo frontal, mientras se suceden rumores y filtraciones sobre una supuesta desbandada de ministros a partir de enero: Grande-Marlaska hacia Madrid, Nadia Calvi√Īo hacia la Comisi√≥n Europea, Josep Borrell hacia Estrasburgo‚Ķ Podemos aprieta y se pone en guardia de precampa√Īa por la debilidad de S√°nchez, y ya no hay indicios de que el separatismo catal√°n vaya a sostener artificialmente a S√°nchez porque un compromiso et√©reo a favor de los indultos hoy no les garantiza nada ma√Īana. Contin√ļa la secuencia. El √ļnico acuerdo alcanzado entre PSOE y PP queda dinamitado, en un ejercicio de dignidad personal que alg√ļn d√≠a la justicia, a izquierda y derecha de Manuel Marchena, deber√° agradecerle porque desde ayer queda en deuda con √©l. Con su inopinada renuncia a presidir el CGPJ y el Tribunal Supremo, Marchena ha sentado un precedente de un valor democr√°tico incalculable. Fin de la secuencia. Todo resulta tan l√≠quido -palabras de √Ābalos-, tan vol√°til y tan endeble en nuestra arquitectura pol√≠tica, que nada parece tener vocaci√≥n de durabilidad. Todo agoniza al ritmo de un vaiv√©n provisional en el que cada gesto pol√≠tico caduca en cuesti√≥n de horas porque nada soporta un escrutinio sensato. A nuestra pol√≠tica le falta perspectiva y le sobra soberbia en su af√°n partitocr√°tico de creer controlarlo todo a capricho y a distancia. Por eso, en medio de la convulsi√≥n permanente, especular con un adelanto electoral carece de sentido porque ni siquiera S√°nchez conoce a√ļn cu√°ndo convocar√° las urnas. Espa√Īa est√° aprendiendo a convivir en el alambre de la volatilidad pol√≠tica, en la incertidumbre a corto plazo, y en un relativismo institucional que empieza a ser alarmante cuando, por primera vez, un candidato de consenso a presidir el Poder Judicial se despide prematuramente, harto del injusto manoseo de su figura y trayectoria. Con cierta indolencia y resignaci√≥n, Espa√Īa se adapta a una democracia ciclot√≠mica y err√°tica, repleta de instituciones disminuidas y con su cr√©dito viciado y bajo m√≠nimos. Con el prestigio del Poder Judicial hecho a√Īicos, con el Legislativo forzando la voluntad real de las urnas, y con el Ejecutivo en permanente pose de selfie con dedo pulgar y morritos, lo ¬ęl√≠quido¬Ľ es lo de menos. Lo de m√°s, que no hay nada s√≥lido que llevarse a la boca.

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