Mundial de baloncesto: Menos estrellas, más aspirantes

Hace tiempo que todo está listo en China, país acostumbrado a hacer los deberes con antelación en las grandes citas deportivas. La disciplina que muestran sus atletas en la pista es la misma que se aplica en la organización de los eventos que deben mostrar al mundo las entrañas de la nación. Si hace once años fueron los Juegos Olímpicos los que dejaron al planeta con la boca abierta, ahora le toca el turno a la Copa Mundial de baloncesto. El torneo más grande de la canasta, aunque, visto lo visto, no el más importante. Al menos para un buen número de jugadores que han optado por renunciar al torneo para centrarse en su futuro a la espera de Tokio 2020, la cita olímpica programada para el próximo verano. Ausencias que, unidas a las bajas por lesión, han dejado tocado al campeonato, aunque más abierto que nunca.

Es el Mundial del cambio, iniciado por la propia Federación Internacional (FIBA) con la creación de las polémicas «ventanas de clasificación». Un sistema que pretendía devolver el baloncesto de selecciones a los países durante la temporada, pero que se ha convertido en un problema. Porque la ausencia de las estrellas de la NBA y la Euroliga en esos encuentros ha hecho que muchos países se queden fuera del Mundial. Clásicos como Croacia, Eslovenia o Nueva Zelanda no estarán en China al haberse quedado por el camino en la clasificación ideada por la FIBA. Rostros como el de Luka Doncic, Goran Dragic, Dario Saric o Bojan Bogdanovic tendrán que seguir el torneo por la televisión, aunque no son las únicas figuras que lo verán desde la distancia.

Para introducir el sistema de las «ventanas de clasificación», la FIBA tuvo que desplazar los torneos continentales. Eso hizo que el Mundial se retrasara también un año -el último fue en 2014, en España- y que su nueva fecha quede demasiado cerca de los Juegos. Antes había dos años entre la Copa del Mundo y la Olimpiada, lo que evitaba la renuncia de muchos jugadores. La proximidad de Tokio ha hecho que muchos opten por dar descanso a su cuerpo este verano para poder acudir con garantías a la cita del próximo año.

Desbandada en EE.UU.

Ese fenómeno se ha notado en Estados Unidos más que en ningún otro equipo. No había día en que Popovich -encargado de relevar al mítico Krzyzewski en el banquillo americano- no tuviera una renuncia en la concentración. LeBron James, Anthony Davis, James Harden, Russell Westbrook, Paul George, Kawhi Leonard, Stephen Curry, Kyrie Irving… la lista es tan larga que resulta complicado reproducirla. Basta con decir que de los 20 nombres que el técnico convocó en su primera lista, solo cuatro estarán en China.

Popovich ha tenido que hacer un ejercicio de paciencia infinito, porque entre lesiones -Kuzma o P. J. Tucker- y renuncias inesperadas (como la de De’Aaron Fox, que se bajó del barco tras jugar solo seis minutos en el amistoso ante España) apenas ha podido entrenar con el equipo al completo. El técnico de los Spurs reconocía que ha optado por centrar sus esfuerzos en el grupo y en su conocimiento interno. «Acoplarnos es un proceso lento. No es como en las franquicias NBA, porque no nos conocemos unos a los otros y estamos intentando familiarizarnos cada día. He decidido que vayamos a cenar sin teléfonos móviles, así los jugadores hablan, se hacen preguntas, aprenden sobre la historia de cada uno… Es genial. Al ser un equipo completamente nuevo es importante no saltarse pasos e intentar aprender de los otros. Creo que así llegaremos, aunque hayamos tenido poco tiempo», explicaba el entrenador.

Una fórmula que no ha dado los frutos deseados, pues los estadounidenses cedieron ante Australia en uno de los amistosos. Primera derrota del equipo americano desde que cayeran en semifinales del Mundial de 2006 ante Grecia. El tropiezo ha puesto en alerta al vestuario, pero ha despertado también al resto de sus rivales, que ya no ven inalcanzable el primer lugar del podio.

Serbia, un equipazo

En la carrera por colgarse el oro, hay muchos aspirantes, aunque Serbia es el equipo que más opciones tiene. A la experiencia acumulada en los últimos torneos -plata olímpica en Río 2016 y en el Europeo de 2017-, el conjunto dirigido por Djordjevic suma que apenas tiene ausencias forzadas. Solo Teodosic se ha quedado sin ir a China por lesión y a la causa se han sumado Nikola Jokic, Bogdanovic o Micic. Un auténtico equipazo al que no le tiemblan las piernas. «Si nos encontramos con Estados Unidos, que Dios les ayude», ha llegado a decir Djordjevic, convencido del potencial de sus jugadores.

Como ellos, España también aparece en las quinielas, aunque las bajas sí que han golpeado al conjunto de Scariolo. La lesión de Pau Gasol y las renuncias de Mirotic, Ibaka, Abrines y Sergio Rodríguez han obligado al italiano a reinventar el equipo. «Tenemos menos experiencia y menos talento, pero mucha más hambre», reconocía el seleccionador. La filosofía sigue intacta, pero tocaba repartir nuevos roles. Marc Gasol ha asumido con naturalidad el de líder y Ricky Rubio le acompaña en esas funciones. El objetivo nacional sigue siendo el podio, que España no pisa desde que se proclamara campeona en 2006. Si lo alcanza, tendría casi seguro un sitio en los Juegos, ya que en China se repartirán 7 plazas directas para Tokio y dos de ellas serán para los dos mejores equipos europeos. El problema es que un resbalón de Estados Unidos complicaría mucho esa opción para la selección, que se vería obligada a disputar el preolímpico el próximo mes de junio, donde seguramente no podría contar con sus jugadores de la NBA. Por eso, el Mundial cobra una importancia crucial para España y será seguido con especial mimo por Pau Gasol, cuyo deseo es retirarse del equipo en esa cita olímpica.

Aunque hay muchas ausencias, en China también habrá jugadores importantes dispuestos a brillar. Antetokounmpo, MVP de la NBA, es quizá el rostro más importante. Faro de una Grecia que quiere repetir la gesta de 2006, cuando eliminó a EE.UU. y perdió la final contra España. Francia, Australia o Lituania, todas con bajas reseñables, aparecen como aspirantes en un Mundial más abierto que nunca.

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