Movistar Inter demuestra que también sabe triunfar sin Ricardinho

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El playoff exprés con el que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) decidió finalmente resolver la liga española de fútbol sala tras la pandemia de coronavirus se presentaba como un auténtico drama para el Movistar Inter. Pese a que las fechas favorecieron finalmente a los madrileños, pues de haberse disputado el torneo en julio habrían tenido que jugar prácticamente con el filial ante la salida en el mercado de hasta seis de sus jugadores, varios contratiempos les habían sacado de todas las quinielas al título. Los principales, la espantada rumbo al Kairat de Kazajistán de su mejor jugador la última temporada, el brasileño Gadeia, y la ruptura total de su estrella mediática Ricardinho con la directiva. El portugués, que la próxima temporada compartirá su magia en París y no ha sabido gestionar su adiós entre constantes reproches al club en el que terminó de forjar su mito, no disputó ni un solo minuto en este torneo rápido por el título. Sus imágenes en la grada, totalmente al margen durante los tiempos muertos de sus compañeros son ya historia de este deporte.

Pese a todo, el buen hacer de su experimentado técnico Tino Pérez, que se sentó en el banquillo el pasado verano con el complicado reto de suceder al exitoso Jesús Velasco, unido al extraordinario compromiso del resto de jugadores que este mismo martes de la final acababan su contrato con el club antes de marchar a nuevos destinos, y el gen competitivo de un club legendario de este deporte, convergieron en la conquista de un nuevo título interista, la liga número catorce. Casi la mitad de las 31 disputadas en la historia de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS).

En la cuneta, a solo un paso de la gesta de ganar su primera liga, quedó el modesto Viña Albali Valdepeñas, el equipo revelación del curso y procedente de una localidad de poco más de 30.000 habitantes. Apenas un año después de salvarse del descenso en su primera temporada en la máxima categoría, el club manchego jugó su segunda gran final. En la primera, en la Copa de España del mes de marzo, justo antes del confinamiento, rozó la gloria tras caer en la final contra el todopoderoso Barcelona. Y este martes, no sin vender cara su derrota, se quedó con la miel en los labios.

Por primera vez en esta atípica fase final el Inter se puso por delante en un partido. Lo hizo por medio del que aspira a ser la nueva gran estrella del equipo con el adiós de Ricardinho, el brasileño Pito. Pareció que el conjunto madrileño, como habitual de estas lides, sacaba provecho de su experiencia para ponerse en ventaja y manejar el choque. Pero lo cierto es que el Valdepeñas lejos de sentirse intimidado protagonizó las mejores ocasiones del encuentro. Solo Jesús Herrero sostuvo al Inter con sus paradas, hasta que Chino, de penalti, igualó el marcador. Ni siquiera con el 1-1 se frenó el ímpetu de los de David Ramos, pero perdonaron y el Inter se lo hizo pagar con dos goles antes del descanso, obra de Borja y Pito de nuevo. Tantos vitales, pues obligaban a Valdepeñas a marcar tres más al valer el empate a los madrileños como mejor clasificados en la fase regular.

Tras el descanso el Valdepeñas se volcó sobre la puerta rival y llegó a empatar por medio de Cainan y Dani Santos, pero le faltó tiempo para terminar de doblegar a la defensa interista, viendo cómo se le escapaba la liga y el billete para la Champions, que solo disputará si ElPozo o Barcelona no ganan la Final Four.

Con el título y el billete para jugar en Europa en el bolsillo Inter olvida las amarguras de una temporada fea para el club en lo extradeportivo, pone un broche de oro a un fin de ciclo, reivindica que sin Ricardinho también sabe ganar, y establece una base inmejorable para impulsar un nuevo proyecto que arrancará prácticamente de cero.

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