Moncloa esquiva los 21 puntos de Torra y se remite al comunicado conjunto

Ajeno al desafío separatista, a cinco mil kilómetros de Barcelona, Pedro Sánchez aterrizó ayer en Malí para visitar a las tropas españolas desplegadas en la misión de la Unión Europea. Viajó a primera hora de la mañana en el avión presidencial sin dar respuesta pública a la información desvelada por el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, el pasado día de Navidad: que en la reunión del jueves 20 de diciembre en Barcelona le entregó un documento con veintiuna reclamaciones concretas para contentar al separatismo catalán.

Fuentes de La Moncloa consultadas por este diario insistieron ayer en no pronunciarse sobre ese documento de veintiún puntos, y se remitieron al comunicado conjunto difundido por el Gobierno y la Generalitat tras la reunión de Pedralbes. En ese escrito, presidido por los escudos de ambas instituciones de igual a igual, ambas partes reconocen la existencia de «un conflicto sobre el futuro de Cataluña» que debe resolverse mediante «una propuesta política». En el texto no se menciona la Constitución por petición expresa de los independentistas.

Lo que el Gobierno no contó el pasado jueves fue que, en esa reunión en Pedralbes, el presidente de la Generalitat le entregó el documento de los veintiún puntos, tal y como desveló el propio Torra el 25 ante la tumba de Macià y tal y como La Moncloa ha reconocido a este periódico. Torra dijo la verdad, pero Moncloa se limita a la literalidad de lo pactado en el comunicado conjunto. Sólo la exigencia de la convocatoria de un referéndum en Cataluña, la petición de una mediación internacional o la consideración de que España es un Estado con actitudes «fascistas» que hay que «desfranquizar» parecen motivos suficientes para propiciar una respuesta del Ejecutivo. La jornada de Sánchez en Bamako fue ayer intensa, y no hubo tiempo para que el presidente atendiera a los periodistas antes de emprender el viaje de vuelta. Quizás para apuntalar su política de apaciguamiento con el independentismo, quizá para ganar tiempo. Tal vez hoy, en la rueda de prensa de balance del año, el presidente del Gobierno decida transmitir en primera persona a los ciudadanos su posición tras la «cumbre» de la pasada semana en Barcelona.

El Gobierno sigue remitiéndose al comunicado conjunto pactado con la Generalitat de Cataluña

El propio Torra ya lo ha hecho. Si Sánchez no accede a negociar las veintiuna exigencias separatistas, estos ni tan siquiera entrarán a valorar su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE); para los que Sánchez ya tiene el respaldo asegurado de Unidos Podemos, encarrilado el del PNV y en el aire el del PDECat y el de ERC, sin los cuales a día de hoy es imposible que las cuentas estatales obtengan luz verde en la Cámara Baja.

El Gobierno y la Generalitat siguen sin desvelar las peticiones concretas que le entregó en mano Torra a Sánchez, por lo que aún se desconocen en detalle las pretensiones del independentismo, que continúa presionando al Ejecutivo de Sánchez, sostenido por tan solo 84 diputados, para acercarse a sus objetivos políticos.

Torra advirtió a Sánchez de que no negociará los PGE sin una respuesta a sus demandas

Por el momento, solo se conocen los aspectos del documento que reveló el presidente de la Generalitat el día de Navidad. A saber, la petición de «desfranquizar» España; la de regenerar la vida política y ética del país; y la de garantizar el ejercicio de la «autodeterminación» de Cataluña.

En este último punto, Torra sí hizo algo más de hincapié al reclamar la celebración de un referéndum de independencia pactado con el Estado y con soporte legal, algo de lo que carecieron las consultas soberanistas del 9 de noviembre del 2014 y del 1 de octubre del año pasado.

En la construcción de un conflicto entre «España» y «Cataluña», como si fuesen dos Estados distintos, el «president» exigió además una comisión internacional mediadora.

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