Mil menores buscan familia en Galicia

Remedios Seoane y José López han perdido la cuenta de los niños que han convivido con ellos alguna temporada en su casa. Los primeros llegaron en 1996, apenas un año después de que el Programa de Familias Acogedoras que gestiona Cruz Roja echase a andar en Galicia. «Es algo que engancha, dicen que tú los ayudas, pero ellos a ti también te ayudan mucho a crecer y a tener experiencias impresionantes», afirma Seoane. A pesar de que la pareja supera ya los 60 años, desde hace seis meses cuidan de un pequeño de 10 años del que sus padres biológicos no pueden hacerse cargo. Los tres participaron ayer en el Encuentro de Familias Acogedoras que reunió a más de 280 personas en la localidad lucense de Sarria.

Como recordó en el acto la directora xeral de Familia, Amparo González, en Galicia hay 2.500 menores a cargo de la Xunta. El 60% ha sido acogido, en la mayor parte de los casos por lo que se conoce como familia extensa (abuelos, tíos…) y otros 223 niños con cuidadores con los que no guardan ninguna relación de parentesco a través del programa que gestiona Cruz Roja. Pero quedan aún mil niños para los que su hogar es un centro de menores. «Todos los estudios aseguran que la mejor opción es que estén en familia. Primero con la suya, la familia extensa y si no puede ser pues en una familia ajena», indica Mónica Castelao, coordinadora del programa de Familias Acogedoras de Cruz Roja.

La entidad cuenta con una red de 319 familias, pero aunque algunas no tienen en este momento ningún menor a su cargo necesita más voluntarios para el acogimiento. Actualmente hay 48 niños en lista de espera. «Se trata de buscar para cada niño lo que necesita y no siempre es fácil», indica Castelao. Cuando el menor se tiene que separar de sus padres biológicos es recomendable, por ejemplo, que no abandone su centro escolar y que pueda ver a sus padres. No siempre hay familias acogedoras disponibles en su entorno. También hay grupos de hermanos y es más difícil encontrar hogares grandes con posibilidad para albergarlos.

Cualquier persona, independientemente de su estado civil, orientación sexual, número de hijos o creencias puede ofrecerse para acoger a un menor. Mónica Castelao recomienda que el primer paso es informarse y recomienda visitar la página web www.familiasacolledoras.org. Cruz Roja organiza también sesiones informativas sin compromiso en sus sedes en Galicia. Para dar el paso, lo fundamental, coinciden Remedios Seoane y Mónica Castelao, es que todos los miembros de la familia estén convencidos. «Toda la familia debe tenerlo claro y luego tienen que tener una situación estable, en todos los ámbitos de su vida. A lo mejor justo después de una ruptura sentimental no es un buen momento», subraya la coordinadora del programa. Una vez tomada la decisión, en Cruz Roja se realizan entrevistas personales y sesiones formativas, aunque finalmente es la Xunta de Galicia la que otorga el certificado de idoneidad tras entrevistar a los candidatos.

Las personas acogedoras deben prepararse también para el momento de la separación del menor. «Es duro, muy duro», advierte Remedios Seoane, que mantiene contacto con muchos de los niños que pasaron por su hogar. «Se trabaja desde el inicio para que tengan claro que hay que afrontar la marcha», indica Mónica Castelao. Las necesidades de acogimientos son muy variadas y es difícil estimar el tiempo medio que cada menor permanece en un hogar. «A veces duran solo unos días o semanas, por ejemplo, en el caso de una madre inmigrante que tiene que pasar por una intervención quirúrgica y no tiene con quien dejar a sus hijos o de una víctima de violencia de género que está ingresada», explica la coordinadora del programa. Otras veces, los progenitores están en prisión con condenas largas o tienen problemas de drogas y no se sabe exactamente el tiempo que necesitarán para rehabilitarse.

No es adopción

Los dos primeros hijos de acogida de Remedios Seoane y José López cumplieron los 18 y se quedaron con la familia, que cuenta con otros dos hijos biológicos. «Son como dos más », indica la madre de acogida. Pero Mónica Castelao recuerda que el programa de acogimiento no es un paso para acortar los largos plazos de una adopción. «Si los padres biológicos se recuperan y pueden hacerse cargo, los niños vuelven con sus familias. Pero la situación puede variar, por ejemplo, por fallecimiento de los progenitores», indica. Si los niños son pequeños, entran en el programa de adopción y la familia de acogida no tiene prioridad en el proceso con respecto a otras. «Cuando tienen 12-13 años el juez escucha a los menores y después decide», indica la responsable de Cruz Roja.

Durante el proceso de acogida, Cruz Roja continúa asesorando a las familias y la Xunta de Galicia dispone también de programas por si los niños necesitan asistencia psicológica. Las familias acogedoras cuentan con una ayuda de 600 euros al mes para los bebés, 400 para los niños de 1 a 3 años y 280 para el resto.

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