Miedo a salir de noche

Hace casi cuarenta a√Īos, reci√©n aprobada nuestra Constituci√≥n y tras una amnist√≠a a algunos de los que entonces ocupaban las c√°rceles espa√Īolas unido a la violencia criminal de la banda terrorista ETA se gener√≥ sensaci√≥n de inseguridad en muchos espa√Īoles. Alrededor de esta situaci√≥n, el cineasta Eloy de la Iglesia dirigi√≥ la pel√≠cula ‚ÄúMiedo a salir de noche‚ÄĚ, donde un joven Jos√© Sacrist√°n interpretaba a un t√≠mido empleado de banca que cae en el miedo ante todo lo que parece ocurrir a su alrededor.

Cada vez que hay un asesinato o un atentado se genera una corriente potente de solidaridad hacia las víctimas y de repulsa hacia los asesinos. Se empiezan a lanzar todo tipo de propuestas para evitar que se repitan estos actos y por supuesto algunos partidos políticos tratan de sacar rédito de la cuestión. Todo continua con los minutos de silencio en honor a las víctimas y los mensajes de que lo sucedido es un drama pero que no hay que legislar en caliente. Muchos políticos se sienten reconfortados por haber aguantado una pancarta durante el minuto de silencio. Pero, todo se va calmando con el tiempo, y los que pedían grandes cambios en unas u otras leyes, conforme se enfría el suceso olvidan su ímpetu renovador. Y así, una y otra vez como si fuera el día de la marmota. Nadie hace nada o lo que se ha hecho ha servido para poco. Los resultados no invitan al optimismo. No se ha conseguido reducir las víctimas de violencia de género por muchas nuevas leyes y normas que se han aprobado. Tampoco está claro que dispongamos de un mecanismo eficaz para detectar si una persona está apta para vivir en sociedad tras haber pasado un tiempo en prisión, como desgraciadamente hemos podido comprobar.

Imagen del homenaje a Laura Luelmo en la Universidad de Valencia – EFE

No todo son malas noticias. Queda el consuelo de saber que Espa√Īa es uno de los pa√≠ses de Europa con menor √≠ndice de criminalidad. Obviamente eso no debe restar un √°pice la intenci√≥n de reducir en lo posible ese terrible dato, ya que detr√°s de esos peque√Īos porcentajes, siempre hay personas que ten√≠an sus ilusiones y planes a largo plazo, sus amigos y familiares o incluso sus alumnos como el caso de la recientemente asesinada Laura Luelmo.

Pero tampoco hay que olvidar que tras estos asesinatos y por la actitud de algunos se est√° generando, como en la pel√≠cula, un miedo a salir de noche o sola. Hay que trabajar porque esto no sea un fen√≥meno que vaya creciendo, sino m√°s bien todo lo contrario. No es tan f√°cil como guardar un minuto de silencio o poner dos tuits condenando el asunto. Hay que darse cuenta que, la gran mayor√≠a de los hombres no somos unos asesinos en potencia, pero s√≠ que es cierto que, consciente o inconscientemente con algunas actitudes, podemos ayudar a potenciar ese miedo. Hay que ser sensibles a este hecho. Tambi√©n ser imaginativos, pienso que las nuevas tecnolog√≠as pueden ayudar a generar nuevas herramientas que incrementen la seguridad y disminuyan el temor de disfrutar de las peque√Īas cosas de nuestro d√≠a a d√≠a.

Y por supuesto, toca ser inflexibles con estos maníacos que no saben vivir en una sociedad libre y de respeto. No estoy a favor de la pena de muerte, pero algunas de estas personas no merecen el privilegio de vivir en libertad y sin miedo, precisamente porque si así fuera, impedirían que muchísimas personas pudiesen hacerlo.

Fernando LlopisFernando Llopis

Lee m√°s: abc.es


Comparte con sus amigos!