Microbios hallados en Atacama podrían habitar en el subsuelo marciano

Microbios excavados en el desierto de Atacama podrían habitar en el subsuelo marciano Crédito: Shutterstock.com

MADRID (DPA).- Una misión de la NASA en el desierto de Atacama ha logrado excavar bacterias extrañas, dispersas y resistentes a la sal, que pueden llevar a la búsqueda de vida más profundamente bajo suelo de Marte.

Las muestras, tomadas en el entorno más parecido a Marte en la Tierra, contenían microbios inusuales y altamente especializados que se distribuyen en parches, algo que los investigadores relacionan con la disponibilidad limitada de agua, los nutrientes escasos y la química del suelo. Estos hallazgos, publicados en Frontiers in Microbiology, ayudarán en la búsqueda de evidencia de signos de vida durante las futuras misiones planeadas a Marte.

“Hemos demostrado que un robot puede estudiar el suelo subsuperficial en el desierto más parecido a Marte en la Tierra”, dice Stephen Pointing, profesor en el Yale-NUS College de Singapur, quien dirigió la investigación microbiana.

“Esto es importante porque la mayoría de los científicos están de acuerdo en que cualquier vida en Marte tendría que ocurrir debajo de la superficie para escapar de las duras condiciones de la superficie donde la alta radiación, la baja temperatura y la falta de agua hacen que la vida sea improbable”.

Continúa: “Encontramos microbios adaptados a altos niveles de sal, similares a lo que se puede esperar en el subsuelo marciano. Estos microbios son muy diferentes de los que se sabe que se producen en la superficie de los desiertos”.

Perforaciones en Marte para 2020

En 2020, tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea se embarcarán en misiones para desplegar nuevos roveres en la superficie de Marte. Buscarán evidencia de vida pasada o presente y, por primera vez, perforarán debajo de la superficie donde aún pueden existir refugios para la vida microbiana simple.

Para ayudar a garantizar que estas misiones espaciales tengan éxito, la tecnología se prueba rigurosamente en la Tierra primero.

“El núcleo del Desierto de Atacama en Chile es extremadamente seco, experimentando décadas sin lluvias. Tiene una alta exposición a la radiación UV en la superficie y está compuesto por un suelo muy salado. Es el emparejamiento más cercano que tenemos en la Tierra a Marte, lo que lo hace bueno para las pruebas simuladas de misiones a este planeta”, argumenta Pointing.

La vida es irregular en ambientes extremos, por lo que los roveres de Marte necesitarán profundizar.

Hasta 80 centímetros de profundidad

Se implementó en el desierto de Atacama un dispositivo autónomo deperforación y muestreo robotizado, financiado por la NASA, diseñado por el Instituto de Robótica de Carnegie-Mellon, para probar si podía recuperar con éxito muestras de sedimento hasta una profundidad de 80 centímetros. Pointing y sus colegas compararon muestras recuperadas por el rover con muestras de suelo tomadas cuidadosamente a mano.

Usando la secuenciación del ADN, encontraron que la vida bacteriana en los sedimentos recuperados por ambos métodos era similar, lo que indica un despliegue exitoso, pero también reveló que la vida microbiana era muy irregular y estaba relacionada con la disponibilidad limitada de agua, los escasos nutrientes y la geoquímica del suelo.

“Estos resultados confirman una regla ecológica básica según la cual la vida microbiana es irregular en los hábitats más extremos de la Tierra, lo que sugiere que la vida pasada o presente en otros planetas también puede presentar irregularidades”, explican las coautoras del estudio Nathalie Cabrol y Kim Warren-Rhodes de The SETI Institute. “Si bien esto hará que la detección sea más desafiante, nuestros hallazgos proporcionan posibles indicadores para guiar la exploración de la vida en Marte, lo que demuestra que es posible detectar la vida con la búsqueda inteligente robótica y las estrategias de muestreo”.

Los puntos destacados señalan que la investigación futura incluye profundizar para comprender hasta qué punto se producen los microbios recuperables.

“Las misiones de Marte esperan perforar hasta aproximadamente 2 metros, por lo que contar con una comparación basada en la Tierra ayudará a identificar problemas potenciales y la interpretación de los resultados una vez que se desplieguen allí. Estudios ecológicos que nos ayudan a predecir las áreas habitables de las comunidades microbianas en los entornos más extremos de la Tierra también será fundamentales para encontrar vida en otros planetas”, añaden.

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